10.5.26

Las cuentas del narco en España: Estos son los números para el tráfico de hachís. Porque si es cocaína, las cifras se multiplican. Por diez... Tripulante común de narcolancha: 10.000 euros por viaje... tripulante de narcolancha con conocimiento de comunicaciones: 20.000 euros... patrón de la embarcación: 45.000 euros... vigilantes en las playas de la llegada de la policía: 300/ 900 euros... alijadores que descargan a tierra los fardos desde las embarcaciones: 1.500/ 3.000 euros... conductores que trasladan la droga de la playa a los chalés: 25.000 euros... quiénes vigilan estos chalets: 10.000 euros... El 40% de la cocaína que entra en Europa lo hace por España (Jordi Amat)

"Hacía frío en el Parque Nacional de Doñana. Fue durante las pasadas Navidades, la temperatura no llegaba a los 4°C. Era una compañía de voluntarios para limpiar la zona. No recorrieron más de tres kilómetros de costa, según explicaron en la emisora de Canal Sur. Además de kilos y kilos de plástico, recogieron 210 garrafas: son grandes, muy visibles porque flotan o se incrustan en la arena. “Muchas de ellas llevan combustible, están rotas, gotean, contaminan el suelo y el mar”. La mayoría tienen capacidad para 25 litros. Acostumbran a llenarlas de noche en gasolineras de autoservicio. 

Las mafias las guardan en pisos de barrios pobres hasta que les llega la información y se activa la operación porque son el envase fundamental en una de las fases logísticas del contrabando de hachís y cocaína. Es el petaqueo: la venta de garrafas –petacas- que permite repostar a las narcolanchas en altamar. Se están comprando por 250 euros, contó aquí hace unos meses Jesús A. Cañas. Ponía cifras al volumen de carburante que necesitan los motores de cuatro tiempos para ir a toda velocidad, cargar la droga de los buques nodriza y esquivar a la Guardia Civil: entre 2.000 y 4.000 litros.

El 40% de la cocaína que entra en Europa lo hace por España y nuestra geografía tiene lugares estratégicos. Ves un mapa de la costa onubense y no hace falta ser Pablo Escobar para intuir su potencial para desarrollar uno de los negocios más rentables del mundo. El Atlántico está muy cerca y también una de las rutas tradicionales del tráfico internacional: el corredor entorno al Estrecho de Gibraltar. Uno de los periodistas locales que mejor lo están contando es Jordi Landero en Huelva Información. Allí primero fue el tabaco, luego el hachís, ahora la coca. No ha cambiado la geografía, pero sí la escala. “[El narco] maneja cifras millonarias, introduce cocaína procedente de Sudamérica y utiliza armas de guerra para proteger sus cargamentos”. Es una amenaza para la seguridad de primera magnitud y se necesitan más recursos. El viernes a media mañana, a 80 millas de la costa de Huelva y a 47 de la de Marruecos, dos embarcaciones del Servicio Marítimo de la Comandancia de Huelva chocaron cuando perseguían a una narcolancha. Han fallecido dos guardias civiles. En el primer congreso académico sobre la cuestión, celebrado a finales del año pasado, la Guardia Civil lo explicó: el narcotransporte es la especialidad en Huelva.

Uno de los responsables del Servicio de Vigilancia Aduanera le contó al periodista Landero cuál es la escala salarial de los implicados en el negocio. El tripulante de una narcolancha se puede llevar 10.000 euros por viaje y, si tienes conocimiento de comunicaciones, incluso 20.000. Para el patrón de la embarcación, la cifra máxima: 45.000 euros. Además, debe pagarse a los petaqueros. Donde aquella mañana un grupo de voluntarios recogían garrafas de plásticos, entre playas y marismas, en ocasiones hay jóvenes vigilando. Si ven policía, avisan. Por ello pueden cobrar entre 300 y 900 euros. Es el sueldo más bajo de la cadena del narcotransporte. Luego están los que descargan a tierra los fardos desde las embarcaciones: a ellos les tocan entre 1.500 a 3.000 euros. Son los alijadores, que pueden encargarse también de ocultar y custodiar la mercancía en un primer momento. 25.000 euros pueden cobrar los conductores que trasladan la droga de la playa a los chalés, naves industriales o casas de campo donde se guardarán entre 24 y 48 horas (quienes vigilan las “guarderías”, así las llaman, se embolsan unos 10.000 euros). Estos son los números para el tráfico de hachís. Porque si es cocaína, las cifras se multiplican. Por diez."

(Jordi Amat , El País, 10/05/26)  

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