"En la Europa en crisis, se desinfla la "burbuja" del rearme y de la ayuda a Ucrania
Los medios hablan poco de ello, la política aún menos, especialmente en las instituciones de la UE, pero la "burbuja" del rearme europeo, insostenible por sus elevadísimos costes y financiada en su mayor parte con deuda, se está desinflando, arrastrando consigo la disposición de las naciones europeas a apoyar el esfuerzo militar de Ucrania.
No faltan indicios concretos, también en Italia, donde ya está en pleno debate, en círculos políticos y militares, la revisión de los programas de adquisición, ambiciosos pero cuyos costes siguen aumentando progresivamente de manera inaudita y aparentemente imparable.
Ayer, un lanzamiento de la agencia de noticias La Presse explicaba que Italia tiene la intención de revisar a la baja su adhesión al fondo SAFE (Security Action For Europe), es decir, el instrumento financiero de la UE instituido para apoyar a los estados miembros en las inversiones en el sector de la defensa.
Así lo hizo saber, en conexión desde Chipre con el programa de Mediaset "Dritto e Rovescio", el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, el mismo día en que la primera ministra, Giorgia Meloni, reiteraba que "no podemos decir a los ciudadanos que el dinero solo está para la defensa", y al día siguiente de la reunión en el Palacio Chigi con la propia Meloni, el otro vicepresidente Matteo Salvini, los ministros de Economía y Defensa, Giancarlo Giorgetti y Guido Crosetto.
Este último desmintió tensiones en el gobierno y con la primera ministra sobre los gastos de Defensa, pero La Presse añade que fuentes gubernamentales, sin embargo, confirman el clima tenso en Chigi, refiriendo una reunión "difícil, acalorada y muy animada". Por otra parte, el expediente – profundamente entrelazado con la petición de mayor flexibilidad para responder a la crisis energética hecha por Meloni a la Comisión Europea, con carta incluida dirigida a Ursula von der Leyen – lleva días bajo la atención del ejecutivo.
Precisamente Crosetto, hace un par de semanas, había revelado que había escrito dos veces al titular del MEF para entender cómo proceder "porque habría que decidir si acceder al fondo SAFE o no; a finales de mayo habría que firmar los contratos". En realidad, fuentes cercanas al expediente explican que el plazo no sería tan definitivo. Y esto porque, se remarca, "el reglamento de la iniciativa SAFE no contiene ninguna referencia temporal perentoria relativa a la firma del acuerdo sobre el préstamo necesario para dar plena ejecución al plan de inversión presentado por cada nación".
De todos modos, se explica además, las deliberaciones seguirían en curso y también vinculadas al tipo de respuesta, esperada el 3 de junio, que Europa dará sobre el Pacto de Estabilidad y la activación de la 'cláusula de escape nacional' que permitiría extender la flexibilidad ya concedida para los gastos en seguridad y defensa también a las inversiones necesarias para mitigar el impacto de la crisis generada por el cierre del Estrecho de Ormuz.
Para el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, la línea sobre la revisión del fondo SAFE ya estaría consensuada. "Es una decisión que ha tomado todo el gobierno, toda la coalición de centroderecha, porque nosotros habíamos anunciado que pediríamos a Europa un préstamo de unos 15 mil millones de euros para iniciar una serie de contratos. Debemos" también "respetar algunos compromisos que hemos adquirido con la OTAN, pero no es este el momento para acceder a ese préstamo de manera tan considerable. Por lo tanto, pediremos menos, solo para realizar los proyectos para los que ya hay contratos firmados y que no se pueden dejar de realizar".
Menos directa había estado ayer por la mañana Giorgia Meloni, también ella invitada de un programa de Mediaset en el que admitió que con Bruselas, sobre el discurso relacionado con la petición de flexibilidad, "hay una interlocución en curso. Veremos cómo sigue este debate, pero creo que el punto es que nosotros no podemos decir a los ciudadanos que el dinero solo está para la defensa. Y lo digo como persona que apoya firmemente la necesidad de que Italia y Europa hagan más para defenderse por sí mismas. Pero es evidente que si ante las crisis no somos capaces de dar respuestas a los ciudadanos y a las empresas –añadió la primera ministra– corremos el riesgo de que ya no quede nada que defender en esta nación y por tanto hay que buscar un equilibrio. De acuerdo con los gastos de defensa, pero también se necesitan recursos para la energía". Con Italia dispuesta a recortar los primeros si no llega una autorización para los segundos.
La UE y Bélgica han firmado hoy el acuerdo SAFE por 8,3 mil millones de euros, pero la revisión de los programas de rearme no es solo una característica italiana y, por lo demás, amenaza también con hacer saltar el acuerdo con Estados Unidos sobre el 5 por ciento del gasto militar (3,5% más 1,5% para Seguridad) impuesto por Donald Trump y acatado sumisamente por los socios europeos, con la excepción de España.
**Hacia el desmarque de la ayuda militar a Ucrania**
También el apoyo a Ucrania, al que en teoría los europeos están "al lado hasta la victoria", se encuentra en dificultades. Reino Unido, Francia, España, Italia y Canadá rechazaron el 25 de mayo la propuesta del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que quería imponer a los aliados gastar el 0,25 por ciento del PIB en ayuda militar a Ucrania.
Rutte esperaba hacer aprobar la propuesta en la próxima cumbre anual de la OTAN en Ankara, a principios de junio, apoyada, según parece, solo por siete estados miembros, entre ellos Alemania, los países bálticos y los escandinavos.
Los grandes europeos –excluida Alemania– se oponen a la propuesta presentada por primera vez (sin éxito) en el ámbito de la UE por Kaja Kallas cuando aún era primera ministra estonia y luego en el ámbito de la OTAN por el secretario general Jens Stoltenberg con la propuesta (rechazada) de un fondo de 100 mil millones a repartir sobre la base de los porcentajes de las contribuciones nacionales pagadas para los gastos de funcionamiento de la Alianza.
También la adhesión a la Lista Prioritaria de Requisitos de Ucrania (PURL) para pagar a Estados Unidos las armas solicitadas por Kiev, a la que Italia nunca se ha adherido, parece no muy convencida, mientras que al financiamiento del llamado "préstamo" de 90 mil millones de euros a Ucrania (13 a cargo de Italia) se han sustraído hasta ahora Hungría, Eslovaquia y la República Checa.
Además, a pesar del cambio de gobierno, Budapest continuará sin proporcionar armas a Ucrania, como declaró el nuevo primer ministro húngaro, Peter Magyar, en su encuentro con Rutte.
También de la Coalición de Municiones de Artillería para Ucrania promovida por Praga, se han desvinculado en estos días nada menos que nueve naciones europeas, incluida la República Checa, según declaró el presidente checo, Petr Pavel.
El número de países miembros de la Unión Europea que participan en la iniciativa checa destinada a proporcionar millones de proyectiles a Ucrania se ha reducido a la mitad desde diciembre, pasando de dieciocho a nueve. "La iniciativa aún funciona, pero la nueva dificultad es que solo unos nueve estados miembros contribuyen financieramente a ella", declaró Pavel al Financial Times.
"Esta iniciativa ha proporcionado hasta el 50 por ciento de todas las municiones de gran calibre a los ucranianos, por lo que en este sentido no puede ser fácilmente sustituida por otra cosa".
Desde 2024, Praga ha coordinado el suministro de más de cuatro millones de proyectiles de artillería a Kiev para ayudar a reconstituir las menguantes reservas de municiones ucranianas, precisó el periódico británico.
El nuevo primer ministro checo, Andrej Babiš, ha declarado que quiere privilegiar las finanzas públicas checas: "No tenemos dinero, así que recibimos dinero de otros países y luego entregamos [las municiones]", declaró al Financial Times. Según Petr Pavel, el tema debería abordarse en la cumbre de la OTAN en Ankara, pero todos los elementos recogidos indican que gran parte de los estados europeos, también debido a las dificultades energéticas y económicas, tienen prioridades internas muy diferentes al apoyo militar a Ucrania y al rearme.
E incluso los gobiernos más "belicosos" deben lidiar con la opinión pública, teniendo en cuenta el resultado de las recientes elecciones (por ejemplo, en Gran Bretaña) y de las encuestas que favorecen en todas partes a los partidos hostiles al apoyo a la guerra y a Ucrania."
(Gianandrea Gaiani , analisidifesa, 29/05/26, traducción Deep Seek, enlaces y gráficos en el original)
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