19.7.26

Imagina que España gana, Sánchez se pone la camiseta de Lamine, grita 'lawfare' y convoca elecciones... en esto hay algo de realidad. Pedro Sánchez, cuando percibe una oportunidad, no la deja escapar. y una oportunidad de esa clase pueda surgir, ya sea por noticias judiciales o económicas o por errores de los rivales... El bloque de las derechas estaría en torno a unos 185 diputados reales y “eso, en términos futbolísticos, es un 2-0”. Se puede remontar... Hay unos tres millones de personas en la izquierda que no suelen votar socialista. Poner en marcha una candidatura y una organización que puedan recoger los intereses de esa parte de la población es la primera tarea que debe acometer el nuevo Sumar... Pero eso implica convencer al PSOE de que es mejor una alianza que una competición entre las izquierdas... No hay que olvidar la propuesta de que se ponga en marcha una candidatura conjunta al Senado y que hay provincias, como algunas castellanas, en que concurrir en común podría suponer un freno a la potencia de las derechas. Son cuestiones que aparecerán en algún momento de los próximos meses... las acciones que lleve a cabo Pedro Sánchez de aquí en adelante serán la demostración de cuál es el camino escogido (Esteban Hernández)

"Ha circulado una broma estos días en los que España está pendiente del campeonato mundial: “Imagina que, con Trump delante, España gana a Argentina, Pedro Sánchez se enfunda la camiseta de Lamine Yamal, grita lawfare y convoca elecciones”.

Es una boutade, pero también contiene una realidad. Por más que el calendario esperado señale que las generales serán después de que no se aprueben los Presupuestos, o que el PSOE continúe insistiendo en que agotará la legislatura, lo cierto es que la fecha de las elecciones será cuando el presidente decida, y es una persona habituada a los golpes de efecto: cuando percibe una oportunidad, no la deja escapar. Y el contexto es lo suficientemente convulso para que una oportunidad de esa clase pueda surgir, ya sea por noticias judiciales o económicas o por errores de los rivales. En esta fase en que la contienda está lanzada, no hay acontecimientos improbables.

El bloque de las derechas estaría en torno a unos 185 diputados reales y “eso, en términos futbolísticos, es un 2-0”. Se puede remontar

Las encuestas actuales, que otorgan una ventaja significativa al bloque de las derechas, se están realizando bajo la premisa de que las izquierdas concurrirán separadas. Pero si al más del 6% de Sumar se le añade el 3% de Podemos en una sola opción, el número de diputados del nuevo partido sería bastante mayor por efecto del sistema electoral.

Los expertos electorales avisan de que la diferencia no es tan elevada. Si las izquierdas concurren juntas, el bloque de las derechas estaría en torno a unos 185 diputados y “eso, en términos futbolísticos, es un 2-0”. Una ventaja considerable, pero no imposible de remontar. Bastaría con que los progresistas ganaran diez diputados para que hubiera un empate.

Si las elecciones se adelantasen por una oportunidad que aparezca en el horizonte, el perjudicado principal sería el espacio a la izquierda del PSOE, que está por construir, carece de un candidato y no ha tejido una posición ideológica común. Es un espacio vacío que el PSOE puede recoger para sí. Pero si actuase de esta manera, sería más difícil repetir gobierno. Los socialistas necesitan su apoyo para que el bloque pueda ganar.
La decisión socialista

En este escenario, Moncloa debe tomar una decisión relevante. Más allá de que en público maneje un discurso u otro, ha de elegir entre fagocitar a su izquierda para obtener el mayor número de diputados, o dar cuerda a los partidos progresistas para que repetir gobierno sea factible. La situación actual empuja hacia la primera opción, ya que el papel internacional de Sánchez, el carácter de dique de la extrema derecha que el presidente se ha atribuido, la polarización personalizada. la posibilidad de volver la presión judicial a su favor y el erial en la izquierda son factores favorables para que el PSOE crezca electoralmente, y todo ello en un contexto que hace muy difícil pensar en que se pueda conservar el gobierno.

La izquierda necesita de tiempo para asentar una nueva candidatura y de un margen de acción propio que quizá el PSOE no le conceda

La segunda opción requeriría de ambición, pero también de muchos cambios en la izquierda, de tiempo para asentar una nueva candidatura y de un margen de acción propio que permita una diferenciación clara entre el PSOE y el nuevo Sumar. Hay unos tres millones de personas en la izquierda que no suelen votar socialista. Poner en marcha una candidatura y una organización que puedan recoger los intereses de esa parte de la población es la primera tarea que debe acometer el nuevo Sumar.

Pero eso implica convencer al PSOE de que es mejor una alianza que una competición entre las izquierdas, construir una opción política con personalidad propia, y, en última instancia, contar con un candidato que sepa trabajar tanto a corto como a medio plazo (y en especial, para un futuro sin Sánchez). Demasiadas tareas a la vez para un entorno que parece desorientado.
La decisión de las izquierdas

En esas circunstancias, el asunto del candidato no es menor, porque marcará una señal clara. Bustinduy sigue autodescartándose, Urtasun cuenta con escasa aceptación y establecería una línea de continuidad con el pasado que es claramente negativa y Ada Colau, de la que se sigue hablando como posible, sería una elección que generaría rechazo en partes de España. La opción Rufián no se toma en serio. No se vislumbran más opciones.

A esto se le suma una variable subjetiva. Las encuestas no aventuran buenos tiempos electorales para las izquierdas. Repetir gobierno no parece demasiado factible e incluso en el caso de que la suma diera, estaría por ver que las izquierdas quisieran formar parte de él, como ha ocurrido hasta ahora. Cuando había cargos en el horizonte, no faltaba gente que quisiera ocuparlos. Más tarde, esos puestos se redujeron, pero los disponibles tenían más brillo: se formaba parte del gobierno y eso suponía la presencia en ministerios; siempre había gente dispuesta. Ahora se adivina un momento en el que habrá pocos puestos y con poco brillo. Puede haber una travesía del desierto y pocos quieren formar parte de ella, más allá de quienes tienen el sillón relativamente asegurado.

Unai Sordo es una opción que no agrada a todos los partidos progresistas, pero las apuestas le señalan como el mejor situado

En estas circunstancias, cada vez más se concentra la atención en Unai Sordo. No se ha postulado, incluso ha señalado que no es su intención, pero continúa en la recámara como la opción más factible. Reúne varios de los requisitos necesarios: supone una ruptura con los liderazgos anteriores, ya que no es un perfil salido del microclima del 15M; ha tenido tareas de gestión durante años en un sindicato, con lo que sabe lo que es dirigir colectivos; está acostumbrado a pactar, lo que facilitaría las cosas con el PSOE; y podría jugar un papel activo en el caso de que el gobierno de España fuera PP-Vox. Es una opción que no agrada a todos los partidos del espectro progresista y que generaría dificultades para atraer a Podemos, pero las apuestas le señalan como el mejor situado.

Y, por otra parte, la opción Sordo favorecería un clima de diálogo con el PSOE. No hay que olvidar la propuesta de que se ponga en marcha una candidatura conjunta al Senado y que hay provincias, como algunas castellanas, en que concurrir en común podría suponer un freno a la potencia de las derechas. Son cuestiones que aparecerán en algún momento de los próximos meses.

Pero además de la voluntad final de Unai Sordo, y de la posibilidad de que algún otro candidato emerja a última hora, será importante conocer cuál es la decisión de Moncloa, la pieza que altera todos los encajes: si va a competir con sus izquierdas para ganar el máximo espacio posible o si el objetivo es repetir gobierno. Será una decisión que se dejará sentir más que explicitarse: las acciones que lleve a cabo de aquí en adelante serán la demostración de cuál es el camino escogido. El PSOE ya es consciente de que Junts no tiene intención alguna de aprobar los presupuestos y sin su voto, el final es bien conocido. Moncloa tendrá que tomar algunas decisiones." 

(Esteban Hernández, El Confidencial, 19/07/26)

No hay comentarios: