"Estamos en la Casa Blanca el 3 de marzo de 2026. Trump acaba de desencadenar junto con Benjamin Netanyahu la guerra de Irán con el asesinato del líder supremo, el ayatolah Alí Jamenei, y ofrece una rueda de prensa junto al canciller alemán Friedrich Merz.
“España se ha portado fatal. He dado instrucciones al secretario del Tesoro, Scott Bessent, para cortar toda relación con España”. Trump protesta por el rechazo del gobierno español a autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón para misiones de ataque a Irán, operaciones que de finales de febrero y primeros de marzo que, según el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, son ilegales.
"Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España. Tengo derecho a impedir cualquier negocio relacionado con España. Imponer embargos, hacer lo que quiera al respecto... y es posible que hagamos eso con España”, insiste el presidente ante un impasible Merz, quien más tarde intentará llamar al presidente español para decirle que su silencio era deliberado (“para no inflamar más a la fiera”). La intención no pudo concretarse porque el canciller alemán llamaba a un número de teléfono que Sánchez había cambiado.
El hecho es que Trump acaba de repetir este 7 y 8 se julio en la cumbre de la OTAN, en Ankara, casi las mismas amenazas en términos idénticos. Esto es: que le ha pedido al secretario del Tesoso, Scott Bessent, que corte las relaciones comerciales con España. Ya advirtió hace meses que pondría tarifas aduaneras a productos españoles, como había impuesto en su primer mandato sobre las aceitunas negras, algo que sí afectó a los productores españoles aunque la Organización Mundial del Comercio (OMC) fallase contra la Administración Trump.
Pero Trump ya no puede hacer lo mismo. Porque el Tribunal Supremo le ha tumbado en febrero de 2026 el aumento que había impuesto para aranceles recíprocos de casi un centenar de países.
Según cifras del Congreso de EE.UU, el volumen de comercio bilateral con España ascendió en 2025 a 75.000 millones de dólares (65.600 millones de euros), y Estados Unidos obtuvo un superávit de 3.000 millones de dólares (2.625 millones de euros). Es decir: EEUU gana en sus intercambios comerciales con España. España tiene una posición más cómoda ante EE.UU que el resto de los países de la Union Europea porque el comercio entre ambos países representa el 4,4 % del Producto Interior Bruto español, frente a un 10 % en la Eurozona.
EE.UU sigue siendo el primer inversor extranjero en España. Y un reciente informe del Departamento de Estado permite entender la valoración de la economía española nada menos que por la secretaría de Estado de Marco Rubio. “La excelente infraestructura de talla mundial de España, su mano de obra altamente cualificada en sectores clave, su amplio mercado interno y sus costes energéticos relativamente más bajos la convierten en un destino atractivo para la inversión extranjera” explica el extenso informe sobre clima de inversiones en España (Spain 2025 Investment Climate Statement), fechado en septiembre del año pasado.
Incluye, si se profundiza, en aspectos como la corrupción. Allí se señala: “España aplica las leyes anticorrupción de manera generalmente uniforme. Los funcionarios públicos están sujetos a un mayor escrutinio que los particulares; no obstante, varios ejecutivos empresariales adinerados y con importantes contactos han sido procesados con éxito por corrupción. No existe discriminación, ni a favor ni en contra, hacia los inversores extranjeros.
Las empresas estadounidenses rara vez señalan la corrupción como un obstáculo para invertir en España. La posición de España en el Índice de Percepción de la Corrupción anual de Transparencia Internacional descendió en 2024 al puesto 46 de un total de 180 países, situándose por debajo de la mayoría de los demás países de Europa Occidental” En la clasificación mundial, España empeoró el año siguiente al que citado el informe del Departento de Estado. Del puesto 46 de 2024 bajó en 2025 al 49.
La repetición de los ataques y las amenazas de Trump a España y, sobre todo, como él siempre recalca, al gobierno "horrible" actual, ¿es su manera de hacer lo que puede para apuntalar la ofensiva de su aliado Santiago Abascal y también de Alberto Nuñez Feijóo dirigida a hacer caer a Pedro Sánchez? En otros términos, ¿su bronca y malestar no están sobreactuados en solidaridad con Abascal y Feijóo?
El pasado 24 de mayo -en una semana marcada por la imputación judicial del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero- el embajador de EE.UU en Madrid, Benjamin León Jr. autorizó difundir en redes sociales que había mantenido distintos encuentros por aquellas fechas con Abascal, Feijóo e Isabel Díaz Ayuso.
El embajador recibió a Abascal "para conocer mejor las prioridades y la visión de Vox sobre la relación entre EEUU y España"; a Feijóo "para conocer mejor las prioridades del PP y agradecer sus contribuciones al fortalecimiento de las relaciones entre EEUU y España"; y a Ayuso (con quien se vio en la Puerta del Sol) "para agradecer el apoyo y la acogida de la Comunidad de Madrid a la misión diplomática" y "para conversar sobre su continua cooperación en iniciativas que conmemoran el 250 aniversario de Estados Unidos". Benjamín León Jr., empresario cubano-norteamericano, tiene una amistad personal con Marco Rubio, secretario de Estado. Fue Rubio quien propuso su nombramiento de embajador en Madrid."
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