27.6.19

Hay que frenar “el Internet del dinero” de Facebook... la privatización del dinero que es lo que nos trae su criptomoneda Libra

"Facebook acaba de dar a conocer su última apuesta por el dominio del mundo: Libra, una criptomoneda pensada para funcionar como dinero privado en cualquier lugar del planeta. 

Mientras preparaba la aventura, el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, ha estado en negociaciones con bancos centrales, reguladores y 27 compañías asociadas, cada una de las cuales aportará por lo menos 10 millones de dólares. Por miedo a generar temores en torno a la seguridad, Facebook ha evitado trabajar directamente con bancos comerciales.  

Zuckerberg parece entender que la innovación tecnológica por sí sola no garantizará el éxito de Libra. También necesita un compromiso de los gobiernos de imponer en la web relaciones contractuales que respalden la moneda, y de autorizar el uso de sus propias monedas como garantía. Si Libra alguna vez sufre una corrida, los bancos centrales estarían obligados a ofrecer liquidez. 

La cuestión es si los gobiernos entienden los riesgos que conllevaría para la estabilidad financiera un sistema de este tipo. La idea de un sistema de pago privado y expedito con 2.600 millones de usuarios activos puede sonar atractivo. Pero como todo banquero y regulador monetario sabe, los sistemas de pago requieren un nivel de respaldo de liquidez que ninguna entidad privada puede brindar. A diferencia de los estados, las partes privadas deben operar dentro de sus posibilidades y no pueden imponer unilateralmente obligaciones financieras a los demás según sea necesario. 

Eso significa que no pueden autorrescatarse; deben ser rescatadas por los estados o alguien debe autorizar su quiebra. Es más, incluso en el caso de los estados, las paridades fijas ofrecen sólo una ilusión de seguridad. Muchos países han tenido que abandonar esas paridades, siempre insistiendo, al mismo tiempo, que “esta vez es diferente”.Lo que diferencia a Facebook de otros emisores de “dinero privado” es su tamaño, su alcance global y su voluntad de “moverse rápido y romper cosas”. Es fácil imaginar un escenario en el que rescatar a Libra pudiera exigir más liquidez de la que podría ofrecer un estado. 

Recordemos el caso de Irlanda después de la crisis financiera de 2008. Cuando el gobierno anunció que asumiría los pasivos del sector bancario privado, el país se hundió en una crisis de deuda soberana. Al lado de un gigante como Facebook, muchos estados-naciones podrían terminar pareciéndose mucho a Irlanda. Facebook avanza a toda velocidad como si Libra fuera apenas otra empresa privada. 

Pero, al igual que muchos otros intermediarios financieros antes, la compañía promete algo que no puede de ninguna manera cumplir por sí sola: la protección del valor de la moneda. Libra, nos dicen, estará vinculada a una canasta de monedas (dinero fiduciario emitido por gobiernos) y será convertible a pedido y a ningún costo. Pero esta garantía descansa en una ilusión, porque ni Facebook ni ninguna otra parte privada involucrada tendrá acceso a reservas ilimitadas de las monedas vinculadas.

Para entender lo que sucede cuando los reguladores se quedan de brazos cruzados mientras los innovadores financieros crean opciones de venta, consideremos la debacle con los fondos del mercado monetario en septiembre de 2008. A los inversores en FMM les prometieron que podrían tratar sus tenencias como una cuenta bancaria; vale decir, que podrían retirar tanto dinero como el que habían colocado cuando quisieran hacerlo. 

Pero cuando Lehman Brothers colapsó, todos los inversores en FMM intentaron retirar dinero al mismo tiempo, tras lo cual se tornó evidente que muchos fondos no podían cumplir. Para evitar una corrida generalizada sobre todos los FMM y los bancos que los respaldaban, la Reserva Federal de Estados Unidos intervino para ofrecer respaldo de liquidez. Una corrida sobre Libra exigiría respaldo en una escala mucho mayor, así como una estrecha coordinación entre todos los bancos centrales afectados.Dados estos riesgos gigantescos, los gobiernos deben intervenir y frenar a Libra antes de que salga al mercado el año próximo.

 De lo contrario, como ha advertido Maxine Waters, presidenta del Comité de Servicios Financieros de la Cámara Baja de Estados Unidos, los gobiernos también pueden empezar a redactar sus propios testamentos vitales. En la jerga de las finanzas y de la banca, un “testamento vital” es un plan escrito que los bancos les presentan a los reguladores donde describen cómo harán frente a un episodio de insolvencia. En el caso de un gobierno, un testamento vital tendría que explicar cómo responderían las autoridades pertinentes si Libra abandonara su paridad cambiaria y desatara una corrida global. Obviamente, esto plantea una cantidad de interrogantes relevantes.

 ¿Los gobiernos prometerían, como el ex presidente de la Fed Ben Bernanke en septiembre de 2008, seguido por el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en julio de 2012, hacer “lo que hay que hacer” para garantizar la supervivencia de la moneda? ¿Tendrían la capacidad de hacerlo, y sobre todo de coordinar sus acciones –y compartir pérdidas- con todos los otros países involucrados? ¿Los gobiernos podrían tomar control del sistema si resultara incapaz de sustentarse a sí mismo?El silencio en respuesta al anuncio de Facebook esta semana es sinónimo de respaldar su nueva y peligrosa aventura. 

Los gobiernos no deben permitir que partes privadas y con ánimo de lucro pongan en riesgo a todo el sistema financiero global. Si los bancos son “demasiado grandes para quebrar”, entonces los estados definitivamente lo son. Si los gobiernos no nos protegen del último acto de soberbia de Facebook, todos pagaremos el precio."                 (


"Facebook y la privatización del dinero.

Facebook presentó este martes su ambicioso proyecto para una nueva moneda global: la Libra. Mientras los estadounidenses dormían, saltaba una de las noticias más esperadas del año. La nueva criptomoneda, cuya salida está prevista para 2020, no está dirigida principalmente a la población del país sede del gigante tecnológico, como puede verse su vídeo de presentación, donde aparecen Manila y Ciudad de México.

La empresa de Palo Alto ya había mostrado interés en convertirse en un actor financiero y, en este último intento, no estará sola. Ha formado una asociación sin ánimo de lucro (Asociación Libra) con otras 27 compañías, entre las que destacan Uber, Spotify, Visa, Vodafone, Mastercard y PayPal, entre otras empresas de pagos, tecnología, capital riesgo y blockchain.

Si uno se atiene a lo expresado en el Libro blanco de presentación de Libra, solo puede sacar una conclusión: Facebook y compañía no hacen esto por negocio, su único objetivo es la inclusión financiera de las personas sin acceso a la banca tradicional. Se trata de un documento Orwelliano en el que se afirman y niegan a la vez varias ideas en un intento de bosquejar un futuro tecnológico ideal con un nuevo elemento “el Internet del dinero”.

Más allá del bitcoin

Como el bitcoin, Libra está diseñada con tecnología blockchain, pero buscará superar todas las limitaciones de la famosa criptomoneda y convertirse en una divisa “segura, escalable y confiable”. Uno de los principales escollos para el uso cotidiano de las criptomonedas ha sido la volatilidad de su precio, no se sabía cuánto valdría un bitcoin o un ethereum al día siguiente y mucho menos en el futuro. 

Para protegerla de toda clase de fluctuaciones, Libra estará respaldada por una reserva de activos que le asegurará cierto valor intrínseco. Estos activos consistirán en depósitos bancarios y títulos gubernamentales en monedas de bancos centrales estables y de buena reputación.

También los robos y hackeos han sido un dolor de cabeza para los usuarios de criptomonedas. La blockchain de Libra, diseñada desde cero, será de alta seguridad para garantizar la protección de los fondos y datos financieros. La potencia de actores de la unión empresarial convierte en plausible la promesa de un sistema más seguro que pueda extenderse a millones de personas si sortea otros problemas técnicos importantes como el alto gasto energético y la escalabilidad.

La primera debe ser una cuestión menor para los impulsores de Libra porque no se pronuncian al respecto, a pesar del conocido problema medioambiental que suponen las criptomonedas. Es previsible que el gasto no sea en principio tan masivo, puesto que la emisión de libra no consistirá en el habitual minado, pero en ningún caso será despreciable.

Más acá del blockchain

En cuanto a la escala, las criptomonedas no pueden aumentar de forma sencilla el volumen de almacenamiento ni de procesamiento de las transacciones, lo que implica una alta latencia (tiempo entre la petición de transacción y la respuesta efectiva) y eventuales colapsos del sistema. Para evitarlo, la versión blockchain de Libra no será la más pura o de registro distribuido sin permisos, sino que contará con una red de nodos de validación de las transacciones, lo que en la práctica desvirtúa completamente el espíritu descentralizador de las criptomonedas.

Se trata en definitiva de un nuevo sistema de pagos virtuales privado con una red de validadores de las transacciones, no muy alejado de modelos ya existentes como Visa o PayPal. Esos validadores serán los mismos miembros de la Asociación Libra, quienes conformarán así su “entidad de gobernanza” que también administrará las reservas e incluso podrá asignar fondos a causas con impacto social.

No lo llames banco central, llámalo tecnocracia

La descentralización es, pues, otra de las ideas que se afirman y niegan al tiempo en la presentación de Libra. Recogen, por un lado, la desconfianza por los bancos centrales con la que surgieron las criptomonedas, que establecían que “las personas confiarán cada vez más en las formas de gobernanza descentralizadas”, mientras por otro, la Asociación Libra se convierte en “la única parte habilitada para crear y destruir moneda”. Es decir, en una nueva versión de banca central.

La asociación será, además, independiente y sin ánimo de lucro, prácticamente un oxímoron si se tienen en cuenta quiénes son los miembros de dicha asociación y que han depositado 10 millones de dólares para la compra inicial de la moneda.

La promesa de independencia y de gobierno técnico de algo tan político como el dinero es la máxima expresión de la tecnocracia y el tecnooptimismo propios de Silicon Valley. Esta promesa se refuerza aseverando que, a pesar de la gestión de las enormes reservas, del tipo de cambio con otras monedas y de las inversiones en proyectos de impacto social, "la asociación no definirá una política monetaria", aseguran.

Sin embargo, cabe recordar que solo Facebook cuenta con 2.400 millones de usuarios, mucho más que cualquier país del mundo. Si la moneda llegara a extenderse, la menor decisión en su gestión tendría repercusiones mundiales convirtiéndose inevitablemente en política monetaria.
Que nadie tema por su privacidad

La divisa podrá obtenerse mediante un monedero virtual, Calibra, desarrollado por Facebook y que se integrará en WhatsApp y Messenger o podrá emplearse como aplicación independiente. El uso de Calibra no estará exento de comisiones aunque se dice que serán bajas y transparentes. Además de plataforma de pagos, Calibra aspira a ofrecer otros servicios financieros como los contratos inteligentes y préstamos a bajo interés.

En cuanto a la privacidad, aseguran que no hay de qué preocuparse puesto que Calibra nace para “garantizar la separación entre los datos financieros y sociales” y los datos del monedero “no se utilizarán para mejorar la segmentación de anuncios de Facebook” que, como siempre, no compartirá datos con terceros “sin el consentimiento del cliente”.

La mala reputación de Facebook en temas de privacidad podría suponer un obstáculo para la necesaria confianza que toda moneda necesita. No obstante, el volumen potencial de usuarios y el poder de las compañías que de momento se han unido convierten el proyecto en algo excepcional, cuyo incierto impacto ya están analizando bancos centrales como la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra.

Libra se presenta como una revolución para la mejora de las condiciones financieras de muchas personas excluidas del sistema financiero actual. Para ello y en un nuevo ejemplo de neolengua tecnocrática, Facebook juega con los significados de “descentralización”, “blockchain”, “independencia”, “ética” y “lucro”, mientras nos presenta un nuevo avance en la privatización del dinero y del sistema financiero. Aún así, esta vez puede salirle bien la jugada."           (Marta Luengo, El Salto, 22/06/19)


"Francia crea un grupo de trabajo de criptomonedas en el G7 para estudiar la criptomoneda de Facebook.

Francia está creando un grupo de trabajo en el G7 para estudiar cómo los bancos centrales pueden garantizar que las criptomonedas como Libra de Facebook se rijan por normas

 que van desde leyes de blanqueo de dinero hasta normas de protección del consumidor, según dijo este viernes el gobernador del banco central francés.

El gobernador, François Villeroy de Galhau, aseguró que el grupo de trabajo estará dirigido por Benoit Coeure, miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo. Facebook Inc anunció esta semana sus planes para introducir una nueva criptomoneda global llamada Libra, como parte del esfuerzo por expandirse a los pagos digitales.


La empresa tecnológica se ha unido a 28 socios, entre ellos Mastercard, PayPal y Uber, para formar la Asociación Libra, una entidad con sede en Ginebra que manejará la nueva moneda digital, según se desprende de los materiales de márketing y de las entrevistas mantenidas con los directivos de la empresa. Todavía no hay ningún banco que forme parte del grupo.

El anuncio de Facebook provocó una reacción rápida y preocupante. La Comisión de Banca del Senado de Estados Unidos dijo que celebraría una audiencia sobre los planes el próximo mes. Se espera que David Marcus, que supervisa los esfuerzos de blockchain de Facebook, comparezca, según una fuente en Washington familiarizada con el asunto.

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, dijo que Libra tenía que ser segura o no existiría, y que los principales bancos centrales del mundo tendrían que ser supervisores.
"Queremos combinar ser abiertos a la innovación con la firmeza en la regulación", apunta Villeroy
Francia, que ostenta la presidencia rotatoria del Grupo de los Siete, ha dicho que no se opone a que Facebook cree un instrumento para las transacciones financieras. Pero se opone categóricamente a que ese instrumento se convierta en una moneda soberana.

"Queremos combinar ser abiertos a la innovación con la firmeza en la regulación. Esto es en interés de todos", dijo Villeroy a responsables de la industria financiera. El concepto de criptomoneda "estable" aún debe ser definido, dijo Villeroy. En particular, es necesario determinar contra qué instrumentos son estables y cómo se fijan sus tipos de cambio.

Villeroy también pidió que se creara una red de autoridades nacionales de lucha contra el blanqueo de capitales, coordinada por la Autoridad Bancaria Europea, para llevar a cabo medidas de emergencia e incluso sustituir a las autoridades nacionales, en lugar de crear una agencia europea especializada.

Varios funcionarios del BCE, entre ellos Coeure, se han pronunciado a favor de la creación de una agencia de este tipo en los últimos meses."                  (Público, 21/06/19)

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