"El asesinato el pasado 2 de junio de Walter Lübcke, un destacado
político regional alemán, a manos de un neonazi hace saltar las alarmas
en el país de Angela Merkel. Se trata del primer asesinato de una figura
política importante en Alemania motivado por la ideología de la extrema
derecha desde 1945.
El político había invitado a "salir del país" a
quienes no compartieran los valores de ayuda al prójimo en plena crisis
de los refugiados. El Ministerio del Interior ha informado este jueves
de que en Alemania hay unos 12.700 radicales de ultraderecha dispuestos a
protagonizar actos violentos.
Alemania ha acabado hablando de la existencia del terrorismo de extrema derecha.
Para ello ha sido necesario que se vayan clarificando las
circunstancias del asesinato de Walter Lübcke, presidente de la Región
de Kassel. Este político de la conservadora Unión Cristiano Demócrata
(CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, defendió en su día la
necesidad de asistir a los demandantes de asilo que llegaron a Alemania
en la crisis de los refugiados de 2015 y 2016.
Aquello le costó a
Lübcke amenazas de muerte. Estas, el pasado 2 de junio, se hicieron
realidad. Ya ha trascendido que Stephan Ernst, un neonazi alemán
detenido 15 días después del asesinato, confesó haber disparado ese día a Lübcke
en la cabeza cuando el político conservador se encontraba en su
domicilio.
Hay otros dos detenidos en la investigación del caso, según
han informado esta semana los medios alemanes. Uno de ellos, un
ciudadano alemán de 64 años, habría vendido el arma al autor del crimen.
El otro detenido reciente, de 43 años, se ocupó supuestamente de hacer
de intermediario entre el vendedor y el comprador del arma de fuego.(...)
Los medios alemanes recuerdan estos días que, en los años noventa,
Ernst ya preparó un atentado con bomba en un hogar de acogida para
refugiados en Wiesbaden (oeste alemán). Por poco se evitó la tragedia.
Entonces Ernst fue condenado a seis años de internamiento en un centro
de menores porque no había cumplido la mayoría de edad. Con más de 18
años, Ernst también tuvo problemas con la justicia, entre otras cosas,
por causar heridas y ofensas, por posesión de armas y participar en
disturbios violentos con otros neonazis.
"El autor de los hechos
viene de la escena terrorista de la extrema derecha. Ha estado ahí
durante años, en el ámbito de Combat 18, una organización cuyo nombre
también se puede decir 'Combate Adolf Hitler'. Este peligroso grupo está
muy conectado, no sólo en Kassel, sino también en otros lugares del
país", cuenta a eldiario.es Hajo Funke, politólogo, profesor de la Universidad Libre de Berlín y experto en extrema derecha alemana.
El asesinato de Lübcke debería suponer un antes y un después para el
debate público en Alemania, un país donde la violencia de extrema
derecha ha estado "minimizada", según Funke. Incluso tras la reciente
resolución del caso de la banda terrorista neonazi Resistencia
Nacionalsocialista (NSU), organización que mató a diez personas en
ataques racistas y contra una agente de policía entre 2000 y 2007,
Alemania "no ha ido lo suficientemente lejos" en la lucha contra la
violencia de la extrema derecha, de acuerdo con los términos Funke.
AfD, señalado como "corresponsable"
"Una parte de los medios
alemanes, de los políticos y de las autoridades responsables de la
seguridad han minimizado este fenómeno violento. Ahora la situación es
tal que está por ver si habrá consecuencias en los medios, la política y
las autoridades", lamenta Funke. A medida en que se han ido aclarando
las circunstancias del atentado contra Lübcke, los políticos germanos
han ido ganando en claridad cuando se han pronunciado sobre la violencia
de la extrema derecha.
No obstante, los políticos de la
ultraderechista AfD salen mal parados del actual debate que mantiene
Alemania. Lo hacen, en buena medida, por méritos propios. "Lübcke ha
sido víctima de una campaña de odio en el que han participado miembros
de AfD. Erika Steinbach, por ejemplo. Ella es la líder de la nueva
fundación de AfD. Ella colgó en febrero un post en Internet contra
Lübcke que todavía no ha borrado. Es corresponsable de lo ocurrido y
también una parte de AfD", según Funke.
Este profesor de la
Universidad Libre de Berlín alude concretamente a Erika Steinbach, una
expolítica de la CDU que se ha pasado a AfD. Steinbach dirige ahora la
Fundación Erasmo de Róterdam, un think tank afín al partido de
ultraderecha. El sector ultra y de extrema derecha alemán nunca perdonó a
Lübcke el haberse pronunciado firmemente contra quienes se opusieron en
su día a la política de la canciller Angela Merkel en materia de
refugiados. Lübcke era un sobresaliente defensor de la idea de que
Alemania debía asistir a los demandantes de asilo en plena crisis de los
refugiados.
Hasta 12.700 extremistas violentos
Muy
comentada y repudiada entre los sectores de ultraderecha alemana fue en
2015 la invitación de Lübcke a "salir del país" a quienes no
compartieran los valores de ayuda al prójimo tan necesarios en plena
crisis de los refugiados. Aquello le costó amenazas de muerte, por eso
fue escoltado durante un tiempo. (...)
Según han informado los medios alemanes, otros políticos locales,
incluidos la independiente Henriette Reker, alcaldesa de Colonia con el
apoyo de la CDU, los liberales del FDP y los ecologistas de Los Verdes,
también han recibido en las últimas fechas amenazas de muerte que están
siendo investigadas. (...)
En el propio Ministerio del Interior se estima que en Alemania hay unos
12.700 radicales de ultraderecha dispuestos a protagonizar actos
violentos. Esos radicales violentos forman parte de un movimiento
extrema derecha más amplio que aglutina a unas 24.100 personas, según
datos de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV),
los servicios de inteligencia germanos. De ahí que a Ernst, el asesino
confeso de Lübcke que ha dicho haber actuado en solitario, el diario
muniqués Süddeutsche Zeitung lo haya descrito como "un lobo entre otros
tantos". (Aldo Mas, eldiario.es, 27/06/19)
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