11.2.26

Zambia acaba de aceptar la divisa china para el pago de impuestos y otras regalías, reflejando la creciente tendencia de buscar poner fin a la dependencia del dólar estadounidense... La desdolarización se ha consolidado como un eje central del debate económico y geopolítico global. Para muchos países, más allá de una consigna ideológica, se trata de una cuestión de soberanía económica y autonomía política frente a un sistema monetario impuesto y controlado por una potencia extranjera cada vez más agresiva, inestable y dispuesta a utilizar su moneda como arma... La congelación de reservas soberanas, como ocurrió con Rusia en 2022, ha reforzado la idea de que ninguna nación es plenamente soberana mientras sus activos dependan de la voluntad de Washington... No estamos ante una crisis inmediata del dólar, estamos ante una reconfiguración lenta pero profunda hacia un sistema monetario más fragmentado y menos subordinado. La caída gradual del dólar en las reservas, el auge del oro, la estrategia china y la proliferación de acuerdos en monedas locales señalan una transformación que ya está en marcha... La desdolarización no es, por tanto, una reacción coyuntural. Es la expresión financiera de un mundo que empieza a rechazar abiertamente la subordinación impuesta y busca un mayor equilibrio, una mayor autonomía y una mayor capacidad de decisión. El proceso está abierto, y su desenlace será una de las batallas centrales del siglo XXI (Pedro Barragán)

 "En este comienzo de 2026, la desdolarización se ha consolidado como un eje central del debate económico y geopolítico global. Para muchos países, más allá de una consigna ideológica, se trata de una cuestión de soberanía económica y autonomía política frente a un sistema monetario impuesto y controlado por una potencia extranjera cada vez más agresiva, inestable y dispuesta a utilizar su moneda como arma. Durante décadas, el dominio del dólar estadounidense ha funcionado como un mecanismo estructural de subordinación financiera, drenando recursos, condicionando políticas internas y limitando márgenes de desarrollo. Hoy, ese orden muestra grietas visibles y permanentes, y la desdolarización, aunque incompleta, aparece como una oportunidad histórica para cuestionar una arquitectura diseñada en beneficio de unos pocos y reequilibrar el sistema internacional.  

(Pedro Barragán , Público, 07/02/26)

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