11.3.26

En Argentina se pierden 160 empleos por día. En poco más de dos años, han cerrado 22.479 empresas, unas 7.000 más que durante la covid... la actividad industrial nacional descendió a un ritmo promedio de 7,9% desde que asumió Milei hasta noviembre de 2025. A mediados de febrero bajó sus persianas la fábrica más grande de neumáticos del país, Fate, y la producción de autos bajó 30% en febrero... la capacidad ociosa de las empresas –lo que se podría producir y no se produce– es superior a 40%. La razón es que, básicamente, cada vez es más difícil vender algo en el mercado interno por la crisis y la apertura de importación... "las empresas van a ser cada vez menos competitivas. Porque se va a reemplazar la industria nacional con productos importados”... Mientras que la producción de bienes de capital local cayó un 25%, las importaciones se dispararon al 77%... En todo este contexto, el Producto Bruto Interno se derrumbó a los mismos niveles de 1985... Cuando una periodista preguntó a Milei sobre el decrecimiento de la economía del país, contestó: “No puede pretender que no haya sectores que desaparezcan”

"Experto en crecimiento, con y sin dinero. Javier Milei repitió –y sigue repitiendo– esa frase de mesías perdido como si fuese un mago, un superhéroe, un farsante de feria. Hoy –ya con más de la mitad de su mandato transitado–, con los indicadores económicos por debajo de los de la pandemia, con un mercado interno anoréxico y una crisis de consumo, esa frase se convirtió en una provocación cínica para la mayoría de los argentinos. Ahora, además, los datos lo convierten cada vez más en un meme siniestro que llevó a que Argentina ocupe un ranking para nada envidiable: el segundo puesto en la lista de peor desempeño económico del mundo (caída del PIB y aumento del desempleo).

Según un informe de la consultora Audemus, la actividad industrial nacional descendió a un ritmo promedio de 7,9% desde que asumió Milei. El ranking encontró un dato particular. El primer gran fiasco industrial es –no casualmente– un país dirigido por otro ultraderechista idealizado y venerado por el presidente argentino. Se trata de la Hungría de Viktor Orbán, que en mayo cumplirá 16 años al frente del país, que el estudio ubicó en el primer puesto, con una caída del 8,2% de la actividad. Nada para festejar tenemos los argentinos. Mucho menos los húngaros. 

En el plano regional, el informe mostró que Brasil expandió su industria un 3,5% promedio, similar a Uruguay, con un 3,7%, mientras que Chile lo hizo un 5,2% y Perú todavía más; un 6,5%.

Para dimensionar la gravedad de la situación que atraviesa Argentina hay que irse a las situaciones más extremas que vivió la humanidad en los últimos 120 años. Una pandemia y una guerra mundial. 

Entre 2019 y 2021, la pandemia de covid arrasó con todas las estadísticas. La actividad social y económica se detuvieron. Cuando las vacunas lograron ralentizar el virus y morigerar su letalidad, la vida cotidiana regresó pero, en muchos casos, algunos sectores no lograron recuperarse. En Argentina cerraron para siempre 15.398 empresas pequeñas y medianas, que suelen tener dotaciones de menos de cien empleados. Es decir que, con un promedio de 50 personas por empresa, unos 75.000 trabajadores perdieron su lugar. 

Pero la pandemia ultraliberal es todavía peor. Así lo muestran los datos de la Superintendencia de Riesgo de Trabajo (SRT). En poco más de dos años cerraron 22.479 empresas. Unas 7.000 empresas más que durante la emergencia sanitaria global.

Y el informe solo llega hasta noviembre de 2025. A mediados de febrero bajó sus persianas la fábrica más grande de neumáticos del país, Fate. De un día para el otro, casi mil empleados se enteraron que no tenían más trabajo. La producción de autos bajó 30% en febrero y Ford –con la planta más grande del país– amenaza con cerrar sus instalaciones después de haber anunciado –en 2025– una inversión multimillonaria. Ya a finales del año pasado la fábrica de electrodomésticos Whirlpool había cerrado sus puertas dejando a 300 trabajadores en la calle. 

Solo en el sector privado se destruyeron 236.000 puestos de trabajo. El salario real en la industria cayó un 15,8%. 

Cuando Milei asumió la Presidencia, el sistema registraba 9.893.914 trabajadores con contrato. Dos años después, la cifra bajó a 9.566.573 empleados. Es decir, se produjo una pérdida de 327.341 puestos de trabajo “en blanco”, como se le dice en Argentina al empleo formal.

Por otra parte, un informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, mostró la gravedad de la crisis y lo comparó con la Segunda Guerra Mundial. 

La estadística es alarmante. En Argentina se pierden 160 empleos por día. Y la capacidad ociosa de las empresas –lo que se podría producir y no se produce– es superior a 40%. La razón es que, básicamente, cada vez es más difícil vender algo en el mercado interno por la crisis y la apertura de importación; y para las empresas que exportan es cada vez menos rentable ya que el gobierno sostiene un tipo de cambio bajo. 

Para Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Empresaria, “la industria nacional se encuentra en una encrucijada para definir si va a poder ser proveedora o no del mercado interno. Debido a los altos costos, la baja de consumo y a la facilitación de importaciones se encuentra en una situación muy crítica donde debe competir con productos que tienen menos impuestos, menor costo salarial y menor costo productivo”.

En diálogo con CTXT, Fernández explicó que “esta política de bajar los precios hizo que la industria pierda productividad. Hay que debatir e instalar la idea en la sociedad de que la industria es necesaria para dar trabajo en los centros urbanos. Para eso hay que tener diálogo con las autoridades nacionales que hoy no tenemos”. 

El referente empresarial advirtió que “la aceleración va a ser continua porque las empresas van a ser cada vez menos competitivas. Porque se va a reemplazar la industria nacional con productos importados”. 

Es que los números muestran de forma clara cómo impacta la transferencia de recursos en el modelo de La Libertad Avanza. Mientras que la producción de bienes de capital local cayó un 25%, las importaciones se dispararon al 77%. 

En todo este contexto, el Producto Bruto Interno se derrumbó a los mismos niveles de 1985, cuando la Argentina empezaba a transitar la democracia después de que la dictadura militar arrasara con el país. 

Entre mediados de 2023 y de 2025, 22 de los 24 sectores que conforman la estructura industrial argentina cayeron en su valor agregado. Y la industria cayó del 16,5% al 13,7%.

El informe señala que “se detecta un desfinanciamiento público del sector mientras que el apoyo se concentró en el RIGI”, en relación al nuevo régimen de exención impositiva impulsado por Milei que, básicamente, es un blanqueo para que empresas internacionales extraigan todos los recursos que puedan del país. 

Los más golpeados –con pérdidas de 20% al 25%– fueron la metalurgia, el calzado, las curtiembres y la construcción. 

Finalmente, después de que todos los indicadores fallaran, mientras los informes económicos de todo el arco ideológico hacen sonar las alertas, la Unión Industrial Argentina –que festejó el triunfo de Milei– salió al cruce con un comunicado inédito, titulado “Sin industria no hay Nación”. Pero –paradójicamente– no se trató de una respuesta en el plano económico sino una reacción casi emocional después de que el presidente los maltratara en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. 

El texto, firmado por su presidente Martín Rappallini, alertó por la “preocupación por la situación de diversos sectores industriales” y remarcó que “es importante señalar que el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas”. 

En un intento de hacer cierto equilibrio, la central patronal sentó una posición: “En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país”.

Durante una entrevista radial el lunes por la mañana, el presidente Milei respondió a los números de la economía argentina con la claridad de un cínico. Cuando la periodista le consultó sobre el decrecimiento de la economía del país, contestó: “No puede pretender que no haya sectores que desaparezcan”.

(Emiliano Gullo , CTXT, 11/03/2026 

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