11.4.26

El giro asiático de Sánchez: menos EE.UU., más China... Tras cuatro visitas en cuatro años, Sánchez se convierte en uno de los líderes europeos con mayor interlocución con Chinal... China es ya el primer socio comercial extracomunitario de España. Ambos países se conocen bien y los sectores de interés mutuo están claramente identificados. Las relaciones progresan de forma incremental, y aunque el déficit persiste, ha habido avances... Dentro de la Unión Europea, Sánchez ha sido uno de los principales defensores de evitar el alineamiento automático y sumiso así como reducir la dependencia de Estados Unidos... la posición de España en contra de la lógica de bloques y la defensa de la legalidad internacional se antoja la única aceptable. Y cada vez más países europeos la secundan. El distanciamiento respecto a Washington ya se traduce en intentos de estabilizar las relaciones China-UE desde instancias comunitarias... la inflexión en la relación con EE.UU. puede no ser tan pasajera. No se trata solo de Trump, sino de la obstinación en una hegemonía excluyente que ya no se corresponde con la realidad global. Debemos reconocer la multipolaridad y contribuir a gestionarla de modo constructivo. Ese enfoque acabará por imponerse porque es el único realmente viable... La densidad de la relación sino-española y la menor dependencia de los marcos interpretativos de EE.UU. acentúa la condición de España como puente en la mejora de las relaciones UE-China (Xulio Ríos)

"El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viaja a China del 11 al 15 de abril, en una visita que se produce apenas un mes antes del previsto viaje de Donald Trump al país asiático. Tras cuatro visitas en cuatro años, Sánchez se convierte en uno de los líderes europeos con mayor interlocución con Chinal. Esta decisión envía una señal clara de que China sigue firmemente en el radar estratégico de España, y la apuesta por la relación bilateral es firme y decidida.

Frente a un contexto internacional convulso, marcado por las graves tensiones en Oriente Medio y los vaivenes de la política exterior estadounidense, el viaje de Sánchez adquiere una dimensión política que, en esta ocasión, pesa incluso más que la cooperación económica. La frecuencia de los contactos al máximo nivel construye confianza bilateral y esa receptividad mutua consolida la apuesta por la autonomía estratégica de la política exterior de Madrid.

Déficit comercial e inversión: ¿objetivos realistas?

Como es ya habitual, uno de los puntos inexcusables de la agenda será el desequilibrio comercial. El año pasado, en Beijing, el propio Sánchez reconoció que España mantiene un déficit significativo con China que “debe ser corregido”. En esta ocasión, el presidente buscará atraer más inversión china (creció un 331% en 2025) y abrir mayores cuotas de mercado para productos españoles.

¿Son realistas estas metas? China es ya el primer socio comercial extracomunitario de España. Ambos países se conocen bien y los sectores de interés mutuo están claramente identificados. Las relaciones progresan de forma incremental, y aunque el déficit persiste, ha habido avances. China comprende la aspiración española de exportar más y reducir el desequilibrio de la balanza comercial. Este punto es un elemento destacado en la hoja de ruta bilateral.

Oriente Medio y el acercamiento tácito a la posición china

El viaje se produce en un momento de máxima tensión en Oriente Medio, con efectos de desbordamiento económico global. La administración Trump parece incapaz de reconducir la guerra ilegal que, con su aliadoi israelí, ha desatado contra Irán, y el riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz añade incertidumbre. En este escenario, España ha mantenido una postura clara de rechazo a la guerra, de condena del enfoque de “la paz a través de la fuerza”, repugna de la destrucción sistemática de Gaza y Líbano, y negativa a conceder a Estados Unidos el uso de bases militares o espacio aéreo español.

Estas decisiones, que cuentan con amplio respaldo social, reflejan el rechazo a la lógica de bloques y la reivindicación de una autonomía estratégica que gana terreno en la UE aunque no al ritmo deseado. La defensa de la legalidad internacional, del diálogo, del multilateralismo y la estabilidad nos acerca mucho más a China. Así, sin declaraciones grandilocuentes, España se posiciona tácitamente más cerca de la visión china sobre la paz y la estabilidad global.

Menor dependencia de EE.UU. y un nuevo equilibrio

Dentro de la Unión Europea, Sánchez ha sido uno de los principales defensores de evitar el alineamiento automático y sumiso así como reducir la dependencia de Estados Unidos y fortalecer una cooperación diversificada.

España se ha mostrado reacia a incrementar sustancialmente el gasto en defensa, priorizando en su lugar otras áreas vinculadas a la revolución tecnológica e industrial, en las que Beijing se consolida como un socio clave. Ese enfoque la aproxima a China y a otros países del Sur Global, y tiene potencial de influencia en la propia UE para propiciar un reequilibrio estratégico destacado.

¿España avanza mientras la UE retrocede?

La política europea hacia China se ha endurecido en los últimos tiempos: aranceles a los vehículos eléctricos chinos, discursos de desacoplamiento y cautela general. En ese contexto, la actitud proactiva de Sánchez podría parecer un movimiento a contracorriente.

Pero es la UE quien vive un momento de absoluto desconcierto. La profundidad de la inflexión histórica es grande, y el liderazgo comunitario se muestra débil, incapaz de integrar equilibradamente los diversos intereses nacionales. La preferencia de las marcas ideológicas de signo preferentemente conservador parece decantarse por la paciencia, a la espera de que el fin de ciclo del huracán Trump vuelva las aguas a su cauce.

Frente a las presiones para un alineamiento automático con EE.UU., la posición de España en contra de la lógica de bloques y la defensa de la legalidad internacional se antoja la única aceptable. Y cada vez más países europeos la secundan. El distanciamiento respecto a Washington ya se traduce en intentos de estabilizar las relaciones China-UE desde instancias comunitarias. La densidad de la relación sino-española y la menor dependencia de los marcos interpretativos de EE.UU. acentúa la condición de España como puente en la mejora de las relaciones UE-China.

Lecciones de una estrategia consistente

Sobre todo desde 2023, España ha mantenido una línea constante de cooperación con Beijing, mientras la mayoría de los socios europeos se mostraban reticentes.

La fuerza de los hechos está demostrando que la inflexión en la relación con EE.UU. puede no ser tan pasajera. No se trata solo de Trump, sino de la obstinación en una hegemonía excluyente que ya no se corresponde con la realidad global. Debemos reconocer la multipolaridad y contribuir a gestionarla de modo constructivo. Ese enfoque acabará por imponerse porque es el único realmente viable.

La cooperación con China, más allá de lo económico, expresa la voluntad de contribuir a la estabilidad sistémica global. Y en ese camino, el ejemplo de la relación España-China puede tener un efecto expansivo significativo."

( Xulio Ríos , Rebelión, 11/04/26) 

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