"La Administración de Donald Trump ha llamado a declarar a cuatro periodistas del periódico The New York Times después de que este publicara informaciones que revelaban las preocupaciones de seguridad en torno al nuevo avión presidencial Air Force One, regalo de Qatar, según ha informado el propio medio de comunicación. Los reporteros recibieron el viernes la orden del Departamento de Justicia de comparecer ante un gran jurado en Manhattan el próximo miércoles.
En algunos casos, agentes federales se personaron directamente en las viviendas de los periodistas afectados —Julian E. Barnes, Eric Schmitt, Tyler Pager y Eric Lipton— para entregarles la citación judicial, apunta el periódico, que considera el episodio una nueva demostración del afán de la Administración de Trump por “amenazar e intimidar” a los medios de comunicación independientes.
“La comparecencia de agentes federales del orden en las puertas de las casas de periodistas debería sacudir la conciencia de cualquier estadounidense que crea en la Constitución y la libertad de prensa que ésta protege”, ha declarado el abogado del medio, David McCraw, en un comunicado. A su vez, el Departamento de Justicia indicó que las citaciones se relacionan con una investigación sobre “violaciones de la seguridad nacional”.
“Los periodistas no son los objetivos (de esa investigación); lo son quienes están filtrando esa información”, ha indicado el organismo en un comunicado. “No vamos a hacer caso omiso de la ley ni dejar de investigar a la gente que trabaja para el Estado y cree que está bien filtrar información clasificada que afecta a la seguridad nacional”, ha agregado.
Qatar regaló a Trump el avión, valorado en unos 400 millones de dólares, el año pasado. El Pentágono se hizo cargo del obsequio —que según la Casa Blanca no viola las leyes que prohíben a los altos cargos y a los funcionarios federales aceptar objetos de valor ofrecidos por gobiernos extranjeros— para adecuar el Boeing a los estrictos requisitos de seguridad de un medio de transporte presidencial y para verificar que no se hubieran introducido en él vías de posible espionaje.
Después de presentarlo a la prensa en un acto en la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, Trump lo estrenó el pasado día 1, en un viaje a Dakota del Norte. Esta semana el presidente voló en él a Ankara, la capital turca, para participar en la cumbre de la OTAN. Pero regresó a Washington en el Air Force One antiguo, lo que desató las conjeturas sobre los motivos que habían llevado a esa decisión.
El retorno en el modelo antiguo, el miércoles, se produjo en momentos de gran tensión entre Estados Unidos e Irán, que intercambiaban fuego mientras Trump proclamaba “terminada” la tregua que ambos países habían pactado mientras negocian un acuerdo definitivo para poner fin a la guerra. Irán es fronterizo con Turquía.
El Times publicó entonces, citando fuentes anónimas, que el nuevo Air Force One no está dotado de dispositivos antimisiles ni de otras capacidades protectoras, como sí lo están los modelos anteriores. Según el periódico, el regreso en el avión presidencial antiguo se hizo a petición del Servicio Secreto, el cuerpo encargado de la protección presidencial.
Preguntado por los periodistas que le acompañaban en ese vuelo, Trump negó que el cambio se debiera a razones de seguridad, y declaró que se había decidido dejar el avión nuevo en una base militar estadounidense en el Reino Unido como un detalle para los soldados ahí destinados, para que lo pudieran admirar. El mandatario tampoco quiso responder si Irán había formulado alguna amenaza creíble contra la aeronave presidencial. “Yo estoy amenazado constantemente”, dijo. “Soy el primero en su lista [de Irán]”.
La Casa Blanca también ha negado que haya problemas de seguridad en el avión recién estrenado. “Está dotado de protocolos de seguridad de alto nivel que garantizan la seguridad del presidente y de su personal”, declaró el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, en un comunicado.
Antes de la publicación del artículo el miércoles, un alto cargo del FBI se había puesto en contacto con un periodista y con un responsable del diario para pedir que no se publicara la noticia, con el argumento de la protección de la seguridad nacional. El alto cargo también pidió al periódico que revelara sus fuentes, algo que el Times se negó a hacer.
Otras investigaciones
A lo largo de su segundo mandato, Trump ha recurrido en varias ocasiones al poder de su Gobierno para hostigar a la prensa. A principios de este año, el Departamento de Justicia intentó obligar a declarar a periodistas de The Wall Street Journal y de The Washington Post, aunque acabó retirando las citaciones después de que ambos medios presentaran alegatos bajo secreto de sumario.
En enero, agentes del FBI registraron la vivienda de una periodista del Post, Hannah Natanson, e incautaron teléfonos, ordenadores y un reloj inteligente como parte de una investigación sobre el manejo de información clasificada por parte de un contratista. Natanson había dedicado meses a hablar con empleados federales para cubrir las medidas de la Administración de Trump para reducir la fuerza laboral pública.
En un comunicado, la Fundación para la Libertad de Prensa ha condenado la citación a los periodistas de The New York Times. “Cuando el Gobierno alega que necesita investigar a los periodistas para proteger la seguridad nacional, realmente se refiere a proteger la seguridad de su propia reputación”. “La vergüenza de la Administración” por los posibles problemas de seguridad del avión nuevo “no se antepone a la necesidad de una prensa libre e independiente”, ha agregado la institución."
(Macarena Vidal Liy , El País, 11/07/26)
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