" Dentro de España, a nivel doméstico, existe una importante controversia sobre la economía y su fuerte expansión. Por un lado, los datos 'macro' muestra una tendencia casi impecable con un crecimiento que triplica en el de la zona euro, una tasa de paro en mínimos de décadas y la creación masiva de empleo como fuente de crecimiento. Sin embargo, también hay quien demuestra con datos que este tipo de crecimiento está generando poca 'riqueza' para la mayoría de la población (es un crecimiento extensivo que sobre todo beneficia al que llega y se incorpora al mercado laboral), al mismo tiempo que se crean grandes tensiones en mercados como el de la vivienda o en servicios públicos como educación o sanidad.
Sin embargo, desde el exterior, seducidos por los grandes indicadores, cada vez son más lo que hablan de una economía de España que no para de asombrar al mundo (desde Goldman Sachs hasta Jefferies se deshacen en elogios con la economía de España), una economía que se atreve a ir contracorriente para aprovechar al máximo la fuerza laboral que llega de fuera y como prueba de ello está el sorpasso económico de España, el país de los bares, a Corea del Sur, el país de la tecnología y la inteligencia artificial. El último medio de prestigio en destacar este fenómeno ha sido la agencia Bloomberg en una opinión que ocupa una posición de gran relevancia en la portada de la prestigiosa agencia norteamericana.
Tal y como adelantó elEconomista.es con proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía de España adelantó en 2025 a Corea del Sur tanto en PIB per cápita como en PIB agregado (gracias a este sorpasso, España volvió a entrar en el top 12 de la economía global). En el caso del producto per cápita (una especie de proxy para conocer la prosperidad de una sociedad), el adelantamiento llegó 11 años después de que España perdiese la posición con una Corea del Sur que parecía decidida a convertirse en uno de los países más ricos del mundo, una nueva potencia que emergía tras un milagro económico sin parangón en el mundo y que parecía quedar solidificado con la fuerte producción de memorias necesarias para la inteligencia artificial en Corea del Sur.
Por le contrario, España se encontraba sufriendo los coletazos de la histórica crisis financiera de 2008, que en se alargó hasta 2013-2014 por el agravante de la burbuja inmobiliaria. No obstante y contra todo pronóstico, hoy, la economía de España crece con cierto vigor, mientras que Corea del Sur se encuentra sumida en una especie de montaña rusa que baila al son de los vaivenes de la inteligencia artificial y los mercados.
La economía de España lleva creciendo desde 2021 a un ritmo que triplica, al menos, el de la zona euro, impulsada por un sector servicios que no para de dar sorpresas positivas (tras el covid todo el mundo se lanzó a las calles para gastar en ocio, turismo, hostelería...) y una poderosa creación de empleo (buena parte precario) que se ha alimentado y nutrido de la llegada de inmigrantes, sobre todo de Latinoamérica, lo que también ha generado importantes análisis en el exterior sobre el modelo español.
El último llega desde la agencia Bloomberg. Como se señalaba anteriormente, en una columna de opinión publicada por Bloomberg, el analista Lionel Laurent sostiene que el crecimiento español "sigue alcanzando nuevos hitos", con un ritmo de expansión superior al de las economías del G7 y una tasa de paro en mínimos desde enero de 2008. No obstante, el autor se pregunta si este nuevo auge puede ser sostenible o si, como ocurrió antes de la crisis financiera de 2008, esconde desequilibrios que terminen pasando factura a la economía. Con todo, España ha logado entrar en el club de las economías de los 2 billones de dólares, compuesto únicamente por doce países. Según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional, el PIB agregado de España supera los 2,09 billones de dólares, mientras que el de Corea del Sur, potencia de la IA, se ha quedado en 1,93 billones de dólares.
Esta vez es diferente
Laurent cree que esta vez es diferente, puesto que existen diferencias fundamentales respecto al anterior ciclo expansivo. A su juicio, "la fiesta parece mucho menos frágil esta vez", ya que el crecimiento no descansa sobre una burbuja inmobiliaria ni sobre un único sector económico. Mientras que Corea del Sur se beneficia del auge mundial de la inteligencia artificial y de la industria de los semiconductores, el principal motor del crecimiento español ha sido el fuerte incremento de la población gracias a la inmigración laboral. El columnista destaca que España ha ido "a contracorriente de las tendencias más nacionalistas" presentes en otros países, impulsando incluso una regularización masiva que concederá permisos de residencia a más de un millón de inmigrantes en situación irregular. De hecho, el analista de Bloomberg considera que este sorpasso de España a Corea del Sur supone y lo que hay detrás es una "noticia muy positiva para la Eurozona", puesto que demuestra que con otro modelo se pueden hacer las cosas muy bien en un continente que sufre para crecer unas décimas de PIB cada año.
El aumento de la población ha tenido un efecto directo sobre la actividad económica. Según recuerda Laurent, España ha pasado de 36 millones de habitantes hace medio siglo a casi 50 millones en la actualidad, el mayor incremento porcentual entre las cinco mayores economías de la Unión Europea. Este crecimiento demográfico ha permitido ampliar la población activa, impulsar el consumo y elevar la recaudación fiscal. Además, cita al economista de BBVA Rafael Doménech, quien estima que alrededor del 80% del empleo creado en España desde 2022 corresponde a trabajadores nacidos en el extranjero, una aportación decisiva para explicar el dinamismo reciente del mercado laboral.
"La postura liberal de España respecto a la inmigración ha sido un factor clave del sólido crecimiento demográfico y la creación de empleo. Sin embargo, resulta aún más interesante que la calidad del empleo también esté mejorando, con menos empleos temporales y más puestos en sectores con salarios más altos", señalaba, por ejemplo, el informe de Jefferies mencionado al comienzo de este artículo. Es cierto que la menor temporalidad se debe en buena parte al aumento de los fijos discontinuos, una figura controvertida que tampoco mejora de forma clara la calidad del empleo, pero desde Jefferies ven mejoras de productividad y un cambio en el mercado laboral español.
El turismo tira de la economía
El otro gran apoyo del crecimiento ha sido el turismo. El sector ya representa cerca del 13% de la economía y este año ha vuelto a batir récords, favorecido por el desvío de viajeros que han evitado Oriente Próximo debido al conflicto bélico. Laurent subraya además que este fuerte incremento de la demanda no ha provocado un repunte descontrolado de la inflación (aunque es cierto que la inflación está subiendo más rápido en España que en el resto de la zona euro, lo que también supone una seria amenaza), en parte gracias al elevado peso de las energías renovables en el sistema eléctrico español, que ha amortiguado el impacto del encarecimiento de la energía derivado de la guerra con Irán.
Pese a este sólido comportamiento, el autor advierte de que el modelo también presenta importantes limitaciones. Las tensiones sobre el mercado de la vivienda ya son evidentes y reflejan que el ritmo de crecimiento demográfico podría superar la capacidad de las infraestructuras. Laurent recuerda que algunos analistas describen España como "un país de 50 millones de habitantes con infraestructuras para 40 millones", mientras que la inversión pública continúa situándose por debajo de la media europea y el fin de los fondos europeos de recuperación obligará a afrontar nuevos retos presupuestarios y estructurales.
A largo plazo, Laurent considera que la principal diferencia con Corea del Sur seguirá siendo la productividad. Aunque España comienza a apostar por la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico (con inversiones públicas como la entrada en el fabricante de chips Openchip, conocido como 'la Nvidia catalana', la productividad por trabajador y por hora trabajada continúa muy por debajo de la de Corea del Sur y de otros países europeos como Alemania, Países Bajos o las economías nórdicas. Por ello, concluye que el éxito reciente demuestra que España ha prosperado "sin inteligencia artificial, ningún problema", pero advierte de que, para mantener ese crecimiento durante las próximas décadas, tendrá que impulsar la innovación y elevar de forma sustancial la productividad de su economía."
(El Economista, 06/07/26)
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