"Tres hombres vinculados a una empresa desokupa han sido detenidos esta tarde por la Policía Nacional tras haber atacado con gas pimienta y causado heridas a ocho personas que trataban de impedir que desalojaran a la única inquilina que permanece en las viviendas de uno de los últimos corralones del casco antiguo de Sevilla, donde se proyecta la construcción de un hotel y pisos turísticos.
Según ha manifestado a Público la arrendataria, Estefi Yeah, el ataque se ha producido cuando ella salió a buscar agua, porque la tiene cortada, al igual que la luz, a causa de un incendio provocado hace unas semanas, y de pronto irrumpieron desde la azotea seis hombres provistos con palos y botes de gas pimienta, se introdujeron en su vivienda y agredieron a las tres personas que había dentro en ese momento.
La inquilina asegura que los desokupas iban acompañados de una mujer y una niña, a quienes introdujeron en su vivienda con el propósito de que se quedaran en ella como si fuera su casa. "A mí me rociaron con gas pimienta en la cara desde muy cerca y aún me arde la piel", ha dicho Estefi a este periódico.
"Han entrado como si fueran los GEO. Han tumbado a la gente que estaba en la vivienda, luego los han echado a la calle a golpes y les han vuelto a rociar con gas pimienta", ha manifestado por su parte el abogado de los agredidos, Rafael Ibáñez, quien asegura que hay al menos ocho personas que han recibido asistencia en un centro de salud a causa de las heridas sufridas, algunas de las cuales han tenido que ser incluso derivadas a un hospital, entre ellas una que recibió una fuerte patada en el abdomen cuando protestaba por lo sucedido.
Fuentes de la Policía Nacional han confirmado a Público la detención de tres personas a raíz de estos incidentes, supuestamente desokupas, aunque sin confirmar su identidad ni la causa exacta de la detención ni los cargos que se le hayan podido imputar. Según el abogado, a uno de los detenidos se le intervino un bote de gas pimienta.
En el mismo corralón de la calle Castellar donde se produjo el ataque tiene su sede una empresa desokupa, García Seguridad Integral, que ha alquilado seis de los locales del inmueble para guardar los enseres que retira tras el vaciado de pisos y naves, otra de las actividades que ofrece en su carta de servicios. Esta empresa, que se publicita como especialista "en seguridad y desocupación, siempre dentro de un marco legal y con un enfoque resolutivo", fue contratada por la propietaria del inmueble para vigilarlo y evitar que "se meta gente", tal como reconoció su propietario a este periódico.
Robo de móviles, un portátil y documentación
La única inquilina que permanece en las viviendas de este corralón asegura que durante el ataque le han robado un ordenador portátil, documentación personal, entre ella informes médicos, y tres teléfonos móviles de las personas que se encontraban en la vivienda cuando fueron agredidos por los desokupas.
No es la primera vez que esta inquilina, artista multidisciplinar de carpintería, imaginería contemporánea y pintura, sufre ataques de los desokupas. Hace unas semanas prendieron fuego a una maleta rellena con lana debajo de unos contadores, lo que le dejó sin suministro de luz y agua, un acoso que, según ella, empezó desde que la empresa propietaria del inmueble dejó de cuidar el edificio con el objeto de echar a los inquilinos y ponerlo a la venta, tras lo cual empezó a sufrir directamente el hostigamiento de la empresa de seguridad ubicada en el mismo corralón.
Su abogado considera que este ataque supone "una vuelta de tuerca en un acoso inmobiliario escandaloso", sin que ninguna autoridad haya aún intervenido para evitarlo y aclarar lo que está sucediendo en el corralón de la calle Castellar, tras haber sido presentadas decenas de denuncias por agresiones, coacciones, amenazas y otros delitos.
A juicio de Rafael Ibáñez, los propietarios del inmueble son los que están induciendo estos ataques de una empresa desokupa, porque están detrás de un "pelotazo inmobiliario" de muchos millones de euros, que ya tiene nota en el Registro de la Propiedad para la construcción de un hotel y pisos turísticos en el corazón del casco antiguo de Sevilla, en el que está afectado también un colegio de enseñanza concertada.
Un estado paralelo en el casco antiguo de Sevilla
"En mitad del casco antiguo de Sevilla se ha montado un estado paralelo sin que se tomen medidas", denuncia el abogado. La inquilina que permanece en el inmueble advierte, por su parte: "Esto es tremendo, pero vamos a resistir más que nunca, hasta que se haga justicia, porque esto está resistiendo por la lucha de muchas personas contra la especulación inmobiliaria".
El Sindicato de Inquilinas y la Asamblea por la Vivienda de Sevilla consideran que el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, ambos gobernados por el PP, deberían implicarse en la defensa de los derechos de los vecinos que permanecen en estos corralones, "buscando la recuperación esencial de un espacio esencial para comprender la cultura" de la ciudad.
Los corralones son antiguas edificaciones industriales de baja intensidad, con patios interiores característicos de la estructura urbana de Sevilla en torno a los cuales se disponen talleres artesanales y viviendas en régimen de arrendamiento. La mayoría se localizaban en el sector noreste del casco histórico, donde la presión inmobiliaria ha ido reduciendo progresivamente su número.
Según el Sindicato y la Asamblea por la Vivienda, una de los propietarias de los corralones de Castellar, Garages Santa Inés, tiene embargado parte del inmueble por impagos a Hacienda y quiere vender su parte a la otra empresa propietaria y mayoritaria, Arenas de la Bellida, y por eso necesita desalojar el edificio para que se destine a uso turístico.
Parte de estos corralones también se ha utilizado como aparcamiento de coches y en una página web se publicitan de la siguiente manera: "Colindando con los muros del Palacio de Dueñas (propiedad de la Casa de Alba), en pleno corazón del casco antiguo de Sevilla, se encuentra uno de los espacios con más personalidad de la ciudad: los corralones de la calle Castellar".
(Santiago F. Reviejo , Público, 07/07/26)
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