8.10.26

A Trump lo que más le importa es convertir el poder ejecutivo en una forma de gobierno patrimonialista, en la cual el Estado se administra como propiedad personal y asunto familiar del líder. El patrimonialismo se manifiesta en el enriquecimiento de Trump y su familia, que asciende a varios miles de millones.. Utiliza a su Departamento de Justicia para sus venganzas personales, y sus indultos para proteger a sus compinches. Ha llenado los altos mandos del departamento con sus propios abogados defensores... Con algo de ayuda de la Corte Suprema, ha concentrado el poder federal en la oficina de la presidencia, rediseñada para que sólo sirva a sus deseos... pero la mayor de sus ambiciones es la reconstrucción de la propia sociedad estadounidense... utilizar el poder del gobierno y la influencia inigualable de la presidencia para dominar y reprogramar a la sociedad civil... Trump y su gobierno buscaron intimidar y tomar el control de instituciones privadas, redirigir la cultura y rehacer la sociedad desde arriba mediante la fuerza y el miedo... La campaña procedió ámbito por ámbito.. pero hoy sabemos algo que no estaba del todo claro hace un año: la sociedad civil de Estados Unidos es más difícil de intimidar y reprogramar de lo que esperaba... Es posible que un día la historia juzgue que la marea cambió en Mineápolis... La ciudadanía de Mineápolis respondió con una resistencia pacífica y disciplinada: decenas de miles marcharon en un frío ártico, redes ciudadanas que rastreaban al ICE y documentaban sus actividades, y una población que rechazó toda provocación. El gobierno retrocedió; en cuestión de días... Al demostrar que podían enfrentarse al espectáculo de fuerza y ganar, los habitantes de Minesota superaron su desesperación y descubrieron que no eran impotentes. El momento se convirtió en un catalizador mucho más allá de las Ciudades Gemelas. El público en general vio lo que se hacía en su nombre y muchos sintieron repulsión por ello. Lo que vislumbraron fue que un país sí puede perderse, y que el suyo se había acercado más al abismo de lo que creían (Jonathan Rauch)

 "El ritmo frenético de la presidencia de Donald Trump hace que los días parezcan semanas y las semanas, meses, si no es que años. Encontrar lógica o razón en la conducta errática del presidente Trump resulta imposible. Aun así, aunque 2026 no ha traído calma, sí ha aportado mayor claridad.

A veinte meses del inicio de su segundo mandato, Trump ha rediseñado la presidencia y ha cambiado lo que los estadounidenses están dispuestos a tolerar de su gobierno y entre sí. Sin embargo, esa transformación, por arrolladora que sea, podría resultar menos importante que lo que Trump y sus aliados no pudieron hacer. Fracasaron en el proyecto más ambicioso que trajeron a su segundo mandato: usar el Estado para transformar la sociedad estadounidense. Ese fracaso es un hecho fundamental de los últimos 20 meses, y es la razón por la que Estados Unidos se encuentra en una situación menos peligrosa que hace un año.

Cuando Trump asumió el cargo por segunda vez, llegó con varias agendas que se superponían, pero eran distintas. La que más le importaba convertiría al poder ejecutivo en una forma de gobierno que los académicos llaman patrimonialismo, en la cual el Estado se administra como propiedad personal y asunto familiar del líder. En un sistema patrimonialista, las burocracias de expertos y las reglas neutrales son reemplazadas por la voluntad del jefe de Estado, o se subordinan a ella. En lo posible, los patrimonialistas personalizan y utilizan como armas la aplicación de la ley, los indultos, los programas y subvenciones, los nombramientos, los ascensos y todos los demás aspectos del poder estatal.

El patrimonialismo se manifiesta en el enriquecimiento de Trump y su familia, que según se informa asciende a varios miles de millones de dólares, y en su esfuerzo por extraer casi 1800 millones de dólares de los contribuyentes mediante un acuerdo legal fraudulento. También se manifiesta en su readaptación sistemática del poder ejecutivo para que sirva a sus intereses personales y políticos.

Utiliza a su Departamento de Justicia para llevar a cabo venganzas personales, y sus indultos para proteger a sus compinches. Ha llenado los altos mandos del departamento con sus propios abogados defensores penalistas, y asignó al FBI a un ferviente partidario político cuya cualificación principal era una carrera dedicada a atacar a los investigadores que habían llevado a cabo pesquisas a Trump. Además, ha desmantelado los controles internos del gobierno contra la corrupción, e incluso ha despedido a inspectores generales, fiscales de carrera y agentes del FBI cuyo delito fue seguir las reglas.

Trump usa hechos consumados, como la demolición de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, para hacer a un lado al Congreso e imponer su voluntad sin importarle los límites constitucionales. Con algo de ayuda de la Corte Suprema, ha concentrado el poder federal en la oficina de la presidencia; y con su agenda patrimonialista, ha rediseñado esa oficina para que no sirva a la Constitución, sino a sí mismo y sus deseos.

La renormalización de los estándares políticos es otra área en la que Trump ha dejado una huella duradera. Por “renormalización” nos referimos a la degradación deliberada de lo que se considera aceptable en la vida pública estadounidense.

Los ejemplos son demasiados para enumerarlos, pero para recordar solo algunos: Trump describió a sus oponentes políticos como “alimañas” y dijo que los migrantes estaban “envenenando la sangre de nuestro país”. Cuando Robert Mueller murió en marzo, Trump publicó “me alegro de que haya muerto”. Cuando Rob Reiner y su esposa fueron asesinados en su casa, culpó de los asesinatos a las críticas de Reiner hacia él. Fomentó y excusó la violencia política: hizo oídos sordos ante las amenazas contra los funcionarios que se cruzaban en su camino, bromeó sobre el ataque casi fatal contra el esposo de Nancy Pelosi, y elogió y luego indultó a los alborotadores del 6 de enero. Se deleita con el acoso, la crueldad y el odio como ningún presidente lo ha hecho jamás. Debajo de todo esto está la normalización de la mentira a escala industrial: decenas de miles de afirmaciones falsas documentadas como presidente, incluidas acusaciones falsas contra estadounidenses y representaciones falsas ante los tribunales.

Muchos estadounidenses están hartos de tener que vadear entre el fango y, comprensiblemente, quieren apartar la mirada. Con eso es con lo que cuenta Trump. Su victoria no radica en convencernos de que la conducta es aceptable, sino en agotarnos hasta que dejamos de oponernos. Cada infracción facilita la siguiente; cada transgresión impune restablece el nivel de referencia. Lo que se quebranta no es este o aquel estándar; es la idea misma de que existen estándares. Gracias en gran medida a Trump y a sus aliados, hoy el país acepta discursos y comportamientos políticos que hace tan solo unos años habrían sido motivo de una inhabilitación, si no es que resultarían impensables. Ya no está claro qué podría decir un presidente —sobre un hombre muerto, sobre una familia asesinada, sobre mujeres de las que ha abusado, sobre incitaciones a la violencia— que le acarreara un costo.

Entonces, ¿por qué, a pesar de todo eso, el segundo año del segundo mandato de Trump parece menos amenazante que el primer año? Porque el patrimonialismo y la renormalización, por perjudiciales que sean, eran solo una parte de lo que él y sus seguidores se propusieron hacer. La mayor de sus ambiciones era otra: la reconstrucción de la propia sociedad estadounidense.

El reinicio cultural del gobierno de Trump fue ambicioso. Si bien contó con el apoyo del presidente, fue concebido e impulsado principalmente por las personas a su alrededor. Estas incluían a altos funcionarios como Stephen Miller, Russell Vought y JD Vance dentro del gobierno, además de Elon Musk durante los cuatro meses que trabajó en él; activistas externos como Christopher Rufo del Manhattan Institute, Kevin Roberts de la Heritage Foundation y Steve Bannon del pódcast War Room; intelectuales como Patrick Deneen, Michael Anton y Charles Kesler; e instituciones como la Heritage Foundation, el Claremont Institute y el America First Policy Institute.

Este grupo vio el segundo mandato de Trump como su mejor oportunidad para bloquear y revertir la absorción y reorganización de la cultura y las instituciones del país por parte de la izquierda. Al desplegar el poder del gobierno contra las altas esferas de la cultura, buscaron suplantar la hegemonía liberal no solo en Washington, sino en toda la sociedad.

En su libro de 2023 Cambio de régimen: Hacia un futuro posliberal, Deneen, politólogo de Notre Dame, dejó claro que el régimen que tenía que cambiarse no incluía solo las oficinas gubernamentales, sino los puestos de élite en toda la sociedad. El objetivo era lograr “el derrocamiento pacífico pero energético de la clase dirigente liberal corrupta y corruptora”, escribió. “Donde sea necesario, aquellos que actualmente ocupan posiciones de poder económico, cultural y político deben ser restringidos y disciplinados por la afirmación del poder popular. Sin embargo, limitarse a contener a la élite del poder es insuficiente. En cambio, la creación de una nueva élite es esencial”.

En consonancia con sus ambiciones revolucionarias, los guerreros culturales de Trump hablaban en términos revolucionarios. Bannon, en 2017, anunció la “deconstrucción del Estado administrativo”. Vought, un arquitecto del Proyecto 2025, dijo que el objetivo era que los servidores públicos de carrera fueran vistos como “villanos”. Rufo, a quien se le atribuye ampliamente el diseño de la campaña del gobierno contra las universidades, describió el movimiento MAGA como una “revolución contra la revolución” que “tiene que usar lo que muchos ven como técnicas radicales” para poner a las universidades “en un terror existencial” y “hacerlas retroceder una o dos generaciones”.

Su proyecto, en otras palabras, era utilizar el poder del gobierno y la influencia inigualable de la presidencia para dominar y reprogramar a la sociedad civil. Buscaban atacar el progresismo, o “wokeness”, dondequiera que lo vieran, un proyecto de toda la sociedad. La campaña procedió ámbito por ámbito.

Universidades: Vance, en 2021, respaldó la afirmación del presidente Richard Nixon de que “los profesores son el enemigo”, y Trump, en 2023, prometió “cortarles el dinero a las escuelas que ayuden al asalto marxista a nuestra herencia estadounidense”. Fieles a su palabra, congelaron millardos en fondos federales para la investigación en Harvard, Columbia, Penn y otras universidades como medida de presión sobre las admisiones, la contratación y la gobernanza, lo que violaba descaradamente los derechos al debido proceso de las universidades con el fin de ejercer una influencia sin precedentes sobre asuntos académicos fundamentales. Si los tribunales no hubieran intervenido, Trump podría haber tomado el control de las universidades privadas de Estados Unidos de manera efectiva.

Bufetes de abogados: Trump firmó órdenes ejecutivas dirigidas a castigar o paralizar a los principales bufetes de abogados al quitarles sus autorizaciones de seguridad y su acceso federal. Eso se debió en parte a que algunos bufetes habían desafiado a Trump o representado a sus adversarios. Pero en términos más generales, el gobierno buscó intimidar a la profesión legal y alejarla de las causas y clientes liberales. (Varios de los bufetes llegaron a un acuerdo en los términos del gobierno de Trump; los que lucharon contra las órdenes en los tribunales ganaron).

Medios de comunicación: Entre las primeras acciones del presidente en su segundo mandato hubo un intento de obligar a The Associated Press y otras organizaciones de noticias a cambiar el nombre del golfo de México. Aunque extraño, ese esfuerzo presagió esfuerzos persistentes para intimidar y reformar a los medios. El presidente buscó marginar a los medios de noticias tradicionales al desplazarlos de la Casa Blanca y el Pentágono. Sus demandas personales contra ABC, CBS y otras organizaciones de noticias extrajeron acuerdos multimillonarios, mientras que el presidente de su Comisión Federal de Comunicaciones amenazó públicamente con revocar las licencias de las emisoras; presión bajo la cual Jimmy Kimmel fue retirado del aire (temporalmente, al final).

Cultura: También entre sus primeras acciones, Trump se instaló a sí mismo como presidente del Centro Kennedy —el escaparate cultural del país creado por el Congreso— y lo renombró para incluir su propio nombre. Le quitó la financiación a la radiodifusión pública, canceló los fondos para los consejos de humanidades en 56 estados y jurisdicciones, y cerró de manera efectiva la Corporación para la Radiodifusión Pública. Ordenó una revisión de las exhibiciones y la programación del Smithsonian en busca de contenido ideológico. Presionó a los parques nacionales para que eliminaran las referencias a la esclavitud. Su secretario de defensa y él rehicieron las fuerzas armadas como un escaparate de guerra cultural: rediseñaron el Departamento de Defensa como el “Departamento de Guerra”, restauraron los nombres confederados de las bases, eliminaron las páginas web que honraban a los Aviadores de Tuskegee y a los Locutores de Claves Navajos (luego restauradas), y retiraron casi 400 libros de la biblioteca de la Academia Naval.

Deportes: Órdenes ejecutivas crearon grupos de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo de 2026 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, y Trump se instaló como presidente de ambos. Exigió que el equipo de la NFL de Washington, los Comandantes, y los Guardianes de Cleveland del béisbol volvieran a sus nombres anteriores. Atacó a los atletas con el objetivo de intensificar las divisiones culturales. Llamó personalmente al presidente de la federación internacional de fútbol y logró que se levantara la suspensión por tarjeta roja de un delantero estadounidense en medio del Mundial. Gastó 60 millones de dólares o más para organizar una pelea en jaula de la UFC en el jardín de la Casa Blanca para su cumpleaños número 80.

Las calles: Probablemente lo más importante, el gobierno utilizó demostraciones de fuerza en un intento de enseñar docilidad a los estadounidenses. Desplegó tropas de la Guardia Nacional en la capital del país y en otras ciudades, supuestamente para reducir la delincuencia, pero en realidad fue para adueñarse de las calles. Desplegó agentes enmascarados, no identificados y de estilo paramilitar contra ciudades estadounidenses y les ordenó usar tácticas ostentosamente contundentes. En la “Operación Metro Surge”, miles de agentes inundaron Mineápolis-St. Paul, con despliegues paralelos y demostraciones de fuerza en Chicago, Portland, Los Ángeles y más allá. Se arrestó a periodistas que cubrían las operaciones.

Dichas operaciones no representaban una aplicación de la ley como se entiende de manera ordinaria; eran el esfuerzo del Estado para infundir miedo en sus ciudadanos. En el caso del CECOT, cientos de migrantes fueron trasladados en avión a la megacárcel de El Salvador sin audiencias, y el secretario de seguridad nacional hizo una visita muy publicitada al lugar para regodearse del trato severo que recibían. A medida que las agencias federales publicaban videos triunfales de redadas y arrestos, y Trump sugería que los ciudadanos estadounidenses deberían ser los siguientes, el mensaje era: Tengan miedo.

Todos los gobiernos intentan moldear la cultura. Lo que distingue a este no es la ambición, sino los medios y la escala: no la persuasión sino la coerción, y no en un solo frente sino en todos a la vez, en formas que no tenían precedentes y que los tribunales determinaron que eran ilegales. Trump y su gobierno buscaron intimidar y tomar el control de instituciones privadas, redirigir la cultura y rehacer la sociedad desde arriba mediante la fuerza y el miedo.

En algunos aspectos, la revolución social trumpista tuvo éxito: al frenar, e incluso revertir, el impulso de la llamada DEI (diversidad, equidad e inclusión) en las instituciones de élite y de lo que los conservadores llamaron “ideología de género”, aunque ambos cambios ya estaban en marcha antes de que Trump asumiera el cargo. En general, sin embargo, el esfuerzo del gobierno por rehacer la cultura a su imagen ha fracasado.

Es posible que un día la historia juzgue que la marea cambió en Mineápolis. En enero de este año, la Operación Metro Surge realizó arrestos masivos, invadió hogares, disparó bolas de pimienta y mató a tiros a dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, sin una causa plausible, y luego, después de sus muertes, los difamó.

El arquitecto de la operación, Stephen Miller, uno de los asesores presidenciales más poderosos de la historia moderna, fue explícito sobre el método. Dirigió la Operación Metro Surge a través de llamadas diarias con el liderazgo del Departamento de Seguridad Nacional, ejerciendo la autoridad del presidente: según se informa, dirigió a los agentes para “forzar confrontaciones” con los manifestantes para ganar la “batalla de relaciones públicas” y dijo que, si los habitantes de Minesota llegaban a creer que “su protesta es un éxito”, las operaciones internas del gobierno fracasarían en todo el país. Según se informa, Miller dijo que los manifestantes “tienen que ser vencidos con cualquier fuerza que sea necesaria”.

La ciudadanía de Mineápolis respondió con una resistencia pacífica y disciplinada: decenas de miles marcharon en un frío ártico, luminarias que deletreaban “ICE Out 4 Good” (Fuera el ICE para siempre), un “apagón económico” en todo el estado, una demanda estatal en un tribunal federal, redes ciudadanas que rastreaban al ICE y documentaban sus actividades, y una población que rechazó toda provocación.

El gobierno retrocedió; en cuestión de días, su zar de la frontera anunció un “plan de reducción”. Posteriormente, figuras clave en el esfuerzo por quebrar la voluntad de la ciudad fueron destituidas: Greg Bovino, el comandante encargado del cumplimiento de la operación, fue retirado de la ciudad y enviado de regreso a California. Kristi Noem fue despedida. Notablemente, se supo menos de Miller.

Al demostrar que podían enfrentarse al espectáculo de fuerza y ganar, los habitantes de Minesota superaron su desesperación y descubrieron que no eran impotentes. El momento se convirtió en un catalizador mucho más allá de las Ciudades Gemelas. El público en general vio lo que se hacía en su nombre y muchos sintieron repulsión por ello. Lo que vislumbraron fue que un país sí puede perderse, y que el suyo se había acercado más al abismo de lo que creían.

El presidente y sus fuerzas también perdieron otras batallas culturales clave. Desde fuera de su país de origen, pero hablándole de manera directa, el primer papa estadounidense no solo desafió a Trump, sino que lo trascendió, y demostró una autoridad moral contra la cual el presidente no tenía poder. Dentro de Estados Unidos, las marchas de “No Kings” organizaron algunas de las protestas de un solo día más grandes en la historia de Estados Unidos, en las que desplegaron ira y humor sin miedo. Las demandas en nombre de Harvard, UCLA y los bufetes de abogados pelearon y ganaron fallos clave. Los jueces federales, incluidos algunos de los designados por Trump, bloquearon una acción tras otra. El equipo de demolición de Musk se disolvió en el fracaso y el descrédito.

Al mismo tiempo, y con igual importancia, el índice de aprobación del presidente colapsó. Los votantes querían una frontera ordenada y que los migrantes criminales fueran expulsados, no una guerra cultural librada en las calles de manera brutal. La impopularidad de Trump —fomentada por sus dos recientes fracasos respecto a Irán y los altos precios— alcanzó mínimos casi históricos para un presidente en su segundo mandato.

Si los índices de aprobación de Trump hubieran estado en los 50 puntos en lugar de los 30, bien podría haber tenido la confianza para fomentar una verdadera crisis constitucional al desafiar a la Corte Suprema o invocar la Ley de Insurrección, y probablemente se habría salido con la suya. En cambio, cuando la Corte Suprema invalidó sus aranceles emblemáticos en febrero, se sintió obligado a cumplir. (Reconstruyó algunos de ellos bajo un estatuto diferente). Sus esfuerzos por intimidar a la cultura no se han detenido; todavía amenaza a las universidades y ataca la libertad de expresión. Nadie debería estar tranquilo al respecto. Pero sus preocupaciones se han alejado de intimidar y dominar a la sociedad civil para enfocarse en construir monumentos a sí mismo.

Las revoluciones pueden fracasar, pero aun así dejar cicatrices en el paisaje. Y Trump, a quien le quedan poco menos de dos años y medio en su segundo mandato, podría desmoronarse emocional y psicológicamente. Pero las cosas son diferentes de lo que eran. El presidente de 80 años está perdiendo su control sobre el poder e incluso sobre su propia base. El movimiento MAGA se fractura. Y el presidente ya no inspira el miedo que antes infundía. Hoy sabemos algo que no estaba del todo claro hace un año: la sociedad civil de Estados Unidos es más difícil de intimidar y reprogramar de lo que esperaban los revolucionarios culturales de MAGA.

Los conservadores tienen todo el derecho a influir y cambiar la cultura, como sin duda lo han hecho los progresistas. Pero deberían hacerlo a la manera de Ronald Reagan: mediante la inspiración moral y la persuasión, no por la fuerza. Los progresistas también tienen algo que aprender. Trump y sus guerreros culturales perdieron por alejarse demasiado de la corriente moral dominante; los demócratas deberían reclamar y ocupar esa corriente dominante, no dar bandazos muy a la izquierda, como parecen tentados a hacer.

Quienes contribuyeron al ascenso de Trump al poder han actuado no solo de manera imprudente, sino culpable. Aun así, ahora resulta evidente que muchos estadounidenses —probablemente suficientes estadounidenses— están decididos a vivir en la verdad en lugar de la mentira, a luchar por su dignidad cívica y política, a devolverle el sentido de humanidad a una nación que se ha vuelto demasiado fría, insensible y cruel."

(Jonathan Rauch es un investigador principal en la Brookings Institution, The New York Times, 28/09/26)

Sobre el informe PISA: ¿Sabéis cuál es el segundo país con menos bullying? Exacto: el nuestro. ¿Y dónde dicen los niños sentirse menos solos? Primero Holanda; segundo, España... La OCDE nos dice que tomemos como referente el "esfuerzo duro" de los asiáticos. Si solo miramos las notas, debemos fijarnos en ellos. Pero, ¿son las notas lo único que nos importa? Los alumnos asiáticos son los que menos compañerismo sienten, los que perciben más competitividad y los que más notan que se les compara continuamente con "los mejores de la clase". ¿Y qué consecuencias tiene eso? Crees que solo vales si destacas, y desarrollarás miedo paralizante al juicio de los demás. Además los países asiáticos tienen un problema serio de iniciativa y de emprendimiento... un sistema que mina la autoestima produce gente con buenas notas, pero que a la hora de la verdad no se atreve a dar su opinión, ni a intentar emprender por si sale mal. Y eso se acaba pagando en la economía del país... además, la educación pública logra mejores resultados que la privada en el Informe PISA cuando se igualan las condiciones sociales... el mayor hundimiento de los resultados se ha producido, tanto en España como en la OCDE, en el alumnado del cuartil socioeconómico más acomodado. Y como este asiste “en mucha mayor medida a la escuela privada”, es coherente que esta red educativa haya bajado más... "aunque el origen socioeconómico continúa desempeñando un papel relevante en los resultados educativos, una proporción significativa de estudiantes consigue superar las limitaciones asociadas a su contexto de origen"... por cierto, la educación asturiana saca sobresaliente en lectura, ciencias y matemáticas... Quizá debamos mirar a la desinversión realizada por los gobiernos del PP para entender parte de estos datos, 4.652 millones de euros que dejaron de invertirse en educación (Pablo Fernández, Alejandro Cencerrado, Nortes, Julen Bollain, La Sexta, Ignacio Zafra)

Pablo Fernández @_PabloFdez_

PISA: los alumnos que más caen son los de nivel socioeconómico alto, el cuartil más favorecido pierde 33 puntos en lectura. El rendimiento de alumnos de familias con más recursos cae más del doble que el de los alumnos más desfavorecidos. Pero la culpa será de los migrantes…

3:09 p. m. · 8 sept. 2026 ·3.752 Visualizaciones


"La educación asturiana saca sobresaliente en lectura, ciencias y matemáticas. El Informe PISA 2025 sitúa al alumnado asturiano por encima de las medias española, europea y de la OCDE en varias competencias.

 El alumnado asturiano ha alcanzado la máxima puntuación nacional en competencia lectora con 471 puntos en el Informe PISA 2025, que sitúa además al Principado de Asturias en las primeras posiciones entre las comunidades autónomas en ciencias y matemáticas.

La puntuación lograda en lectura coloca a la comunidad 20 puntos por encima del promedio de España (451) y supera también las medias de la Unión Europea (459) y la OCDE (461).

En ciencias, evaluada como competencia principal del informe, Asturias ha logrado 492 puntos y ocupa la tercera posición nacional, solo por detrás de la Comunidad de Madrid (495) y Castilla y León (493), además de superar las medias de la UE (481) y la OCDE (482).

En matemáticas, el alumnado asturiano ha obtenido 469 puntos, lo que sitúa a la comunidad en el cuarto puesto estatal, con 12 puntos más que la media española (457) y 6 más que los promedios europeo y de la OCDE (463).

En la nueva competencia de aprendizaje digital, Asturias se ha situado en segunda posición con 512 puntos en resolución computacional de problemas, mientras que en ciencias ambientales ha liderado la clasificación española con 495 puntos.

El informe destaca también la equidad del sistema educativo asturiano, al registrar un impacto del nivel socioeconómico y cultural sobre el rendimiento inferior a las medias internacionales.

Además, la tasa de exclusión del Principado fue del 2,07 %, la tercera más baja de España, y el alumnado registró un índice de sentido de pertenencia de 0,58 y de perseverancia de 0,31.

En las pruebas participaron 1.798 estudiantes de 15 y 16 años procedentes de 56 centros educativos asturianos."    (Nortes, 09/09/26)



Alejandro Cencerrado @AlejandroCence2

Llevo años peleándome con este tipo de titulares pero nada cambia. La OCDE nos dice, otro año más, que tomemos como referente el "esfuerzo duro" de los asiáticos. Si solo miramos las notas, desde luego que debemos fijarnos en ellos. Pero, ¿son las notas lo único que nos importa? Evidentemente no. Saber el teorema de Pitágoras es importante, claro, pero también lo es que nuestros hijos aprendan a relacionarse de forma sana con sus compañeros. Saber hacer análisis sintácticos es importante, pero también lo es que no salgan al mundo laboral sintiendo que son una mierda. 

Saberse la tabla periódica quizá les sirva algún día; no tener un ataque de ansiedad antes de cada examen les va a servir seguro, toda la vida. ¿Y cómo van los asiáticos en todo eso? ¿Y los españoles? Pues curiosamente la escala se invierte. Nadie lo sabe porque nadie lo publica, pero PISA tiene una sección entera dedicada a la autoestima de nuestros hijos, a si se sienten solos, a si sufren bullying en la escuela.

 ¿Sabéis cuál es el segundo país con menos bullying? Exacto: el nuestro. ¿Y dónde dicen los niños sentirse menos solos? Primero Holanda; segundo, España, con solo un 9%. Os dejo el gráfico en los comentarios, para que flipeis con algo que nadie sabe. Estoy seguro de que si preguntas a unos padres qué quieren para su hijo, casi todos te dirán que lo primero es que sepa relacionarse bien con los demás. Aprobar exámenes viene después. Y resulta que en eso somos pioneros. El contraste con el sistema asiático es brutal. Mientras escribía un capítulo de mi libro a este tema hablé con estudiantes de habla hispana que se habían mudado a China a terminar sus estudios. 

Todos me decían lo mismo: el sistema chino es demasiado duro. A algunos les recordaba a cómo educaban a nuestros padres hace cincuenta años. Una chica me dijo que fue la peor experiencia de su vida. Los datos de PISA avalan esa impresión. Los alumnos asiáticos son los que menos compañerismo sienten hacia sus compañeros, los que más perciben que hay demasiada competitividad y los que más notan que se les compara continuamente con "los mejores de la clase".

Sacan buenas notas, sí, pero a costa de erosionar su amor propio y todos los demás ámbitos de su vida. ¿Y qué consecuencias tiene eso? Muchas, y casi todas malas, excepto quizás, que sacan buenas notas.

 Las psicológicas son las más evidentes: si el sistema te enseña que tu valía es tu nota, te pasarás la vida creyendo que solo vales si destacas, sentirás una envidia y una competitividad enfermiza hacia quien es mejor que tú, y desarrollarás un miedo paralizante al juicio de los demás. Pero hay otras menos evidentes. Los países asiáticos tienen un problema serio de iniciativa y de emprendimiento. 

Lo recogen muchos índices y lo sabe cualquiera que haya vivido allí. Un sistema que compara sin descanso y que mina la autoestima de los estudiantes acaba produciendo gente que saca muy buenas notas, sí, pero que a la hora de la verdad no se atreve a hablar en público, ni a dar su opinión, ni a intentar emprender por si sale mal. Han aprendido que equivocarte dice algo sobre tu valía, en lugar de ver los fallos como una parte natural del aprendizaje. 

Y eso, además de marcar su personalidad, se acaba pagando en la economía del país. ¿Por qué cuento todo esto? Porque las notas de nuestros hijos importan, sí, pero todo lo demás también. Y si solo medimos las notas, y solo abrimos titulares con la mitad de la historia, acabaremos convirtiendo esa mitad en lo único que premiamos en nuestras escuelas, a costa de todo lo demás. Tengamos un debate serio sobre el tema, desde luego, pero por favor, hagámoslo con todos los datos sobre la mesa.

12:20 p. m. · 8 sept. 2026 ·14,7 mil Visualizaciones

  

Julen Bollain @JulenBollain

Quizá debamos mirar a la desinversión realizada por los gobiernos del PP para entender el por qué de los resultados PISA. 44.652 millones de euros que dejaron de invertirse en educación.

8:55 p. m. · 8 sept. 2026 ·588 Visualizaciones

"Los alumnos españoles con un mayor nivel socioeconómico han descendido en 33 puntos respecto al informe de 2022, frente al descenso de 15,1 puntos entre los alumnos más desfavorecidos.

Alumnos ricos vs. alumnos pobres: la caída en el informe PISA es más intensa cuanto mayor es el nivel socioeconómico.

 El Informe PISA 2025 concluye que, tanto en España como en el promedio de la OCDE, hay un deterioro más intenso entre el alumnado perteneciente al cuarto de mayor nivel socioeconómico, aunque la magnitud de este descenso "es claramente superior en España" y la Lectura es la competencia que registra el descenso más acusado.

Así, los resultados en Lectura de los alumnos españoles con un mayor nivel socioeconómico han descendido en 33 puntos respecto al informe de 2022, frente al descenso de 15,1 puntos entre los alumnos más desfavorecidos; los resultados en Matemáticas han descendido en 24,2 puntos entre los alumnos con mayor nivel socioeconómico, frente a la bajada de 10,5 de los alumnos más desfavorecidos; y los resultados en Ciencias han descendido en 12,6 puntos entre los alumnos con mayor nivel socioeconómico y en 4,5 puntos entre los más desfavorecidos.

En Ciencias, el Promedio OCDE mejora entre el alumnado de nivel socioeconómico bajo y medio y empeora entre el más favorecido. España presenta una evolución menos favorable y un deterioro más generalizado, especialmente en el grupo de mayor índice socioeconómico y cultural (ISEC).

En Lectura, el rendimiento empeora en todos los grupos socioeconómicos, con especial intensidad entre el alumnado de mayor ISEC. España reproduce este patrón en Lectura, pero con pérdidas considerablemente mayores que las del Promedio OCDE en todos los grupos socioeconómicos.

En Matemáticas también se observa una evolución negativa, con el mayor descenso entre el alumnado de mayor ISEC. España presenta un empeoramiento más acusado que el Promedio OCDE en todos los grupos socioeconómicos, especialmente en el más favorecido.

La OCDE concluye que el alumnado perteneciente al cuarto superior del ISEC es el que experimenta los mayores descensos de rendimiento tanto en España como en la OCDE, lo que apunta a "un debilitamiento del rendimiento de los estudiantes tradicionalmente de mayor desempeño".

También advierte de que España presenta una evolución sistemáticamente más negativa que la OCDE, especialmente en Lectura y Matemáticas, donde las pérdidas "son significativamente superiores en todos los niveles socioeconómicos".

Finalmente apunta que, mientras que en la OCDE todavía se observan mejoras entre el alumnado de menor y nivel socioeconómico intermedio en Ciencias, e incluso una cierta estabilidad en Matemáticas, España muestra "un deterioro mucho más generalizado, que afecta prácticamente a todos los grupos sociales y que únicamente encuentra una ligera excepción en el tercer cuarto del ISEC en Ciencias".

Alumnado más desfavorecido con resultados excelentes

El análisis por cuartos del ISEC permite, además, identificar al alumnado que, pese a partir de una situación socioeconómica desfavorable, alcanza niveles elevados de rendimiento. En PISA 2025, el 13% de los estudiantes pertenecientes al cuarto inferior de ISEC en España se sitúa, sin embargo, en el cuarto superior de rendimiento en Ciencias.

Este alumnado es considerado por PISA como académicamente resiliente, al haber logrado un nivel de excelencia educativa en comparación con el resto del alumnado de su propio país a pesar de las desventajas asociadas a su contexto socioeconómico.

Este porcentaje es ligeramente superior al promedio de la OCDE, donde el 12% del alumnado desfavorecido alcanza el cuarto superior de rendimiento en Ciencias, lo que sugiere que, "aunque el origen socioeconómico continúa desempeñando un papel relevante en los resultados educativos, una proporción significativa de estudiantes consigue superar las limitaciones asociadas a su contexto de origen".

Rendimiento y género y origen migrante

En términos generales, el patrón observado en España y en la mayoría de los países participantes en el Informe PISA 2025 se caracteriza por la ausencia de un patrón definido en cuanto a las diferencias de género en ciencias, una clara ventaja de las alumnas en lectura y una ventaja de los alumnos en matemáticas.

Al analizar la evolución de los rendimientos por género, se observa que, en España, el rendimiento en Ciencias desciende tanto entre las chicas como entre los chicos, aunque la pérdida es mayor entre estos últimos.

Por otro lado, la proporción de alumnado de origen migrante presenta una gran variabilidad entre los sistemas educativos participantes en PISA 2025.

En el promedio de la OCDE, el alumnado migrante representa el 16,7% del total de estudiantes de 15 años, mientras que en el conjunto de la Unión Europea esta proporción es muy similar (16,3%). España se sitúa por encima de ambos referentes, con un 20,3% de alumnado migrante, es decir, aproximadamente uno de cada cinco estudiantes de 15 años tiene origen migrante.

En general, el alumnado nativo obtiene mejores resultados en ciencias que el alumnado de origen migrante. Al descontar el efecto del ISEC, la brecha se reduce de forma notable y en España queda por debajo de la del Promedio OCDE y el Total UE.

El nivel socioeconómico influye más que la titularidad del colegio

En cuanto a la titularidad de los centros, España presenta una proporción de alumnado escolarizado en centros públicos inferior a la del promedio OCDE y el total UE. Sin descontar el ISEC, el alumnado de centros privados obtiene mejores resultados en Ciencias. Esta brecha es menos acusada en España que en el promedio OCDE y próxima a la del total UE.

Al descontar el ISEC del estudiante, la brecha entre centros públicos y privados disminuye de forma notable, lo que indica que "una parte importante de la ventaja inicial de los centros privados se debe al origen socioeconómico y cultural de su alumnado". Al descontar conjuntamente el ISEC del alumnado y el del centro, la diferencia se invierte a favor de los centros públicos en España, el promedio OCDE y el total UE.

En cuanto a la repetición de curso, España presenta una incidencia de la repetición considerablemente superior a la del promedio OCDE y el total de la UE. La repetición es más frecuente en los centros públicos que en los privados. Esta diferencia es especialmente acusada en España, superando ampliamente la observada en la OCDE y la UE.

En general, el alumnado que no ha repetido obtiene mejores resultados que el repetidor en las tres competencias. En España, estas brechas superan las del promedio de la OCDE y de la UE.

Asimismo, el alumnado de España presenta un nivel de curiosidad hacia el aprendizaje de las ciencias superior al observado en el promedio de la OCDE y la UE. La desagregación por género muestra un patrón relativamente generalizado tanto en España como en el conjunto de los países participantes a favor de las chicas.

El alumnado español también reporta un nivel de perseverancia claramente superior a la del promedio de la OCDE y de la UE. Esta ventaja se observa tanto a nivel agregado como en la desagregación por géneros. Además, España destaca porque tanto chicas como chicos se sitúan en valores positivos del índice, una circunstancia que se observa en un número limitado de países europeos."    (LaSexta, 08/09/26) 

 

"La educación pública logra mejores resultados que la privada en el Informe PISA cuando se igualan las condiciones sociales.

 Los estudiantes de centros educativos privados españoles, incluyendo a la educación concertada, tienen, en promedio, mejores resultados que los de la enseñanza pública en el Informe PISA. Pero ello se debe a que la pública acoge a muchos más chavales desfavorecidos. Cuando las condiciones sociales de unos y otros centros se igualan, una de las posibilidades estadísticas que permite la evaluación internacional publicada este martes, la situación cambia y son los de la pública quienes logran mejor rendimiento.

Si se toman los resultados en bruto de los estudiantes de una y otra red, los de la privada están claramente por delante. Obtienen 24 puntos más en matemáticas, 23 en ciencias, y 21 en lectura. Es decir, llevan aproximadamente un curso escolar de ventaja.

Si se neutraliza el índice socioeconómico y cultural de los estudiantes ―el ISEC, que PISA elabora con información sobre el nivel educativo de sus padres, su tipo de empleo y las condiciones del hogar donde viven―, la diferencia se reduce a una tercera parte. Los adolescentes de la privada siguen en cabeza, pero solo les sacan siete puntos a los de la pública en el examen de ciencias, que es el único al que PISA aplica en esta edición del informe el filtro ISEC. En los promedios internacionales la brecha entre los resultados educativos también se reduce mucho al controlar esa variable.

El informe aplica un segundo filtro que iguala no solo las condiciones socioeconómicas individuales de los estudiantes, sino las del conjunto del centro educativo. Y al hacerlo, la ventaja se invierte, y los alumnos españoles de la pública aventajan en 4 puntos a los de la privada. En la OCDE y la UE pasa lo mismo, con diferencias todavía más abultadas: la pública pasa a estar 10 y 18 puntos por delante respectivamente.

“Controlar el ISEC individual y la composición por centro nos ayuda a ver qué efecto tienen otras cuestiones sobre el aprendizaje. Unos factores que son básicamente la calidad docente del centro, su organización, los planteamientos curriculares…”, señala Sheila González, politóloga de la Universidad de Barcelona especializada en desigualdad educativa. “Y una lectura de este resultado sería que los profesores de la pública están mejor preparados. Porque son los que se han presentado a oposiciones, los que tienen mejores condiciones laborales, y seguramente, a pesar de los problemas que existen, los que disponen de más recursos como aulas de acogida o personal de apoyo”.

Neutralizar el ISEC es un artificio estadístico que de un lado es útil y del otro resulta arriesgado, advierte González. “Podemos acabar diciendo que la pública, si anulamos toda la composición social, funciona mejor que la privada y la concertada. Pero en la práctica es la pública la que concentra la mayor parte de las necesidades sociales. Es decir, un escenario limpio en ese sentido no existe. Y corremos el riesgo de pensar que no es tan grave, cuando sí lo es. Las composiciones del alumnado en los centros importan”.

La mayor utilidad del filtro estadístico, añade la investigadora, es mostrar que distribuyendo “al alumnado de forma equilibrada entre los centros, la red pública funciona bien, lo que refuerza la justificación de la lucha contra la segregación escolar” por motivos socioeconómicos. Algo que resulta especialmente importante en España, el país que, según calculó Save the Children usando los microdatos de PISA en 2022, lidera la segregación en la OCDE.

La edición de este año del informe muestra un cambio. En 2022, incluso después de aplicar el filtro ISEC individual de los alumnos y el del centro educativo, la privada seguía estando cinco puntos por delante en matemáticas.

Miguel Recio, que fue responsable del gabinete de análisis de la federación de Enseñanza de CC OO, apunta como uno de los motivos de la mejora de la escuela pública el hecho de que entre 2018 y 2024 (los datos de 2025 y 2026 aún no están disponibles), el Ministerio de Educación transfirió a las comunidades autónomas 8.756 millones para varios programas educativos que han beneficiado sobre todo a esta red educativa. Bien porque los fondos iban destinados a crear plazas en la pública o bien porque eran programas dirigidos a apoyar al alumnado desfavorecido, como el PROA+. Y que esos recursos adicionales han permitido a los estudiantes de la pública resistir mejor la crisis educativa que refleja la nueva edición de PISA.

El sociólogo de la Universidad de La Laguna, José Saturnino Martínez, agrega que el informe refleja que el mayor hundimiento de los resultados se ha producido, tanto en España como en el conjunto de la OCDE, en el alumnado del cuartil socioeconómico más acomodado. Y como este asiste “en mucha mayor medida a la escuela privada”, es coherente que esta red educativa haya bajado más.

En casi todas las comunidades autónomas la pública sale mejor parada cuando se igualan las condiciones socioeconómicas. En algunas con diferencias marcadas, como Galicia, 26 puntos; Murcia, 18; Cantabria, 17, o Andalucía, 16. En Galicia y Cantabria, la pública sale mejor parada incluso sin descontar el ISEC.

En cuatro territorios la privada logra mejor rendimiento incluso después de anular el ISEC: Baleares, con 5 puntos de ventaja; Canarias, 14; y País Vasco y Navarra, con 32.

PISA también muestra que la escuela pública tiene un peso relativamente pequeño en España comparado con el resto del mundo desarrollado. Matricula al 69,4% de los estudiantes de 15 años, cuando en el conjunto de la OCDE el porcentaje se eleva al 83,2%, y en la UE, al 85,6%."

(Ignacio Zafra , El País, 10/09/26) 

La ONU reconstruye «Un día en la vida» de los detenidos palestinos... La ONU afirma que la tortura y los malos tratos se han generalizado y se han vuelto sistemáticos en los centros de detención israelíes... Al menos 91 palestinos han muerto bajo custodia israelí desde octubre de 2023... Los supervivientes describen dietas de inanición, palizas brutales, violencia sexual y tratos degradantes durante el arresto y la detención... La ONU afirma que estos abusos se han convertido en «partes permanentes» de la vida bajo custodia israelí

 "Una investigación de derechos humanos de la ONU documenta torturas sistemáticas, inanición y tratos degradantes infligidos a palestinos en centros de detención israelíes desde octubre de 2023.

Conclusiones clave

  • La ONU afirma que la tortura y los malos tratos se han generalizado y se han vuelto sistemáticos en los centros de detención israelíes.
  • Al menos 91 palestinos han muerto bajo custodia israelí desde octubre de 2023.
  • Los supervivientes describen dietas de inanición, palizas brutales, violencia sexual y tratos degradantes durante el arresto y la detención.
  • La ONU afirma que estos abusos se han convertido en «partes permanentes» de la vida bajo custodia israelí.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU en el Territorio Palestino Ocupado ha documentado lo que describe como un patrón sistemático de tortura, inanición, violencia sexual y tratos degradantes contra los palestinos detenidos por Israel, publicando la primera entrega de una nueva serie que reconstruye «un día en la vida de un palestino detenido por Israel».

Basándose en decenas de testimonios de detenidos liberados, la ONU afirma que los relatos revelan patrones de abuso notablemente consistentes en múltiples centros de detención israelíes, lo que indica que la tortura y los malos tratos se han vuelto «generalizados y sistemáticos» desde octubre de 2023.

Morir bajo custodia

Según la ONU, al menos 91 palestinos han muerto bajo custodia israelí desde octubre de 2023. Las cifras del Servicio Penitenciario israelí confirman muertes adicionales, aunque las autoridades han retenido información suficiente para verificarlas de forma independiente.

La ONU también señaló que las autoridades israelíes se han negado a devolver la mayoría de los cuerpos a sus familias.

A fecha de 1 de julio de 2026, Israel mantenía a 9.299 palestinos en centros de detención, entre ellos 3.244 detenidos administrativos, en su mayoría sin cargos ni juicio, y otros 1.320 clasificados como «combatientes ilegales», otra forma de detención administrativa.

‘Instalaciones permanentes’

El informe concluye que la tortura y los malos tratos ya no son incidentes aislados.

“Decenas de testimonios de detenidos palestinos liberados demuestran que la tortura, los malos tratos y la humillación extrema se han convertido en parte permanente de la vida bajo custodia israelí”, declaró la ONU.

Añadió que los testimonios recogidos de detenidos en diferentes prisiones e instalaciones militares durante distintos períodos describen prácticas casi idénticas, lo que indica que el abuso es generalizado y sistemático.

Entre los centros penitenciarios mencionados repetidamente por antiguos detenidos se encuentran el campo militar de Sde Teiman, la prisión de Ktzi’ot (Néguev), la prisión de Megido y la prisión de Ofer.

Violencia y humillación

El primer capítulo de la documentación de la ONU se centra en el momento en que los palestinos entran bajo custodia israelí.

Los antiguos detenidos describieron arrestos arbitrarios durante las redadas militares en Cisjordania y Gaza, a menudo acompañados de palizas severas, desnudamientos forzados, vendajes prolongados en los ojos y tratos degradantes.

Un palestino detenido mientras se dirigía a un centro de distribución de ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza declaró que soldados israelíes obligaron a un grupo de civiles, entre ellos dos mujeres, a desnudarse y a arrodillarse con la cabeza en el suelo durante horas antes de liberar a las mujeres y arrestar a los hombres.

Otros denunciaron haber sido detenidos dentro de hospitales, a bordo de barcos de pesca o simplemente mientras viajaban por las carreteras de Gaza.

En la Cisjordania ocupada, muchos detenidos describieron arrestos violentos durante las redadas militares israelíes en pueblos y aldeas, seguidos de «interrogatorios de campo» realizados dentro de casas convertidas en puestos militares temporales.

Varios ex detenidos también describieron traslados violentos entre centros de detención.

Un hombre declaró que fue trasladado a Sde Teiman en un camión donde viajaban entre 70 y 80 detenidos, y añadió que un preso falleció durante el trayecto.

Otro relató haber sido atacado por perros militares mientras estaba con los ojos vendados y esposado durante su traslado desde el centro penitenciario.

“Los soldados soltaron a los perros mientras estábamos esposados ​​y con los ojos vendados… Dos perros me atacaron y me inmovilizaron en el suelo. Sentí la saliva por todo el cuerpo.”

Otros recordaron lo que describieron como «procedimientos de bienvenida» que incluían palizas severas, desnudez forzada, registros corporales y humillación pública inmediatamente después de su llegada.

‘Apenas se mantuvo con vida’

La segunda parte examina las condiciones alimentarias dentro de los centros de detención israelíes.

Los ex detenidos describieron de forma reiterada dietas de inanición que les provocaron una drástica pérdida de peso.

Varios afirmaron que las raciones de comida «no eran suficientes para un niño».

Un detenido que perdió más de 50 kilogramos durante un año de detención declaró a los investigadores que las raciones de comida estaban «claramente destinadas a apenas mantenernos con vida, pero hambrientos».

Otro exdetenido en Sde Teiman declaró que las comidas diarias consistían en poco más de tres rebanadas de pan con una cucharada de mermelada para el desayuno, una pequeña porción de atún enlatado para el almuerzo y otra comida de pan con mermelada para la cena.

Añadió que a los grupos de entre 25 y 30 detenidos solo se les proporcionaban dos botellas de agua para todo el día.

Un preso liberado más recientemente describió cómo sobrevivió durante casi un año con porciones mínimas de yogur, arroz, frijoles, verduras, hummus, tahini y pan, antes de perder finalmente la mitad de su peso corporal.

Muerte vinculada a la inanición

La ONU destacó el caso de Walid Al Basha, de 17 años, que murió en la prisión de Megido el 22 de marzo de 2025.

A diferencia de la mayoría de los casos, las autoridades israelíes realizaron una autopsia. Según la ONU, el examen reveló graves signos de inanición.

Según los informes, Al Basha gozaba de buena salud cuando fue arrestado en septiembre de 2024.

Derecho internacional

La ONU subrayó que el derecho internacional humanitario exige que todas las partes en un conflicto —y las potencias ocupantes— traten a los detenidos con humanidad y los protejan de la violencia, la tortura, la humillación y el abuso sexual.

Hizo hincapié en que la prohibición de la tortura en virtud del derecho internacional es absoluta y se aplica sin excepción, independientemente de la identidad de la víctima o del perpetrador.

La oficina de derechos humanos afirmó que seguirá publicando capítulos adicionales en los próximos días para reconstruir con mayor detalle la realidad cotidiana que viven los palestinos en los centros de detención israelíes."

Varoufakis: Si no tienes un demos europeo, ¿cómo vas a tener una democracia europea? Así que si terminas con una burocracia, esta va a ser autoritaria. Este es el argumento euroescéptico que sustenta a bastantes personas en Europa. Yo quería que la Unión Europea se convirtiera en una federación democrática, pero la Unión Europea como se llama hoy, fue creado como un cártel de grandes empresas. No se creó de ninguna manera que se parezca a un estado democrático ni a ningún tipo de estado. Empezó de la misma manera que la OPEP: la Organización de Países Exportadores de Petróleo, como un cártel. Y tenía nombre de cártel: se llamaba Comunidad Europea del Carbón y del Acero... pero yo aún tenía la esperanza de que, de crisis en crisis, la Unión Europea se desarrollara; que se transformara de un cártel en algo que pudiera convertirse con el tiempo en una federación democrática, y pudiéramos tener un Green New Deal para Europa... que transformaría esta Unión Europea oligárquica, neoliberal, propensa a la austeridad y dirigida por banqueros, en una Unión Europea de los pueblos... Y, por supuesto, fuimos aplastados. Ursula von der Leyen fue elegida supuestamente para promulgar —recuerda el Green Deal— el billón de euros que iba a gastar en la transición ecológica. Y ahora tenemos rearmamento, tenemos keynesianismo militar y una Unión Europea que es un peligro claro y presente para los europeos y para el resto del mundo... ya no tengo esperanzas en esta Unión Europea... crearon una federación monetaria (una moneda única) sin una federación fiscal ni una federación política. Y eso es lo que haces si quieres crear un sistema permanente de austeridad, de muy baja inversión, de inversión negativa y de estancamiento. Cuando digo fuerzas deflacionarias, me refiero a la deflación de los salarios, no tanto de los precios. Y sabemos que esa es la receta para el auge del nazismo y el fascismo. Así que esta Unión Europea terminó siendo el peldaño sobre el que pisó el capitalismo fallido de Europa para avanzar hacia un nuevo tipo de fascismo. Por eso, en los mismísimos cimientos de la Unión Europea tienes este proceso de estancamiento y desintegración

 "La hegemonía de EEUU morirá cuando Pekín decida convertir el BRICS+ en un sistema de Bretton Woods… pero los chinos no tienen prisa. Están creando la infraestructura para ello.

Entrevista a Yanis Varoufakis realizada por el profesor noruego Glenn Diesen

Glenn Diesen: Bienvenidos de nuevo a todos. Hoy nos acompaña Yanis Varoufakis, profesor de economía, exministro de Finanzas de Grecia y fundador de DiEM25, el Movimiento Democracia en Europa. Así que gracias por volver al programa.

Yanis Varoufakis Muchas gracias por invitarme, Glenn.

Glenn Diesen:

Bueno, el discurso sobre la Unión Europea se ha vuelto muy polarizado, especialmente en los últimos años. Es decir, o todo es muy bueno o todo es muy malo. Y alrededor de estas posiciones tenemos narrativas contrapuestas sobre esta postura binaria. Ahora bien, se puede argumentar que la cooperación europea es necesaria e ideal, aunque solo sea por el poder de negociación colectivo y la ayuda para gestionar las relaciones. Pero, yo sería un poco escéptico respecto al desarrollo tan autoritario, el belicismo y la creciente pérdida de utilidad geoeconómica de la UE. Aún así, el bloque parece estar cambiando mucho, al igual que el apoyo que recibe. Me preguntaba, ¿cómo evalúas a la UE hoy y la dirección hacia la que se dirige?

Yanis Varoufakis

Me temo mucho que se está volviendo cada vez más fársica. Escuchaste a Von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, ayer mismo. En un ambiente festivo, mientras ejercía de anfitriona con Carney, el primer ministro canadiense, se tomó la libertad de comprometer a la Unión Europea a concederle a Canadá una «membresía asociada»; lo cual, ya sabes, podría haber sido una idea interesante si existiera como concepto. Se lo inventó al momento. Es decir, esta gente se inventa las cosas sobre la marcha. Me parece que están en un estado de confusión muy grave.

Pero permíteme empezar desde el principio, con algo que dijiste en tu introducción. Cuando empecé a debatir sobre la Unión Europea dentro de Europa, aquí en Grecia y en Estados Unidos, lamenté el hecho de que el debate estuviera polarizado. Usaste esa palabra: la polarización o los efectos polarizadores del debate sobre Europa. Y esa polarización se daba entre los euroescépticos —personas con buenos argumentos en contra de una entidad de gobierno paneuropea; estos son los burkeanos, los euroescépticos británicos y otros euroescépticos que creen firmemente que, para que un gobierno sea democrático, se necesita una correspondencia biunívoca entre una cultura, una lengua, un parlamento y un estado. Y que eso no podía ocurrir a nivel europeo porque no existía un demos europeo.

Y si no tienes un demos europeo, ¿cómo vas a tener una democracia europea? Así que si terminas con una burocracia, esta va a ser autoritaria. Este es el argumento euroescéptico que sustenta a bastantes personas en Europa.

No era mi argumento, porque creo sinceramente que el demos es algo que creamos. Tú eres más historiador que yo: la historia del nacionalismo europeo de los siglos XVIII y XIX demuestra que una nación es un producto histórico, es algo que se forja. Los estadounidenses no eran una nación hasta que crearon los Estados Unidos; la mayoría ni siquiera hablaba inglés. Así que la idea de que «no existe un demos europeo y por lo tanto nunca podrá haber una federalización europea democrática» es un argumento respetable, pero no uno que yo haya adoptado.

Luego, por otro lado, tienes a lo que yo llamo los «euro-leales», ya sabes, los diversos think tanks como Bruegel y demás; gente muy lista, pero para quienes la Unión Europea no puede hacer nada mal. Incluso cuando está arruinando las cosas, tienen una visión panglossiana de que esta es la mejor de las Europas posibles y, por tanto, tenemos que apoyarla. Así que tenías a los euroescépticos y a los euro-leales. Yo nunca me alineé con ninguno de los dos. Yo era un eurocrítico, pero en el sentido de la palabra griega antigua «crítico»: alguien que hace las preguntas difíciles. Yo quería que la Unión Europea se convirtiera en una federación democrática.

Me crié fuera de la UE, fuera del Mercado Común. Crecí bajo una dictadura fascista —que, por cierto, estaba en la OTAN pero no en el Mercado Común Europeo—. Mis padres, mi círculo social, todos anhelábamos formar parte de la familia democrática europea. Sabía —especialmente cuando empecé a leer historia— que el Mercado Común Europeo, la Unión Europea como se llama hoy, fue creado como un cártel de grandes empresas.

No se creó de ninguna manera que se parezca a un estado democrático ni a ningún tipo de estado. No fue el resultado de un proceso socioeconómico y político que generara tensiones entre diferentes clases sociales cuyo resultado fuera la creación de algún tipo de estado para paliar y regular esas tensiones. Así no es como empezó la Unión Europea.

Empezó de la misma manera que la OPEP: la Organización de Países Exportadores de Petróleo, como un cártel. Y tenía nombre de cártel: se llamaba Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Era un cártel del carbón y del acero, y luego incorporaron a la industria de bienes eléctricos, y más tarde cooptaron a los agricultores a través del Tratado de Roma —a los grandes agricultores del norte de Europa, no a los del sur—.

Pero yo aún tenía la esperanza de que, de crisis en crisis, la Unión Europea se desarrollara; que se transformara de un cártel en algo que pudiera convertirse con el tiempo en una federación democrática. Incluso cuando me convertí en ministro de Finanzas, la razón por la que fui elegido para representar al pueblo de Grecia en el parlamento y ser su ministro de Finanzas fue porque la Unión Europea le había exigido una enorme «libra de carne» al pueblo griego.

Fueron unos bárbaros por cómo nos trataron.

Sin embargo, aunque aquello me tocó muy de cerca y fui elegido para enfrentarme a los poderes fácticos en Bruselas, Frankfurt, mantuve la esperanza de que, a través de esta clase de lo que llamé «desobediencia gubernamental» (en contraposición a la desobediencia civil) —yo era un ministro de Finanzas desobedeciendo al Eurogrupo—, a través de este choque pudiéramos convertir la Unión Europea.

Pudiéramos tener un Green New Deal para Europa. Trabajé muy duro incluso después de dimitir, tras ser aplastado por la Unión Europea. Seguí manteniendo ese europeísmo radical y progresista. Mencionaste DiEM25: lo creamos para competir en las elecciones al Parlamento Europeo en 2019 sobre la base de un programa —el Green New Deal para Europa— que transformaría esta Unión Europea oligárquica, neoliberal, propensa a la austeridad y dirigida por banqueros, en una Unión Europea de los pueblos.

Y, por supuesto, fuimos aplastados. Ursula von der Leyen fue elegida supuestamente para hacer efectivo y promulgar —recuerda el Green Deal— el billón de euros que iba a gastar en la transición ecológica. Nada de eso ocurrió. Se ignoró, se olvidó. Y ahora tenemos rearmamento, tenemos keynesianismo militar y una Unión Europea que es un peligro claro y presente para los europeos y para el resto del mundo.

Para acortar esta historia: ya no tengo esperanzas en esta Unión Europea. Creo que esta Unión Europea no perdió la oportunidad de perder cada oportunidad de transformarse, y ahora es tan tóxica… está resquebrajada. Mira lo que le está pasando al esqueleto principal de la Unión Europea: el eje franco-alemán. Alemania es ahora totalmente ingobernable; Alternative für Deutschland, que es profundamente antieuropea, racista y cuasifascista, va de fuerte en fuerte. En Francia tienes a Le Pen, que nunca ocultó su antieuropeísmo.

Así que, incluso si el centro radical restablece su control, será emulando a la extrema derecha neofascista y adoptando aún más austeridad, lo que crea más fuerzas deflacionarias. Cuando digo fuerzas deflacionarias, me refiero a la deflación de los salarios, no tanto de los precios. Y sabemos que esa es la receta para el auge del nazismo y el fascismo. Así que esta Unión Europea terminó siendo el peldaño sobre el que pisó el capitalismo fallido de Europa para avanzar hacia un nuevo tipo de fascismo.

Glenn Diesen:

Recuerdo que en los años 60 —yo no había nacido— el académico británico David Mitrany escribía que la UE tendría dos futuros diferentes. Dijo que podía ser bien funcionalista o bien federalista. Veía el funcionalismo esencialmente como buscar qué función podía tener la UE para mejorar la seguridad, la economía, la democracia, y que esa función dictara la forma de la UE. Mientras que el modelo alternativo, argumentaba, era el federalismo, donde ya decidíamos una forma (la centralización del poder) y esto empezaría a dictar la función. 

Su preocupación en aquel entonces —han pasado 60 años— era que la UE empezara a parecerse a la Unión Soviética con esa concentración de poder.. Pero la razón por la que lo saco a colación es que ya no veo claramente el modelo económico de la UE. ¿Ves que los problemas económicos van más allá de las estructuras de la UE?

Yanis Varoufakis

Tal como yo lo entiendo —y esto va a molestar seriamente a los europeístas—, Europa nunca tuvo un modelo económico propio diseñado por ella misma. A los europeístas les gusta imaginar la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, el Mercado Común y la Unión Europea como un diseño europeo, un modelo social europeo. Nunca lo fue. Siempre fue un diseño estadounidense impuesto e implementado por los Estados Unidos de América.

Nosotros creímos que era obra nuestra. No cabe duda que, tras la Segunda Guerra Mundial, la gran mayoría de los europeos querían una Europa unida que hiciera la guerra irrelevante y la paz inevitable. De eso no hay duda: había sed de una Unión Europea. Pero si miras el cártel de grandes empresas que se creó… ¿quién diseñó eso? Pasé bastantes años académicos investigando sobre ello.

Escribí un libro hace tiempo titulado El Minotauro Global. Después escribí otro titulado Y los débiles sufren lo que deben? . En el contexto de la investigación, leí extensamente en la Biblioteca del Congreso en Washington las transcripciones de las reuniones de los comités del Senado de 1946 a 1950. Y ahí estaba el diseño de la Unión Europea. No se ideó en Europa, se ideó en Washington.

Como muy bien sabes, cuando EE. UU. salía de la Segunda Guerra Mundial, los partidarios del New Deal eran personas que habían sufrido masivamente de jóvenes tras el desastre de 1929 y la Gran Depresión. Su gran temor era que la Gran Depresión regresara en 1949. Hablaban de 1949 porque eran 20 años después de 1929.

El miedo era que, una vez terminada la guerra, todos esos pedidos se secaran. Y además de la caída de la demanda agregada como resultado del fin de la guerra, se sumaría el regreso de los soldados, de la mano de obra masculina. Habría un aumento en la oferta laboral y una reducción en la demanda de trabajo, lo que provocaría un colapso: 1949 sería otra versión de 1929. Y estaban decididos a no permitir que esto sucediera.

Así que la primera tarea que tenían era cómo reconvertir las fábricas que hacían balas, ametralladoras, portaaviones y bombarderos para fabricar electrodomésticos, aviones comerciales, coches, etc. Ese era un problema técnico que superaron muy rápidamente a través de lo que John Kenneth Galbraith describió como la «tecno-estructura».

La segunda cuestión era: ¿de dónde va a salir la demanda para los productos de esas fábricas? Porque esas fábricas, una vez reconvertidas de uso militar a civil, podían producir muchos más coches, lavadoras, frigoríficos y unidades de aire acondicionado de los que necesitaban los estadounidenses.

La respuesta fue: tenemos que vender a los europeos. Pero el problema era que los europeos no tenían dinero. Estábamos en cenizas y nuestros sistemas monetarios destruidos. No había forma que Europa proporcionara la demanda agregada necesaria que le faltaba a la economía estadounidense. Así que decidieron «dolarizarnos», dándonos acceso al dólar estadounidense, y ese fue el sistema de Bretton Woods.

Pero para que eso funcionara, tenían que crear algo como la Unión Europea. Así que el cártel del carbón y del acero fue una idea estadounidense. Tenía una dimensión económica y una dimensión militar/geopolítica. La dimensión política y diplomática era cómo asegurarse de que franceses y alemanes no volvieran a luchar. Es decir, vincular a sus grandes empresas: crear un cártel del acero y del carbón en copropiedad de alemanes, franceses, italianos del norte, holandeses y belgas. Ese era el núcleo de la Comunidad Económica Europea. Y cooptar a los agricultores franceses para que no causaran problemas cuando las mercancías cruzaran las fronteras, dándoles una tajada de los beneficios monopolísticos del cártel.

Este fue un diseño estadounidense, y el Plan Marshall tenía el propósito de financiar esto, ponerlo en marcha, con los banqueros de Wall Street entrando para complementar todos estos fondos con crédito.

Toma el «milagro económico alemán». Por supuesto, los ingenieros alemanes siempre han sido brillantes, desde la época del Káiser. Pero, ¿qué ocurrió? Recordarás que tras la Segunda Guerra Mundial, los aliados —especialmente británicos y franceses— habían acordado entre ellos que Alemania sería desindustrializada y convertida en un parque temático bucólico. Llegaron a volar al menos 1700 fábricas. Fueron los estadounidenses los que en un momento dado, cuando diseñaron Bretton Woods, dijeron: «No, no, no. No podemos hacer eso.

Necesitamos que Alemania sea la fábrica de Europa, de esta nueva Europa que estamos creando. Y pondremos a los franceses a administrarla. Por eso la OCDE está en Francia. Por eso a los franceses se les dio mucho más acceso a dirigir las instituciones de la Comunidad Europea.

Cuando decimos «el modelo económico de Europa» estamos hablando: de un diseño estadounidense. Y la razón por la que discrepo con la idea de que en los 60 Europa tuvo que elegir entre «federación» y «funcionalidad» es que Europa nunca habría optado por la federación. No se movía hacia ella en los años 60. Alemania estaba muy feliz de ser la fábrica de Europa y Francia muy feliz de dirigir el servicio diplomático, la OCDE, los inicios de la Comunidad Europea en Bruselas y que el francés fuera el idioma dominante.

Lo que ocurrió fue que el sistema de Bretton Woods fue dinamitado, y lo dinamitaron los propios estadounidenses. ¿Por qué? Porque ya no era sostenible. ¿Y por qué no era sostenible? Porque todo el objetivo del sistema de Bretton Woods desde los años 40 era mantener y reproducir los superávit estadounidenses: las exportaciones netas de las fábricas estadounidenses que irían a Europa, y a los europeos se les darían dólares para comprarlas (financiación al comprador, en otras palabras). Pero a partir de 1968-1969, debido a la Guerra de Vietnam y las tensiones sociales internas, EE. UU. se convirtió en un país deficitario.

Dado que eran un país deficitario, no podían mantener los tipos de cambio fijos, así que los dinamitaron. Los europeos quedaron completamente atónitos. Recuerda cuando el Secretario del Tesoro de Richard Nixon (quien voló Bretton Woods el 15 de agosto de 1971), un texano llamado John Connally, visitó Bonn, París y Londres con un mensaje simple: «El dólar es nuestra moneda, pero a partir de hoy es vuestro problema».

El dólar se devaluó y repentinamente el franco francés y el marco alemán ya no tenían un tipo de cambio fijo. Esto fue una catástrofe para el cártel. Piénsalo: ya es difícil para la OPEP coludirse como un cártel cuando no tienen el problema de la divisa, porque cada barril de petróleo se cotiza en dólares. Imagina si el petróleo saudí se cotizara en una divisa, el indonesio en otra y el iraní en una tercera; no habría forma de mantener el cártel.

Así que los europeos, que dependían de este modelo que los estadounidenses les habían otorgado, entraron en pánico a finales de los 60 y principios de los 70 buscando cómo fijar de nuevo los tipos de cambio. A los estadounidenses ya no les importaba, porque tomaron su propio camino con el dólar y la financiarización a través de Wall Street.

Los europeos, desde 1970 (¿recuerdas el Informe Werner?), empezaron a intentar fijar los tipos de cambio para crear un Bretton Woods europeo, pero no tenían la experiencia de los estadounidenses, ni sus superávit, ni el gobierno federal que necesitaban para hacerlo. Siguieron intentándolo: primero la Serpiente Monetaria, luego el Sistema Monetario Europeo (SME)… todos fracasaron. El SME hizo a George Soros muy rico en 1992 cuando saltó por los aires. Así que en un momento dado se rindieron y dijeron: «De acuerdo, tendremos una moneda única».

Pero crearon una federación monetaria (una moneda única) sin una federación fiscal ni una federación política. Y eso es lo que haces si quieres crear un sistema permanente de austeridad, de muy baja inversión, de inversión negativa y de estancamiento. Por eso, en los mismísimos cimientos de la Unión Europea tienes este proceso de estancamiento y desintegración, lo que explica por qué gente como Von der Leyen suena tan insensata hoy.

Glenn Diesen:

Mencionaste la moneda común, y a menudo se le critica por no tener unos cimientos económicos claros y por ser tratada en su lugar como un proyecto político. ¿Cómo pueden las personas de a pie entender la falla básica del euro?

Yanis Varoufakis

No estoy en contra de tener un sistema monetario como proyecto político. El dinero es político. Cualquiera que piense que el dinero es apolítico necesita replantearse seriamente su comprensión de lo que es el dinero. No hay nada más político que el dinero. Así que no los culpo por intentar crear un sistema monetario como proyecto político; lo que digo es que lo hicieron de una forma estúpida. Permíteme ser directo: soy demasiado viejo para andar con matices.

Lo que hicieron fue una locura, una estupidez. Responderé a tu pregunta sobre cuál es el fallo fundamental en términos no técnicos, para que todo el mundo lo entienda.

Piensa cualquier país del mundo tienes dos gigantescos pilares que sostienen su economía: el banco central y el ministerio de economía o del tesoro, y se apoyan mutuamente. Es como un gigante con dos piernas. El tesoro emite deuda en nombre de toda la economía; el banco central emite el dinero, y asi se cubren las espaldas. Cuando hay un problema bancario o monetario, el tesoro acude en su ayuda; ocurre en EE. UU., en Rusia, en China, en el Reino Unido, Canadá, Australia, en todas partes.

¿Qué hicimos en Europa? Pusimos el carro delante de los bueyes —es decir, antes de tener la unión fiscal y política creamos una sola pierna: el Banco Central Europeo— no hay un tesoro. No hay un tesoro común.

Así es como se lo explico a mis estudiantes y a la gente en la calle (los taxistas lo entienden muy bien, no necesitas formación académica): creamos un banco central sin estado ni tesoro, y tenemos unos 20 tesoros y estados sin banco central.

Cuando la City de Londres o los países escandinavos en 1992 tuvieron bancos quebrados, o en Corea del Sur en 1998 la deuda privada se disparó, el banco central acudió en ayuda del tesoro y del sistema bancario. El estado puede nacionalizar los bancos para salvarlos, mantenerlos abiertos y que los cajeros funcionen porque el banco central respalda al estado.

En Europa creamos un Banco Central Europeo con estatutos que le prohíben ayudar a los estados a gestionar una crisis bancaria. Eso es absurdo. Porque si le niegas a Francia, a Alemania o a Grecia la ayuda del banco central para salvar su sistema bancario, la alternativa es que un estado sin acceso a la imprenta de dinero tenga que endeudarse, hacer que sus contribuyentes más débiles pidan prestado para trasladar las pérdidas bancarias de los balances de los bancos a los balances del estado. Y entonces tienes una catástrofe.

Para ponerlo de forma más simple y alegórica: al crear el euro como lo hicimos (y repito, no estoy en contra de una moneda común si se hace bien), fue como quitarle los amortiguadores a tu coche y luego meterlo por un camino lleno de baches. Eso es lo que hicimos.

Glenn Diesen:

Esa analogía lo resume muy bien. Quería cambiar un poco de tema hacia el aspecto tecnológico y la política industrial. Señalaste que la UE es en gran medida un cártel de origen estadounidense, pero en los años 80 la UE tenía cierta política industrial que rivalizaba con la de EE. UU. Edward Luttwak, por ejemplo, escribe mucho sobre cómo en los años 80 los europeos, mediante aranceles y subsidios, ayudaron a construir industrias automovilísticas y aerolíneas muy potentes. Pero ya a principios de los 90 se veían declaraciones preocupadas de la Comunidad Europea diciendo que «corrían el riesgo de convertirse en una colonia tecnológica de EE. UU. y Japón» porque no seguían el ritmo del desarrollo digital.

Hoy, 30 años después, vemos que el desarrollo tecnológico avanza velozmente en muchos países mientras la UE no tiene plataformas tecnológicas propias. No es contradictorio decir que la UE carece de un ecosistema digital propio. Se podría argumentar que la estrecha relación con EE. UU. fue un problema porque aceptamos una dependencia total de sus plataformas. ¿Cómo ves a la UE hoy? 

Porque ya no se trata solo de tecnologías digitales; la tecnología digital se está trasladando a todas las industrias. La industria tradicional donde los europeos eran fuertes está cayendo. El sector automotriz alemán es el mejor ejemplo: si no se adaptan a las nuevas tecnologías, no sobrevivirán (sumado al problema energético). ¿Cuál es el riesgo de que la UE se convierta en una colonia tecnológica de América o de alguien más?

Yanis Varoufakis. No hay riesgos. Ya somos una colonia.

Glenn Diesen: (Risas) Vaya…

Yanis Varoufakis.

Es como decir: «¿Cuál es el riesgo de que no haya oxígeno en la Luna?». No hay oxígeno en la Luna. Se acabó. Estamos fritos. Pero permíteme ir un poco más atrás, Glenn. Hablaste de la política industrial en los años 80. No creo que esa fuera la razón por la que nuestras industrias en Europa, especialmente las alemanas, eran tan poderosas en los 80. Vuelvo a lo que decía sobre la ruptura de Bretton Woods por parte de EE. UU. Aquel sistema se basaba en que EE. UU. producía el superávit que nosotros comprábamos con sus dólares. Eso terminó en 1971.

A partir de los años 80, este reciclaje de superávits y déficits se invirtió masivamente. Los estadounidenses pasaron de ser el país sin déficit de los 50 y 60 a ser los reyes del déficit. Un déficit presupuestario federal masivo, especialmente tras Reagan con sus bajadas de impuestos y gasto militar. La economía estadounidense se convirtió en una gigantesca aspiradora que absorbía las exportaciones netas de Alemania, Italia, Japón y más tarde China. ¿Y cómo pagaba todo esto? Con pagarés llamados dólares. Imprimían dólares y pagaban con ellos.

La razón por la que la industria química o automotriz alemana, o Siemens, volaban tan alto era porque los estadounidenses les proporcionaban una demanda enorme: compraban todo lo que producían. Y en ese contexto, Volkswagen y otros regulaban sus propias industrias (recuerda el escándalo de la tecnología creada para engañar en los tests de emisiones). Había mucha inversión en crear poder monopolístico y subvertir regulaciones. Esto funcionó magníficamente para los europeos hasta 2008.

Incluso en los 90, sobre la ola de esta marea de exportaciones a EE. UU., la Comisión Europea (y para cuando la capital de Alemania se trasladó de Bonn a Berlín, también París) estuvo encantada de adoptar las ideas de Margaret Thatcher sobre el mercado único, lo que efectivamente destruyó toda política industrial y dejó al capital industrial hacer lo que quisiera; lo cual estaba bien mientras los estadounidenses compraran todo lo que producía Europa.

Pero, ¿qué ocurrió con todos los dólares que el capital alemán, francés o italiano estaba acumulando vendiendo a EE. UU.? No puedes hacer mucho con dólares en Europa. Así que esos capitalistas (alemanes, franceses, armadores griegos…) enviaron esos dólares a Wall Street. ¿Y qué hicieron con ese dinero en Wall Street? Compraron deuda estadounidense. Financiaron al gobierno federal de EE. UU. comprando acciones y bienes inmuebles. Así se invirtió el reciclaje de superávits y deudas.

Eso fue ingenioso y fue la razón por la que EE. UU. se convirtió en el primer imperio hegemónico que se volvía más poderoso cuanto más endeudado estaba. Eso no había ocurrido nunca en la historia de la humanidad. Pero de repente, el papel de los banqueros de Wall Street se volvió gigantesco, porque eran los encargados de reciclar el dinero de los demás hacia la deuda del gobierno estadounidense, el sector inmobiliario y la bolsa de Nueva York. Así que tuvieron que ser totalmente desregulados. Y una vez desregulados, aprendieron el truco de coger un dólar enviado por un capitalista alemán y, mediante ingeniería financiera, convertirlo en 100 dólares.

Eso creó enormes burbujas que estallaron en 2008. Y ¿qué pasa cuando esas burbujas estallan en 2008? Compara lo que ocurrió en EE. UU. con lo que ocurrió en Europa. Si la audiencia quiere saber por qué EE. UU. no está en la apurada situación de Europa, considera la siguiente escena:

En Nueva York o Washington, la bolsa ha colapsado, Lehman Brothers ha muerto, el techo del capitalismo se cae a pedazos. Ben Bernanke (entonces jefe de la Reserva Federal), el presidente Bush primero y luego Obama, junto a la gente de JP Morgan y Goldman Sachs, se sientan a una mesa y se hacen la pregunta pertinente: «¿Cómo nos salvamos?». Y se les ocurre el TARP: dieron 800 000 millones a los banqueros, y luego otros planes que, según mis cálculos, dieron 11 billones de dólares a los banqueros para salvarlos.

No hicieron nada por la clase trabajadora ni la clase media, pero salvaron a los banqueros. Y no le cobraron impuestos a nadie para hacerlo: crearon el dinero de la nada usando los mismos trucos de Wall Street que habían provocado la caída, esta vez para reflotarlo con la participación activa del banco central. Eso es lo que ocurrió en Washington: la cúpula gobernante se preguntó cómo salvarse y actuaron.

En Europa —fui testigo de esto—, 28 primeros ministros, ministros y banqueros centrales se reúnen y se hacen una pregunta muy diferente. La pregunta no era «¿cómo nos salvamos?», sino: «¿Cómo podemos pretender que las reglas de la Unión Europea que ya no funcionan siguen funcionando?». Si respondes a esa pregunta, no te salvas: creas una catástrofe.

Lo que hicieron fue imponer austeridad a todo el mundo. Austeridad masiva, porque al Banco Central no se le permitía salvar a nadie (a diferencia de EE. UU.). Crearon una austeridad enorme. Pidieron prestado a los europeos más pobres (a los eslovenos, eslovacos, malteses) para dárselo al estado griego que estaba en quiebra; no para dárselo al pueblo griego, sino para dárselo al Deutsche Bank. Así que el esloveno o el eslovaco estaban prestando dinero efectivamente para rescatar al Deutsche Bank. Eso es un crimen contra la lógica.

Para justificarlo, empezaron con austeridad masiva en Grecia, luego en Irlanda, Portugal, España, Italia, Francia y eventualmente en Alemania. Wolfgang Schäuble me lo dijo explícitamente: «Te estoy haciendo tragar la austeridad porque quiero llevarla a Alemania, necesitamos bajar los salarios».

Así que ocurre esto: por un lado tienes bancos fallidos, estados fallidos y una demanda agregada en caída. Luego le dan luz verde al Banco Central Europeo para imprimir billones de euros. Pero estos billones no van a la gente común que los necesita. No, nunca le das dinero a quien lo necesita, se lo das a quien no lo necesita.

El teléfono suena y el CEO de Volkswagen lo descuelga: es alguien de Deutsche Bank a quien el BCE le ha dado billones a tipo de interés cero (o incluso al -0.8 %). El tipo de Deutsche Bank le dice al de Volkswagen: «¿Quieres mil millones gratis a interés cero?». El de Volkswagen dice: «Claro, dinero gratis». Pero luego no lo invierte, porque mira por la ventana y ve a consumidores empobrecidos que no pueden permitirse comprar coches tipo Tesla de alto valor añadido. Así que el tipo de Volkswagen coge el dinero, no invierte nada en producción, se va a Frankfurt y compra acciones de la propia Volkswagen. Las acciones suben, su salario y su bonus (ligados al precio de la acción) suben, y se ríe camino al banco. Pero esto no es inversión.

Para dar una respuesta corta a por qué estamos en un estado tan nefasto en Europa: porque no hemos invertido durante 20 años. La industria alemana se parece ahora a las máquinas de escribir eléctricas Olivetti de finales de los 70. Eran hermosas, pero una vez que salió el ordenador personal, quedaron obsoletas. No había reducción de salarios en el mundo que pudiera salvar a Olivetti cuando llegó el PC. Ahora tenemos vehículos eléctricos en los que los alemanes olvidaron invertir. Y ya está: Kaputt, fin del juego.

Glenn Diesen: 

Me gusta esa explicación. Plantea problemas de legitimidad más amplios para la UE, porque si la autoridad proviene de las reglas y el aspecto legal, esto abre una caja de problemas futuros. Mi última pregunta era sobre algo que impacta la economía: estas guerras en el extranjero. Respecto a la guerra contra Irán, la UE tiene una participación menos directa; comenzó con cierto entusiasmo inicial, pero ahora se ve a los europeos intentando distanciarse, no queriendo responsabilidad directa por el desastre que se avecina. Pero en la guerra con Rusia, yo diría que los europeos tienen un papel significativo. Lo común entre ambas guerras es la energía: primero nos cortamos el acceso a la energía rusa, y ahora vemos arder el petróleo saudí y las primeras exportaciones que están cortando parecen ser hacia los europeos.

¿Cómo afectará esto al futuro de Europa? Uno pensaría que encontrar una arquitectura de seguridad común con los rusos o estabilizar Oriente Medio sería de nuestro interés, pero no estamos haciendo ninguna de las dos cosas.

Yanis Varoufakis

 Allá por 2009-2010, cuando la crisis de la eurozona estallaba y yo me involucraba en los debates políticos (y luego como ministro de Finanzas), siempre que tenía oportunidad de hablar con un funcionario europeo le decía: «Miren, chicos, está claro que tenemos una recesión masiva (yo la llamaba depresión tras la crisis financiera de 2008). ¿Cómo debemos responder?

Claramente necesitamos impulsar la inversión. Esto es lo que se hace en una recesión masiva: impulsar la inversión, no tanto el gasto (eso fue el New Deal de Roosevelt; Hitler también impulsó la inversión, la equivocada, invirtiendo en tanques y cazas, y el resultado fue la muerte de decenas de millones de personas, pero ante una Gran Depresión hay que responder con inversión)».

Y yo decía: «¿Qué es lo único que debería hacer esta Unión Europea?». Si miras el mapa de Europa, tienes todos estos estados dispersos. Se supone que somos una Unión Europea, pero ¿cuál es el insumo número uno para todo lo que producimos? La energía. Y no tenemos una unión energética. ¿No deberíamos crear una unión energética? Intentaba ser técnico: tenemos mucho viento en el norte, olas en el Golfo de Vizcaya y las costas de Portugal, mucho sol en Grecia… ¿No deberíamos tener un plan para cosechar y aprovechar toda esta energía gratuita como europeos e interconectarnos, de modo que la electricidad solar griega viaje a Alemania?

Pero eso requiere una unión energética. Todavía no tenemos una unión energética, Glenn. Alemania tiene sus propias plantas, Grecia las suyas, Italia las suyas… Estamos importando GNL de Texas y Nuevo México, nos desconectamos de Rusia y no tenemos un plan.

Incluso sobre la guerra en sí, lo hemos discutido muchas veces: ¿cuál es el plan para ganar la guerra? Digamos que queremos tomar Moscú y meter a Putin en un búnker como a Hitler (porque están haciendo estos paralelismos absurdos entre Hitler y Putin). Asumiendo que crees que Putin es el nuevo Hitler, ¿cuál es el plan para tomar Moscú? No hay plan. No tienen idea de dónde van a sacar el dinero. Incluso los 800 000 millones del programa de reestructuración y rearmamento de Von der Leyen son dinero prestado que nadie va a prestar porque no tienen los colchones fiscales para acomodarlo.

¿Cómo van a ayudar a Ucrania? Pidieron prestados 90 000 millones, ese es su límite. El presupuesto comunitario está bajo mucha presión y Francia quiere reducir sus contribuciones, no aumentarlas. Así que no tienen un plan para la guerra. Si les preguntas cuál es el plan para la paz, tampoco lo tienen. No tienen un plan para la unión energética. No tienen un plan para nada y van de anuncio en anuncio, los cuales parecen cortinas de humo. Cada anuncio es menos creíble que el anterior.

Ahora van a traer a Canadá a la Unión Europea, lo cual es predeterminado y absurdo. ¿Van a meter a Canadá en el mercado único y cobrar a los canadienses por participar en la creación de normas sobre las que no tendrán autoridad? Es absurdo. Cada cosa que sale de la boca de Kaja Kallas o de Von der Leyen solo nos recuerda que la Unión Europea es un producto de nuestra imaginación colectiva.

Glenn Diesen: Sí, a mí también me ha faltado ese plan. Incluso en la guerra, si tienes una estrategia, ¿cómo los derrotas, qué recursos movilizas? ¿Y qué implica derrotar a la mayor potencia nuclear del mundo que siente que lucha por su existencia? Tengo muchas preguntas y no hay respuestas…

Yanis Varoufakis: Especialmente si no estás dispuesto a enviar tropas sobre el terreno.

Glenn Diesen: Exacto. Tengo mis dudas de que haya alguien dirigiendo esta discusión.Tenía una última pregunta. Discutimos antes sobre cómo se reciclaban los bonos para comprar bonos estadounidenses, pero estos días el mercado de bonos en EE. UU. atraviesa muchos problemas. Inicialmente vimos que adversarios de EE. UU. como China o Rusia dejaron de comprar bonos. Pero ahora vemos que incluso aliados (no solo los japoneses, sino también los europeos) pasan de ser compradores a vendedores. ¿Hacia dónde va esto y cómo analizas las consecuencias? Parece desmantelar los avances de los últimos 50 años.

Yanis Varoufakis

Estaba investigando cifras y miré los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años de EE. UU., la tasa de inflación en EE. UU. y el tipo de interés de la Reserva Federal. Ayer mismo eran exactamente los mismos que en septiembre de 2001. Históricamente no hay tanta diferencia. Lo que pasa es que nos acostumbramos durante los últimos 15 años (debido a la flexibilización cuantitativa) a tipos de interés extremadamente bajos y a fuerzas deflacionarias.

Pero no me creo que los europeos vayan a dejar de comprar bonos. ¿Qué van a hacer? Cuando BMW o BASF venden productos a los estadounidenses y ganan dólares, ¿qué hacen con esos dólares? ¿Convertirlos a euros? Bajo ninguna circunstancia. Comprarán bonos, seguirán comprando bonos. Los chinos dejaron de comprar bonos del Tesoro estadounidense, pero no han vendido sus reservas; aún tienen un stock enorme.

Y ahora hay otro actor en juego: las stablecoins (criptomonedas estables denominadas en dólares estadounidenses). Los japoneses redujeron a la mitad sus tenencias en bonos, pero ¿sabes qué hicieron con el dinero? Compraron Tether y Circle, criptoactivos denominados en dólares. ¿Y qué hizo Tether con el dinero recibido de los japoneses? Comprar bonos estadounidenses.

Glenn Diesen: Así que el sistema sigue funcionando. (Risas)

Yanis Varoufakis

El sistema sigue funcionando hasta que deje de hacerlo. Pero no dejará de funcionar por algo que hagan los europeos o los rusos; solo dejará de funcionar cuando los chinos decidan desacoplarse del sistema del dólar estadounidense. Y no lo han decidido: tienen 4.5 billones de dólares invertidos en dólares. Si tuvieras 4.5 billones de dólares en una cuenta bancaria suiza, ¿te desacoplarías del sistema bancario suizo?

Glenn Diesen: Supongo que no. Aunque ves que, mientras rusos y chinos se desacoplan un poco de EE. UU., siguen trabajando con estas stablecoins estadounidenses (como el sistema de pagos ruso A7 conectado a Tether para eludir sanciones). Quizá no se desacople por completo, sino que solo se transforme…

Yanis Varoufakis

Indudablemente. Permíteme hacer una predicción de cuándo morirá la hegemonía de EE. UU.: morirá cuando Pekín decida convertir el BRICS+ en un sistema de Bretton Woods.

Recuerda cómo describí el sistema de Bretton Woods: un sistema de tipos de cambio fijos o casi fijos donde la potencia hegemónica superavitaria (que ahora sería China) recicla sus superávits hacia los otros países dentro de este nuevo BRICS+ y mantiene los tipos de cambio fijos usando el poder de sus propios superávits.

Cuando China decida hacer eso —jugar dentro de los BRICS+ el papel que EE. UU. jugó en Bretton Woods después de 1944—, entonces Estados Unidos estará en serios problemas y lo saben. Esta es una de las razones fundamentales por las que están aumentando las tensiones con los chinos.

Glenn Diesen: ¿Por qué no lo han hecho todavía? En la cumbre de los BRICS en India, muchos comentaron que se mueven muy despacio…

Yanis Varoufakis

Porque los chinos tienen un horizonte a 300 años vista, no tienen prisa. Están creando la infraestructura para ello: con el mBridge, con la alternativa a SWIFT basada en blockchain, con la moneda digital del Banco Central chino… Están creando la infraestructura junto con la robótica mejorada por IA que aumentará la productividad agrícola en Indonesia, Malasia y otros grandes países del BRICS+. Lo están construyendo y no están preparados para agitar el avispero todavía; quieren asegurarse de que la infraestructura esté lista antes de ir en esa dirección.

Mi interpretación (o mi especulación) es que están esperando a que los estadounidenses crucen el Rubicón. Los estadounidenses aún no lo han cruzado. Trump 2.0 el año pasado amenazó con aranceles del 150 % a los chinos e intentó imponer algunos.

Ellos respondieron suavemente diciendo: «En ese caso, olvidaos del acceso a metales críticos», y él dio marcha atrás. Así que están esperando el próximo movimiento del presidente estadounidense (no necesariamente Trump, los demócratas son igual de malos; recuerda que Biden fue quien introdujo la absurda Ley de Chips para señalar a los chinos que no se les permitiría avanzar tecnológicamente, lo cual fue el mayor error geoeconómico de la historia).

Creo que los chinos están aplicando el viejo proverbio: «Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error». Dejan que cometan otro error y otro más. En algún momento estarán listos para dar el paso.

Glenn Diesen: Yanis, muchas gracias por tomarte el tiempo y por explicarnos cómo los chinos podrían terminar desenchufando la economía de EE. UU. Gracias de nuevo por tu tiempo.

Yanis Varoufakis: Gracias a ti. Eso no significa que tenga razón, es mi especulación, pero es lo mejor que puedo hacer dados los hechos tal como los veo."

 (Entrevista a Yanis Varoufakis, Glenn Diesen, Observatorio de la crisis, 18/09/26)