"Hemos repetido en varias ocasiones la frase de William McChesney "Hay que quitar el alcohol de la fiesta antes que ésta se anime demasiado".
McChesney ha sido tal vez el mejor presidente que ha tenido la Reserva
Federal de Estados Unidos. Supo imponer autoridad y dar fuerza al mito de que los bancos centrales son los que crean la oferta monetaria.
Le bastaba conocer la base monetaria y mantener a raya a los banqueros,
quitándoles el alcohol de la fiesta cada vez que se excedían y abusaban
con los créditos. La frase alude a la perspicacia de la autoridad
monetaria para actuar antes que el sistema se emborrache y colapse.
Lejos de la impecabilidad de McChesney, Alan Greenspan siempre funcionó al revés. Dio riendo suelta a la exuberancia irracional convencido de que su rol de prestamista de última instancia le permitiría apagar cualquier incendio que se desatara en el sistema financiero. Así hizo funcionar a la economía durante los años 90.
Lejos de la impecabilidad de McChesney, Alan Greenspan siempre funcionó al revés. Dio riendo suelta a la exuberancia irracional convencido de que su rol de prestamista de última instancia le permitiría apagar cualquier incendio que se desatara en el sistema financiero. Así hizo funcionar a la economía durante los años 90.
Asi neutralizó la crisis
mexicana de 1994 (salvando a los empresarios estadounidenses
establecidos en México que se habían quedado sin liquidez). Así enfrentó
la crisis asiática de 1997 y la quiebra de Long Term Capital Mangement
de 1998. Darle a la imprenta era lo que único que sabía Greenspan, convencido de su rol de "prestamista de última instancia". Por eso lo llamaban "El Maestro"
Lo que El Maestro al parecer no sabía era que en su rol de "bombero" estaba apagando el incendio con gasolina. Desde Greenspan, los bancos centrales perdieron todo el control de la oferta monetaria
dado que fueron incapaces de imponer la autoridad y quitar el alcohol
de la fiesta cuando era necesario.
Aplicar la política de McChesney era
para Greenspan "atentar contra las libertades democráticas". Bajo este
pretexto, Greenspan permitió la gran borrachera de los mercados y así
llegamos a la situación actual del sistema financiero: un coma alcohólico agudo.
Greenspan, El Maestro será recordado en los próximos años
por haber empujado a la economía mundial al mismo precipicio, por sus
políticas laxas y superfluas. Nunca supo establecer el precio
del dinero y determinar el nivel de anclaje para las tasas de interés
que cortarían las riendas a los especuladores.
Se dejó llevar
por el analfabetismo de los políticos y la complacencia y el populismo
del dinero fácil. Hizo adicto al sistema financiero al dinero fácil y
éste aprendió que ante una crisis se contaba con la generosa imprenta de
la Fed que funcionaba, por cierto, con cargo a los contribuyentes.
Greenspan hizo que se le perdiera el respeto al dinero, y que a su
vez todo fuera transformado a dinero. La inflación estaba controlada más
por los salarios y empleos precarios que por la existencia de un
control monetario.
En el sistema financiero bullían las burbujas y cada
estallido era apagado con más dinero. Cuando el incendio es en pequeña
escala no se desata una pandemia, pero en las escalas actuales se vive
una conflagración. La huella de Greenspan ha resultado fatal.
Ahora que la crisis está fuera de control, y que el colapso se puede
producir en cualquier momento (un mes o un año), comienza a surgir el pánico en la élite del sistema que ha descubierto que la economía se encuentra al borde del abismo. Cualquier movimiento de piezas puede desatar el caos (...)
Como expresa la segunda ley de la termodinámica, los sistemas tienden al
caos, al desorden, y el sistema capitalista no está exento de esta
tendencia. Por eso que para mantener su precario equilibrio, debe ser
cuidadosamente vigilado. Al dejarlo solo es capaz de liberar a todos los
demonios que lleva dentro.
Y pese a que esto fue advertido tras la Gran
Depresión, Greenspan dejó al mercado a su libre arbitrio, soltando
todas las amarras que le habían dado al sistema cierta estabilidad.
Ahora no hay como echar pie atrás. Cualquier movimiento puede desatar el
nuevo tsunami. Todo por no quitar a tiempo el alcohol de la fiesta." (Marco Antonio Moreno , El blog salmón, 15/05/2015)
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