"Es posible que cuando la economía comienza a ir bien y da signos claros
de estar saliendo de una crisis económica sea cuando es más probable que
explote la crisis social que estuvo amortiguada en los peores momentos
de la recesión? Parece una contradicción, pero acostumbra a ocurrir. (...)
¿Cómo explicar estas explosionesdel malestar social cuando la
economía sale de una crisis y no cuando está ensus peores momentos?
Permítanmeexplicarlo con una historia basada enla metáfora del efecto
túnel que utilizóel economista Albert O. Hirschman para analizar los
cambios en la tolerancia social a la desigualdad.
Imagine que vamos por una autovía de dos carriles. Las condiciones de
circulación son favorables y todos vamos al límite de velocidad. Lo que
ocurría hasta el 2008. De repente, entramos en un túnel y lacirculación
se para. Viendo que todos estamos igual de mal, nos resignamos,
apagamos el motor y esperamos que pronto se reanude el tránsito para
poder recuperar el tiempo perdido en el túnel.
Al cabo de un tiempo vemos que los coches del otro carril comienzan a
moverse. Estamos aún parados, pero nos alegramos de que las cosas
comiencen a ir bien para los otros porque esperamos mejorar también.
Encendemos el motor con la expectativa de que pronto arrancaremos.
Pero he aquí que los coches del otro carril van cada vez más deprisa y
nosotros seguimos parados. Nos mosqueamos y comenzamos a irritarnos.
Comenzamos a pensar que algo está yendo mal con la recuperación. Nuestro
malestar va en aumento cuando observamos que al pasar a nuestro lado
alguno del otro carril nos hace burla.
En ese momento, nuestra
tolerancia a la desigualdad cambia. “¡O todos o nadie!”, pensamos. Y
entonces decidimos cruzar nuestro vehículo en medio de la calzada. Eso
es lo que ocurrió con la huelga general de 1988.
¿Está volviendo a ocurrir algo similar en la salida de esta crisis?
Sí. Pero con la diferencia de que ahora el malestar social con la
recuperación y el cambio de la tolerancia a la desigualdad no han
provocado una revuelta popular, sino una “revolución democrática”. Por
tal entiendo la transformación a través de las elecciones del sistema
de partidos y el relevo -aun cuando sea parcial- de las élites
gobernantes. Lo ocurrido en las elecciones municipales y autonómicas
puede ser visto desde esta perspectiva del efecto túnel que se produce
en la salida de la crisis económica.
Habrá que esperar a ver qué ocurre en las elecciones generales de
otoño y en las catalanas, si finalmente se anticipan. Pero, en cualquier
caso, lo urgente ahora es hacer frente a la “deuda social” que deja la
crisis.
Una deuda en términos de un gran número de hogares sin ingresos,
desempleados con riesgo de quedar para siempre en la cuneta, nuevos
grupos de trabajadores pobres cuyos salarios no dan para llegar a fin de
mes, aumento dramático de la pobreza, especialmente de niños y jóvenes,
e imposibilidad de emancipación de los jóvenes. (...)" (El efecto túnel, de Antón Costas en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 03/06/2015)
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