"(...) Todos imbuidos de un henchido amor a Madrid como símbolo de tantas cosas.
Sin embargo al día de hoy a lo que asistimos es a
una cuestión radicalmente diferente. El desinterés por Madrid y por los
madrileños y el sobre interés por la lista, el puesto, la confrontación
entre cuasi hermanos y la vendetta por razones que ni el común de los
madrileños entiende y ni mucho menos le interesa.
Hace cuatro años un vendaval de ilusión condujo a
Manuela Carmena a la alcaldía y quedó en puerta de hacer lo mismo con
Ángel Gabilondo en la Puerta del Sol, justamente por la enésima pelea de
IU que condujo a que un candidato respetable y respetado como Luis
García Montero actuase de freno al deseo de cambio de la mayoría de los
madrileños, al día de hoy llevamos tiempo asistiendo a múltiples
batallas en las formaciones de izquierda o de progreso que ponen palos
en las ruedas para profundizar y mejorar el giro que se inició en mayo
de 2015.
Todos los procesos absolutamente todos: Ahora Madrid,
Plataforma Carmena, Mas Madrid, Podemos, Izquierda Unida, Madrid en
Pie, el PSOE de Madrid, tiene puntos en común para hacer una reflexión
seria, si existiese voluntad de hacerla:
- No se ha puesto en el centro de
la apuesta política la batalla contra una derecha depredadora y corrupta
que ha arrancado a la ciudadanía de Madrid bienes públicos y derechos
durante más de 24 años.(...)
Qué importancia tiene para el común de los mortales que fulanita o
fulanito vaya en el puesto 3 o 36 en una lista, eso solo tiene interés
para ellos y para sus “familias” políticas. Como señalan muy
adecuadamente los amigos Joan Navarro y José Antonio Gómez Yáñez en su
trabajo “Desprivatizar los partidos” (Gedisa-Mas Democracia) “La
actividad interna de los partidos- y podríamos añadir plataformas y
coaliciones- está dominada por una tensión latente para acceder a esos
cargos “.
- Desde la mitad de la legislatura ya se está pensando en
las futuras listas, y esto es más deprimente cuando se viene de un
movimiento como el 15-M “que supuso una de las expresiones más completas de la pérdida de legitimidad social de los partidos” (JN/JAGY)
En toda la configuración de candidaturas, ha primado la adhesión al
“jefe o jefa” por encima de los méritos, el impacto social y la
capacidad de los nombres en discusión, y lo que es más grave que muchas
veces siendo conscientes de la debilidad de algunas propuestas se
defendían por el principio de adhesión a la jerarquía.
- En todos los procesos se ha adolecido de un importante déficit
democrático y sobre todo se ha obviado que los universos “decisores”
eran muy minoritario en relación al impacto de la decisión. Por ejemplo,
la decisión de IU Madrid de generar una nueva candidatura que aboca a
la izquierda a la derrota en la Comunidad la han tomado 2.000 personas
(sobre un censo electoral de 4.661.539) (...)
- Las diferencias respecto a estrategia como la que pueda haber entre Mas
Madrid y el Bloque de Podemos/IU/anticapis o entre los diversos sectores
del PSOE ante la indefinición de la dirección y los candidatos de
Madrid sobre la política de alianzas, que son diferencias importantes no
pueden conducir a que eso se transforme en un resquebrajamiento
electoral de las opciones de progreso.
Incluso cada uno puede poner en
marcha su propia estrategia de construcción como fuerza política y
social, pero apostar por el “cuanto peor-para el cercano- mejor-para mi”
es sólo expresión de sectarismo primario y nunca estrategia de
construcción social y política.
- Diferencias importantes (Operación Chamartín, política presupuestaria,
vivienda, enfrentar a los “poderes fácticos” de la ciudad, política
social) no pueden ni ser calladas, ni obviadas, pero pueden y deben ser
abordadas desde las discusiones electorales, programáticas y
parlamentarias, pero no contemplando como la triderecha impone su
regresión, mientras unos y otros se culpabilizan por la derrota.
Hay salida?, por supuesto que sí, para ello hay que alejarse como de la
peste de la condescendencia con lo que sucede, como me decía hoy un gran
amigo activista social y político desde hace décadas: “Todo el mundo se mira el ombligo y se alegra de la pequeña ventaja que da la desgracia ajena”.
Esa es la estrechez de miras que hay que superar y actuar de inmediato,
abriendo todas las negociaciones posibles y sabiendo que en esto de las
formas de representación electoral , lo que importa es el resultado
postelectoral y no las sesiones negociadoras que olvidan desde el primer
momento el objeto de para que se presentan ante los ciudadanos." (Enrique del Olmo, Público, 28/03/19)
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