"(...) Tras la prolongada crisis de Podemos en Madrid cuyos hitos han sido:
práctica desaparición de la vida organizativa y política de la mayoría
de las estructuras de base; convocatoria de primarias no democráticas en
las que Anticapitalistas que suponía en torno al 30% de la organización
madrileña no tiene cabida; desconsideración del trabajo y la vida del
grupo parlamentario en la Asamblea que llevó a la dimisión de su
excelente portavoz, Lorena Ruíz Huertas; nulo funcionamiento del grupo;
creación por parte del candidato elegido para encabezar la lista a la
Comunidad, Iñigo Errejón, de un nuevo agrupamiento que cuenta en su
candidatura con buena parte de las personas que iban a formar parte de
la de Podemos; dimisión sin mayor explicación del secretario general
Ramón Espinar; disolución de los órganos y creación de una gestora
dirigida desde la dirección ejecutiva estatal; y para contribuir aún más
a la disolución de la vida organizativa se va a realizar un nuevo
proceso exprés de primarias sin que medie reflexión colectiva sobre lo
ocurrido ni proyecto político ni propuesta programática y partiendo del
nombramiento y promoción pública (nada neutral) de la cabeza de lista
por parte del aparato de la formación utilizando, sin recato, los
recursos y medios del conjunto.
Todo ello es expresión de la ausencia de un debate y construcción
colectivos y de un declive político muy pronunciado, tal como se ha
señalado en varios artículos de relevantes dirigentes de la formación
preocupados por la marcha de esta. (...)
A pesar de su crisis y de la pérdida de credibilidad que ha
experimentado, Podemos cuenta con un sector del electorado ante el que
deberá comportarse de forma responsable participando en la solución de
los problemas junto al resto de agentes políticos interesados en
hacerlo.
Nuevos elementos
La IU madrileña actual en poco se parece a la que hace cuatro años presentó en las elecciones regionales un programa moderado
al uso de la institución y una lista de notables de escaso interés que
no permitían percibirla como un factor transformador. Y aún se parece
menos a la que conocí en el periodo en el que pertenecí a la Ejecutiva
de IU-Comunidad de Madrid dirigida por Ángel Pérez, con José Antonio
Moral Santín como ideólogo y economista de cabecera, el palco del Real
Madrid como espacio relacional, el consejo de Caja Madrid como sector de
intervención, el acceso a cargos como medio de promoción individual y
la rotación continua en diversos puestos institucionales (parlamento,
asamblea y ayuntamiento) de un reducido número de dirigentes como forma
de perpetuarse. (...)
Bien al contrario, actualmente IU en Madrid ha renacido de sus cenizas,
ha superado importantes crisis, ha realizado un trabajo de organización
de la resistencia en barrios y pueblos y ha mantenido una orientación
que me parece acertada en el Ayuntamiento de la capital en defensa de
los intereses de la ciudadanía (...)
A su vez, tanto de lo que fue Ahora Madrid como del seno de Podemos
han aparecido nuevos sectores (que en la práctica han sido segregados de
ambas formaciones por la vía de los hechos) que se reconocen en la idea
original de ambas.
Que dicen defender su propuesta programática inicial
de naturaleza impugnadora del orden existente acorde con lo que fue el
espíritu del 15M, que mantienen el talante reivindicativo de los
intereses de las clases trabajadoras, las mujeres y la juventud, que
impulsan la movilización y organización popular como condición
imprescindible para avanzar realmente (se hace imprescindible aprender
del movimiento feminista tras el reciente 8M) y que proponen un
horizonte transformador al servicio de la mayoría social con el objetivo
declarado de construir otro modelo de sociedad, de región y de ciudad
ajeno a los dictados del mercado y afín a los de las gentes y la
biosfera.
Constituyen nuevos agentes políticos con los que la izquierda
política deberá contar para jugar la gran partida en el tablero de la
política madrileña.
Las salidas
Ante los próximos comicios no hay suficiente cohesión y bagaje
compartido para pensar que la unidad necesaria y factible se realiza en
el seno de un partido y nadie va a aceptar la viejuna fórmula de un
sistema con un partido-sol rodeado de satélites invisibilizados por el
astro rey.
Y, sin embargo, es posible impulsar un frente político
compuesto por diversas corrientes y partidos políticos junto a
colectivos de diversa naturaleza que expresen las demandas de los
movimientos sociales en defensa de las clases subalternas, siempre y
cuando acierte con las fórmulas de diálogo, colaboración y
entendimiento.
No sólo ni principalmente de y entre las cúpulas de los
grupos sino, sobre todo, un diálogo y acción común de los sectores
activos del pueblo de izquierdas. Las fuerzas políticas de izquierda
cometerían un error y perderían nuevamente una oportunidad si no
impulsan ese entendimiento entre iguales. (...)
Hoy la izquierda deberá resolver como salir del laberinto. En mi opinión
deberá realizar un esfuerzo por organizar un debate programático entre
los componentes de la amplia y diversa izquierda que no han sucumbido al
gobernismo institucionalista ni a la subordinación como socio menor del
PSOE.
Y, además, si quiere volver a movilizar al activismo social y
político de izquierdas de nuevo, deberá realizar unas primarias
conjuntas democráticas y proporcionales entre los agentes y sectores
políticos aquí descritos. Y hacerlo de forma leal y fraternal, sin
imposiciones ni a priori, con transparencia y juego limpio." (Manuel Garí, Público, 11/03/19)
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