"La flexibilidad ante los pactos: vuelve el debate entre Iglesias y Errejón de 2016.
"Ha habido conversaciones con el Partido Socialista, ha habido conversaciones cruzadas pero no directas con Ciudadanos y nosotros estamos tanteando la posibilidad de que pueda haber un acuerdo que tendrá que incluir Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid", desvela Íñigo Errejón.
Las diferencias entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias
empezaron en 2016 con la estrategia que debía seguir Podemos ante los
pactos de Gobierno y la relación con el PSOE. Flexibilidad o intransigencia
fue el debate que se puso entonces sobre la y que vuelve a estar ahora
entre la izquierda por los acuerdos a los que hay que llegar en toda
España.
Errejón, ahora desde Más Madrid, avanza hacia la postura que
hubiera querido llevar desde el partido morado ante el pacto con el
PSOE. Mientras que Iglesias mantiene la postura que se llevó adelante y
vuelve a exigir a Sánchez un gobierno de coalición. Si el PSOE no
cede, no facilitarán la investidura. "Dos formas de entender la
política", resume uno de los dirigentes que ha estado cerca de ambos.
En realidad todo el escenario que ha quedado
tras las elecciones recuerda a 2016: el debate sobre la división y la
unidad, el espacio político de la izquierda, los avisos de Podemos sobre
el posible pacto entre PSOE y Ciudadanos o las declaraciones de
intenciones a través de los medios de comunicación; hasta la aspiración de Iglesias de ser ministro durante una entrevista en EFE. Hace cuatro años eligió anunció su propósito de ser vicepresidente durante una rueda de prensa.
Errejón ha marcado la agenda abriendo la puerta a un acuerdo a tres con el PSOE y Ciudadanos para la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento.
Parte de la izquierda mira este movimiento con malos ojos y alega que
Ciudadanos es lo mismo que el PP y Vox, otro partido de derecha más.
Otra parte defiende esta "declaración de intenciones" porque llegar a
este pacto aislaría al partido de Santiago Abascal de los
gobiernos municipales y autonómicos. También conseguiría apartar al PP
del bastón de mando tras 24 años de corrupción y privatización de los
servicios públicos. (...)" (Beatriz Asuar, Público, 30/05/19)
"Ha habido conversaciones con el Partido Socialista, ha habido conversaciones cruzadas pero no directas con Ciudadanos y nosotros estamos tanteando la posibilidad de que pueda haber un acuerdo que tendrá que incluir Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid", desvela Íñigo Errejón.
"Yo creo que lo normal es que gobierne Manuela
Carmena, que es la más votada y vamos a intentar llegar a acuerdos para
eso", defiende el líder autonómico de Más Madrid en esta entrevista en
la que analiza los resultados electorales del pasado domingo.
Errejón
desgrana también su nuevo proyecto político, un partido aún por
construir, que quiere aunar "la justicia social con el ecologismo" y que
presenta como una pieza más "en la recomposición del espacio
progresista en España". Ese nuevo partido no será una fuerza nacional al
uso. "No hay que extender Más Madrid por toda España, Más Madrid tendrá
que entenderse con más fuerzas políticas".
Errejón se considera ya completamente al margen de
Podemos y descarta presentarse a cualquier futura elección interna del
partido que fundó, al que desea "aciertos y mano tendida para que nos
entendamos cuando haga falta". "Cuando uno sale de la vida de un partido
que ha ido privilegiando más la obediencia que las buenas ideas, más el
prietas las filas que el talento político, se respira muy bien".
Manuela Carmena y Ángel
Gabilondo han sido los más votados en Madrid pero el PP y Ciudadanos
suman mayoría con Vox. ¿Cree que es inevitable que el PP gobierne con
los votos de la ultraderecha o existen otras opciones?
No es inevitable. En nuestro país ya se ha abierto un
escenario multipartidista en las que ningún acuerdo es inevitable.
Todos son legítimos, si tienen un respaldo de votos de los ciudadanos.
Pero hay muchos escenarios. Y en este caso quien tiene que tomar una
decisión es Ciudadanos, que tiene la llave de evitar que repita en la
Comunidad de Madrid un partido enfangado en corrupción, como es el
Partido Popular de Cifuentes, de Ignacio González, de Esperanza Aguirre y
ahora de Díaz Ayuso.
Y además de que no lo haga de la mano de la
extrema derecha. Nosotros vamos a poner toda nuestra fuerza, todo lo que
tengamos a nuestra disposición, para lograr que haya gobiernos sin el
Partido Popular y que dejen fuera Vox. Yo lo dije durante la campaña
electoral: que íbamos a hacer todo lo posible.
Hemos conseguido un
enorme resultado, pero no suficiente. En la medida de nuestras fuerzas,
nosotros vamos a intentarlo y decimos al resto de fuerzas políticas que
hay que sentarse y que hay que hablar, que es posible construir
gobiernos que no estén ni enfangados en la corrupción ni cuenten con la
extrema derecha de Vox.
¿Qué están dispuestos a hacer desde Más Madrid para que eso sea posible?
Nosotros lo primero que tenemos que hacer es sentarnos, y sentarnos sin imposiciones. (...)
¿Están hablando ya con Ciudadanos y con el PSOE?
Ha habido conversaciones con el Partido Socialista,
ha habido conversaciones cruzadas pero no directas con Ciudadanos y
estamos tanteando la posibilidad de que pueda haber un acuerdo que
tendrá que incluir Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid. Y
ahí yo he extraído algunas lecciones del año 2016 y una de ellas es que
hay que anteponer la generosidad y la voluntad de acuerdo a los
intereses propios de cada formación política.
Represento una fuerza
política que tiene el 15% de los votos en la Comunidad de Madrid. Pero
además Más Madrid ha sido la primera fuerza, la más votada, en la ciudad
de Madrid. Nosotros vamos a acudir a hablar con todo aquel que esté
dispuesto a sentarse a hablar y no vamos a anteponer nuestras posiciones
propias.
Vamos a anteponer que el Partido Popular no esté gobernando
las instituciones y que a Vox no se le entregue la llave de lo que pasa
en nuestra ciudad y en nuestra Comunidad.
Esta miércoles Pepu Hernández
ha admitido abiertamente que el PSOE está trabajando en la posibilidad
de que Begoña Villacís sea alcaldesa. Por lo que han dicho otras voces
del PSOE, parece que a cambio de que Ángel Gabilondo sea el presidente
de la Comunidad de Madrid. ¿Cómo vería usted ese acuerdo?
A mí no me gusta un gobierno del PSOE con Ciudadanos,
así que menos aún me gusta un gobierno de Ciudadanos con el PSOE. Lo
que pasa es que la política no es elegir lo que a uno le gusta más, sino
elegir entre lo posible.
Elegir lo que ayuda a paliar más los daños, a
intentar mejorar la vida de la gente o, en este caso, a que se empeore
menos. Pase lo que pase, va a haber un retroceso en Madrid porque se ha
votado que las derechas tengan mayoría.
Pero nosotros no queremos ser
una fuerza de izquierdas que se queja: queremos ser una fuerza
progresista útil, que ponga lo que esté en su mano para paliar el
retroceso, para salvar lo más posible de unas derechas que, ya lo hemos
dicho en campaña, no vienen con ningún proyecto de hacer nada nuevo con
Madrid.
Vienen fundamentalmente para intentar convertir Madrid en una
trinchera contra el Gobierno nacional y vienen a intentar retroceder en
algunas de las conquistas cívicas en libertades y en derechos sociales
de los últimos años. Vamos a intentar salvar lo posible. (...)
Ese Partido Popular no puede tener el Ayuntamiento y
la Comunidad. Y creo que Ciudadanos no tendría que hacerse esa foto.
Sería una torpeza estratégica para sus intereses y, además, que nadie lo
entendería. No lo entiende el señor Valls en Barcelona. No lo entienden
sus socios en Europa. Una fuerza política que se llama liberal no se
puede hacer una foto con el partido más corrupto de Europa y con la
extrema derecha.
En caso de que Ciudadanos
apueste por un gobierno conservador, hay un nudo por deshacer:
Ciudadanos quiere dejar fuera del Gobierno a Vox mientras que Vox quiere
estar en el gobierno. ¿Quién cree usted que va a ceder? ¿Ciudadanos o
Vox?
Vox no está en el Gobierno andaluz, pero le marca el
paso al Gobierno andaluz. Vox es una fuerza extraordinariamente pequeña.
Pese a todas sus bravatas, pese a todos sus gritos. Vox es una fuerza
pequeñita. El problema de Vox es lo que ha hecho con el resto de fuerzas
del centro derecha español, a las que ha arrastrado a sus posiciones.
En Andalucía no están, pero han conseguido elaborar listas negras de
quienes trabajan en el combate contra la violencia machista. En realidad
me da igual que esté o no esté, si marca el paso del Gobierno. Un
gobierno dependiente de Vox es un gobierno que nos hace retroceder en
derechos y libertades. El problema no es tanto cómo se reparten los
sillones. (...)
Ese Partido Popular no puede tener el Ayuntamiento y
la Comunidad. Y creo que Ciudadanos no tendría que hacerse esa foto.
Sería una torpeza estratégica para sus intereses y, además, que nadie lo
entendería. No lo entiende el señor Valls en Barcelona. No lo entienden
sus socios en Europa. Una fuerza política que se llama liberal no se
puede hacer una foto con el partido más corrupto de Europa y con la
extrema derecha.
En caso de que Ciudadanos
apueste por un gobierno conservador, hay un nudo por deshacer:
Ciudadanos quiere dejar fuera del Gobierno a Vox mientras que Vox quiere
estar en el gobierno. ¿Quién cree usted que va a ceder? ¿Ciudadanos o
Vox?
Vox no está en el Gobierno andaluz, pero le marca el
paso al Gobierno andaluz. Vox es una fuerza extraordinariamente pequeña.
Pese a todas sus bravatas, pese a todos sus gritos. Vox es una fuerza
pequeñita. El problema de Vox es lo que ha hecho con el resto de fuerzas
del centro derecha español, a las que ha arrastrado a sus posiciones.
En Andalucía no están, pero han conseguido elaborar listas negras de
quienes trabajan en el combate contra la violencia machista. En realidad
me da igual que esté o no esté, si marca el paso del Gobierno. Un
gobierno dependiente de Vox es un gobierno que nos hace retroceder en
derechos y libertades. El problema no es tanto cómo se reparten los
sillones. (...)
¿No cree que la división interna ha afectado al resultado?
Izquierda Unida y Podemos han acudido juntos a las
elecciones europeas. Podemos tenía cinco eurodiputados e Izquierda Unida
tenía seis. Se han juntado y ahora, en vez de once, tienen seis
En el caso de las elecciones europeas, Izquierda Unida y Podemos sumaban en 2014 un 18% de votos y ahora tienen un 10%.
Claro. Hace mucho tiempo insistimos en que dos más
dos en política no son cuatro. La política son matemáticas complejas,
más que matemáticas simples. Lo fundamental no es el número de papeletas
o la sacrosanta unidad de la izquierda, sino ensanchar el espacio.
Podemos está ocupando simbólicamente, y cada vez más electoralmente, el
espacio tradicional de Izquierda Unida. Y donde hemos sido capaces de
ofrecer una alternativa, el voto progresista ha crecido.
Es que en
Madrid el voto ha crecido: en las generales nos sacan diez puntos las
derechas, en las autonómicas tres puntos. Me hubiera gustado que no nos
sacaran ni uno, pero creo que nosotros hemos hecho nuestra parte, no
sólo por lo que tiene que ver con nuestro crecimiento sino con ensanchar
al bloque.
Creo que hay que recordarle al Partido Socialista que
le tenía que haber puesto un poquito más de carne en el asador y un
poquito más de ganas, porque ha ido a las elecciones arrastrando los
pies. Y creo que en el Ayuntamiento de Madrid, si finalmente no
conseguimos que Carmena sea alcaldesa, cuando pase un poquito de tiempo,
nos vamos a dar cuenta de la enorme figura política que era Manuela
Carmena para Madrid y para el conjunto de España, de la pérdida que
significa que Manuela Carmena no sea alcaldesa y creo que todos vamos a
lamentar no haberlo sabido defender mejor. Algunos más que otros.
¿Por qué cree que desde la izquierda no se ha defendido lo suficiente Carmena?
Yo creo que no se ha sido suficientemente
responsable. Creo que aquí en Madrid ocurrió una excepción que nadie fue
consciente de que ocurría. Que se consiguió el Ayuntamiento sin ganar
las elecciones porque las ganó Esperanza Aguirre. El Partido Popular más
enfangado en corrupción, aún así, ganó las elecciones y se consiguió
sumar por un concejal un gobierno progresista.
Creo que fueron 7000
votos. Es decir, fue una tremenda excepción. Cuando ocurre una
excepción, uno se tiene que poner a pensar cómo protegerla, mimarla,
regarla y fortalecerla hacia el futuro. Sólo si se entiende que aquello
fue una tremenda excepción fruto más bien de la desmovilización del
electorado de la derecha.
Si se mira la evolución de
los votos en Madrid en las últimas décadas, se ve claramente que Carmena
gana el Ayuntamiento en un momento de mínima participación de la
derecha.
Se dan tres elementos para que Manuela sea alcaldesa
de Madrid: mínima participación de la derecha, una ola muy positiva de
cambio progresista en toda España y un liderazgo con una capacidad de
persuadir y de llegar a gente mucho más allá de los caladeros
tradicionales de la izquierda. Manuela nunca le ha hablado solo a los
convencidos de la izquierda, y esa es la clave de su éxito.
Esas tres
cosas juntas operan casi un milagro político, una suerte de maravillosa
carambola: que en una ciudad que siempre ha votado de manera muy
conservadora haya una alcaldía progresista.
Cuando eso sucede, en vez de
ponerse a exigirle programas de máximos o asumir que lo que aquí ha
habido es un vuelco cultural histórico, hay que gobernar con conciencia
de la fragilidad, asumiendo que es una victoria frágil, que hay que
cuidarla y que hay que mimarla. Manuela prácticamente ha repetido con
Más Madrid los resultados de Ahora Madrid, prácticamente.
Ha obtenido quince mil votos
menos, que es exactamente los que ha ganado Madrid en Pie. La suma de
Más Madrid y Madrid en Pie en 2019 son apenas 500 votos menos que la
suma de Ahora Madrid e Izquierda Unida del año 2015.
Han cambiado dos cosas: que las derechas se han
movilizado un poquito más y han conseguido representación con todo. Lo
que Vox no sacó en 2015 ahora ha entrado en el Ayuntamiento.
Y, por otra
parte, yo creo que ha habido una decisión profundamente irresponsable
de apostar por una candidatura, a sabiendas de que esa candidatura no
iba a entrar: la de Sánchez Mato. Quienes apostaron por ella ya sabían
en la recta final que no iban a entrar.
¿Se refiere a las palabras de Pablo Iglesias, que apostó por Sánchez Mato en los últimos días de campaña?
Yo no las entendí. Si uno lo que quiere es que
consiga representación, hace campaña con él un mes. Pero en los últimos
días y en la jornada de reflexión, cuando ninguna encuesta daba que
fuera posible que entrara, a mí me parecía que eso era tirar una moneda
al aire. Y el Ayuntamiento progresista más grande de España, la capital
de España, se merece algo más. (...)
Pero en el caso de Madrid en
pie y de la candidatura Sánchez Mato, ¿no cree que Manuela Carmena pudo
hacer algo más por integrarla en su lista?
Se intentó y al final no se pudo. Pero me parece que,
cuando las encuestas empiezan a dar los resultados que empiezan a dar,
hay un momento en el que uno tiene que pensar si está pensando más en el
Ayuntamiento de Madrid o en su sede. Y si uno está pensando más en el
Ayuntamiento de Madrid, estaba claro que ese Ayuntamiento era muy
difícil de revalidar.
De hecho yo lo quiero decir de forma muy nítida:
es que ninguna encuesta, hasta que nos pusimos a hacer campaña, decía
que fuera posible revalidarlo. En las generales todos salimos a celebrar
una victoria progresista. Pero si los madrileños, en ciudad y en
Comunidad, hubieran repetido el mismo voto de generales, la derrota del
domingo habría sido enorme.
Hace un mes las derechas nos sacaban diez puntos. Hoy
nos sacan tres. Me hubiera gustado que hubiera sido suficiente. Tengo
la sensación de que, con un poquito de tiempo, habría sido más. Hemos
sido de las únicas fuerzas políticas progresistas que hemos hecho una
campaña ascendente.(...)
¿Por qué cree que hubiese conseguido un resultado peor con las siglas de Unidos Podemos?
Porque creo que Podemos ha ido ocupando
paulatinamente el espacio de Izquierda Unida. El espacio simbólico, el
espacio en el imaginario colectivo de Izquierda Unida. Eso fue una
decisión ideológica, que se tomó hace dos años en Podemos y que lleva
como consecuencia normal, lógica, ocupar el espacio electoral de
Izquierda Unida.
Lo que ha ocupado en la Comunidad de Madrid Podemos más
Izquierda Unida es básicamente el espacio tradicional de Izquierda
Unida, un poquito más pequeño. Y si uno lo mira por comunidades
autónomas, me parece que se está encaminando en ese sentido. Y a mí me
parece que es una pena, porque Podemos es el resultado del trabajo, de
la ilusión y del esfuerzo de muchísima gente que levantó una herramienta
política para hacer justicia social en España sin preguntarle a la
gente qué había votado antes o qué carné tenía.
Es decir, no para
hablarle a los convencidos sino para hablar al conjunto del pueblo
español. Hoy creo que Podemos tiene más dificultades para hacer eso,
pero tendrá que hacer sus propios análisis y sacar sus propias
conclusiones.
¿Qué le parece el análisis que ha hecho Pablo Iglesias del resultado electoral de Podemos?
Los análisis tienen que tener números encima de la
mesa. En mi opinión, no se puede decir que el problema sea la división
cuando en los sitios donde se va unido se cae, por mucho. Tienen que
tener números encima de la mesa. Y en segundo lugar, los análisis tienen
que ser honestos. No es un análisis buscar sistemáticamente culpables
fuera.
A los partidos a veces les pasa. Empiezan a encerrarse sobre sí
mismos, y en lugar de generar creatividad, capacidad de innovación, de
abrirse, de corregir errores, lo que hacen es fabricar permanentemente
excusas y culpables. Humanamente yo lo entiendo, pero yo creo que eso no
conduce a ningún sitio. En todo caso, mi máximo respeto a Podemos, les
deseo aciertos y mano tendida para que nos entendamos cuando haga falta. (...)
Lo digo de otra forma: la recomposición del espacio
progresista, en España, tendrá que contar con Podemos sí o sí. Pero de
Podemos no ha salido una iniciativa capaz de liderarla, de ampliarlo o
de renovarlo en los últimos en los últimos años
. Y la prueba en Madrid
ha sido clara. Cuando nosotros lanzamos la iniciativa de Más Madrid hubo
quien nos decía que no hacía falta. Yo creo que hoy nadie puede negar
con los datos en la mano que, si no hubiera existido esa iniciativa, el
voto progresista en Madrid sería mucho menor.
Este domingo tras conocerse
los resultados aseguró que ha nacido una izquierda diferente. ¿Esta
izquierda se va a quedar solo en Madrid o quiere llegar al resto de
España?
Creo que hemos hecho las cosas de manera diferente y
que hemos obtenido un magnífico resultado y creo que Más Madrid tiene
por delante una tarea apasionante y de muy largo recorrido, que es
constituirse como una fuerza política madrileña en la que lo verde y el
ecologismo político no es un complemento, sino que es el eje central de
nuestra propuesta. Aprovechar la crisis ecológica y la transición
ecológica para hacer justicia social y para democratizar nuestras
sociedades. (...)
Me está hablando entonces de convertir Más Madrid, que es una candidatura, en un partido.
Más Madrid yo creo que se tiene que constituir en una fuerza política madrileña. Lo es ya.
Tiene entonces que construir unos órganos, unos estatutos...
Veremos a ver cómo. Yo ahí creo que hay que tener dos
salvedades. No hay prisa. Por primera vez estamos en un ciclo político
sin urgencias electorales, en el que se van a constituir gobiernos que
es posible que sean más estables, así que no hay prisa. Esta vez no hay
ninguna razón por la que repetir algunas de las prisas que tuvieron sus
cosas buenas y sus cosas malas en el pasado, pero ahora este tiempo es
más frío.
Hay más tiempo que cuando se fundó Podemos.
Claro. Ahora no hay que correr y atarnos los cordones
a la vez. Ahora no hay que correr, así que uno se puede atar los
cordones con mimo. Hay que coger una fuerza política cuidadosa, que
recoja las mejores enseñanzas de lo bueno y también de lo no tan bueno
del ciclo pasado. Que sea capaz de aprender y de mejorar cosas.
Y eso
hay que construirlo en los municipios de la Comunidad de Madrid y en la
Comunidad de Madrid. Somos la primera fuerza en esta ciudad, y somos una
fuerza que representa a medio millón de personas en la Comunidad con un
15%. Ese caudal electoral no se va a dispersar, y nosotros no le vamos a
defraudar. Hay que decir claramente a toda la gente que confió en
nosotros y que nos acompañó en la campaña que eso se tiene que convertir
en un proyecto político.
Un proyecto político diferente, que aprenda,
verde, más cuidadoso, con una cultura política más republicana, no digo
en el sentido de la memoria, sino en el sentido de cuidar las
instituciones, empezando por las instituciones propias.
¿Pero es un proyecto político para la Comunidad de Madrid o para toda España?
No hay que extender Más Madrid. Más Madrid tendrá que entenderse con más fuerzas políticas.
¿Tendrá que aliarse con Compromís en Valencia, tal vez con los Comunes en Barcelona...?
El espacio progresista es un espacio muy amplio, hoy
muy fragmentado, hoy en una situación un poco de duelo, que se tendrá
que recomponer. Y nosotros nos tendremos que entender con todos, pero no
hay que extender Más Madrid. Hay que tener la capacidad de llegar a
entendimientos con diferentes fuerzas.
Hay una paradoja muy bonita, que nos puede ayudar en
un sentido federal: el hecho de que haya nacido una fuerza política en
Madrid que no tiene voluntad española. Que no confunde Madrid con
España, que es lo que siempre se ha hecho en otros proyectos políticos
por el centralismo de Madrid. Madrid y España no son la misma cosa.
Nosotros somos una fuerza política que se tiene que construir en Madrid y
que, con un gran espíritu federal, tendrá que saber hacer virtud de esa
contradicción. Somos una fuerza madrileña que, para ser útiles en la
recomposición del espacio progresista en España, tendremos que llegar a
entendimientos federales, flexibles y generosos con muchísimas fuerzas.
Pero nuestro papel fundamental es construir una fuerza política seria,
sólida, que ofrezca garantías, que sea amplia que no sea sectarea, que
sea moderna y útil. (...)
¿Y quiénes son esas fuerzas políticas con las que se quieren entender?
Todo el espacio. Yo creo que por desgracia hemos
visto casi una implosión, porque se han perdido muchas alcaldías
importantes, en Galicia, en Zaragoza... Y se ha perdido peso en los
parlamentos autonómicos. Hay una galaxia de fuerzas progresistas, más
pequeñas o más grandes, en todo el Estado español. Yo no sé cómo será
esa recomposición.
Yo sé que nosotros formaremos parte y querremos
formar parte. Queremos acompañarla y nuestra manera de hacerlo será
hacer las cosas bien en Madrid. Creo que de los resultados en toda
España, dentro de lo malo, los mejores resultados de las fuerzas
políticas de izquierdas están en Madrid. Y en eso tenemos una parte de
la responsabilidad.
Creo que hemos hecho las cosas bien, con un
magnífico resultado que aunque no ha sido suficiente, pues habrá que
trabajar para que lo sea. Nuestra mejor contribución a esa recomposición
española va a ser hacer las cosas bien en Madrid y trabajar bien en
Madrid. Lo hemos visto en campaña electoral. (...)
¿Usted descarta presentarse
al futuro Vistalegre III que se produzca en Podemos a más tardar en
2020? ¿Descarta optar a la secretaría general de Podemos?
Sí. Creo que no puedo. Nadie me ha comunicado nada,
pero asumo que si me han echado de un grupo de Telegram eso supone que
estoy expulsado de la formación política que fundé. Así que supongo que
estatutariamente no podría.
Pero no tengo demasiadas ganas, tampoco.
Cuando uno sale de la vida de partido, de un partido que se ha ido
endureciendo mucho hacia adentro, que ha ido privilegiando más la
obediencia que las buenas ideas, más el prietas las filas que el talento
político... Cuando uno sale de eso se respira muy bien y hay mucha vida
fuera. Y ahí mucha gente con muchas ganas de hacer cosas fuera.
Yo les deseo suerte en el análisis de los resultados.
Suerte en el trabajo en todas las instituciones donde esté. Creo que
habrá que colaborar y aspiro a que en Madrid seamos un ejemplo de cómo
se hacen las cosas. (...)
Le traslado una pregunta de
las redes sociales. Una que le hizo en Twitter, el domingo, Juan Carlos
Monedero. "Las cloacas convencieron a Íñigo Errejón para que rompiera
Podemos. La ambición ciega. Y metió en esa aventura a Manuela Carmena,
con la que habíamos unido a toda la izquierda en Madrid. Conclusión:
sube el Psoe y la derecha recupera Madrid. ¿Te ha merecido la pena,
Íñigo?
Hace demasiado tiempo que yo creo que Juan Carlos no
ha traído nada bueno para el espacio progresista en España. No aporta un
solo voto. Una sola idea innovadora. Yo creo que ha elegido un camino
que a mí me parece un poco folclórico y yo no quiero entrar en esas
cosas. Es tan burdo. ¿Cómo se puede afirmar que me han convencido las
cloacas? ¿Pero qué barbaridad es esa? Yo no diría eso de alguien con
quien he hecho tránsito.
Yo estoy muy en desacuerdo con muchas de las
decisiones políticas o de las formas de comportarse o de las
declaraciones que ha protagonizado Juan Carlos Monedero, pero no diría
eso. Yo creo que esa forma de hacer política supongo que vale para que,
en un espacio pequeño, pues uno se da golpes en el pecho, señalar
culpables y sacar balones fuera. Pero no tengo ningún interés de
enredarme en esa política. (...)" (Entrevista a Íñigo Errejón, Ignacio Escolar, eldiario.es, 29/05/19)
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