31.5.19

Íñigo Errejón: "Ofrecemos a PSOE y Ciudadanos un acuerdo para que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid no dependan de Vox". En 2016 esta misma propuesta no fué aceptada. Hubiese cambiado la historia de España. Hoy sigue siendo válida para, al menos, parar decenas de miles de desahucios... y para que la derecha no cambie a su favor la historia de España...

 "La flexibilidad ante los pactos: vuelve el debate entre Iglesias y Errejón de 2016.

Las diferencias entre Íñigo Errejón y Pablo Iglesias empezaron en 2016 con la estrategia que debía seguir Podemos ante los pactos de Gobierno y la relación con el PSOE. Flexibilidad o intransigencia fue el debate que se puso entonces sobre la y que vuelve a estar ahora entre la izquierda por los acuerdos a los que hay que llegar en toda España.

 Errejón, ahora desde Más Madrid, avanza hacia la postura que hubiera querido llevar desde el partido morado ante el pacto con el PSOE. Mientras que Iglesias mantiene la postura que se llevó adelante y vuelve a exigir a Sánchez un gobierno de coalición. Si el PSOE no cede, no facilitarán la investidura. "Dos formas de entender la política", resume uno de los dirigentes que ha estado cerca de ambos.

En realidad todo el escenario que ha quedado tras las elecciones recuerda a 2016: el debate sobre la división y la unidad, el espacio político de la izquierda, los avisos de Podemos sobre el posible pacto entre PSOE y Ciudadanos o las declaraciones de intenciones a través de los medios de comunicación; hasta la aspiración de Iglesias de ser ministro durante una entrevista en EFE. Hace cuatro años eligió anunció su propósito de ser vicepresidente durante una rueda de prensa. 

Errejón ha marcado la agenda abriendo la puerta a un acuerdo a tres con el PSOE y Ciudadanos para la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento. Parte de la izquierda mira este movimiento con malos ojos y alega que Ciudadanos es lo mismo que el PP y Vox, otro partido de derecha más. 

Otra parte defiende esta "declaración de intenciones" porque llegar a este pacto aislaría al partido de Santiago Abascal de los gobiernos municipales y autonómicos. También conseguiría apartar al PP del bastón de mando tras 24 años de corrupción y privatización de los servicios públicos. (...)"               (Beatriz Asuar, Público, 30/05/19)


 "Ha habido conversaciones con el Partido Socialista, ha habido conversaciones cruzadas pero no directas con Ciudadanos y nosotros estamos tanteando la posibilidad de que pueda haber un acuerdo que tendrá que incluir Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid", desvela Íñigo Errejón. 

"Yo creo que lo normal es que gobierne Manuela Carmena, que es la más votada y vamos a intentar llegar a acuerdos para eso", defiende el líder autonómico de Más Madrid en esta entrevista en la que analiza los resultados electorales del pasado domingo. 

Errejón desgrana también su nuevo proyecto político, un partido aún por construir, que quiere aunar "la justicia social con el ecologismo" y que presenta como una pieza más "en la recomposición del espacio progresista en España". Ese nuevo partido no será una fuerza nacional al uso. "No hay que extender Más Madrid por toda España, Más Madrid tendrá que entenderse con más fuerzas políticas".

Errejón se considera ya completamente al margen de Podemos y descarta presentarse a cualquier futura elección interna del partido que fundó, al que desea "aciertos y mano tendida para que nos entendamos cuando haga falta". "Cuando uno sale de la vida de un partido que ha ido privilegiando más la obediencia que las buenas ideas, más el prietas las filas que el talento político, se respira muy bien".

Manuela Carmena y Ángel Gabilondo han sido los más votados en Madrid pero el PP y Ciudadanos suman mayoría con Vox. ¿Cree que es inevitable que el PP gobierne con los votos de la ultraderecha o existen otras opciones?

No es inevitable. En nuestro país ya se ha abierto un escenario multipartidista en las que ningún acuerdo es inevitable. Todos son legítimos, si tienen un respaldo de votos de los ciudadanos. Pero hay muchos escenarios. Y en este caso quien tiene que tomar una decisión es Ciudadanos, que tiene la llave de evitar que repita en la Comunidad de Madrid un partido enfangado en corrupción, como es el Partido Popular de Cifuentes, de Ignacio González, de Esperanza Aguirre y ahora de Díaz Ayuso. 

Y además de que no lo haga de la mano de la extrema derecha. Nosotros vamos a poner toda nuestra fuerza, todo lo que tengamos a nuestra disposición, para lograr que haya gobiernos sin el Partido Popular y que dejen fuera Vox. Yo lo dije durante la campaña electoral: que íbamos a hacer todo lo posible.

 Hemos conseguido un enorme resultado, pero no suficiente. En la medida de nuestras fuerzas, nosotros vamos a intentarlo y decimos al resto de fuerzas políticas que hay que sentarse y que hay que hablar, que es posible construir gobiernos que no estén ni enfangados en la corrupción ni cuenten con la extrema derecha de Vox.

¿Qué están dispuestos a hacer desde Más Madrid para que eso sea posible?

Nosotros lo primero que tenemos que hacer es sentarnos, y sentarnos sin imposiciones. (...)

¿Están hablando ya con Ciudadanos y con el PSOE?

Ha habido conversaciones con el Partido Socialista, ha habido conversaciones cruzadas pero no directas con Ciudadanos y estamos tanteando la posibilidad de que pueda haber un acuerdo que tendrá que incluir Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid. Y ahí yo he extraído algunas lecciones del año 2016 y una de ellas es que hay que anteponer la generosidad y la voluntad de acuerdo a los intereses propios de cada formación política. 

Represento una fuerza política que tiene el 15% de los votos en la Comunidad de Madrid. Pero además Más Madrid ha sido la primera fuerza, la más votada, en la ciudad de Madrid. Nosotros vamos a acudir a hablar con todo aquel que esté dispuesto a sentarse a hablar y no vamos a anteponer nuestras posiciones propias. 

Vamos a anteponer que el Partido Popular no esté gobernando las instituciones y que a Vox no se le entregue la llave de lo que pasa en nuestra ciudad y en nuestra Comunidad.

Esta miércoles Pepu Hernández ha admitido abiertamente que el PSOE está trabajando en la posibilidad de que Begoña Villacís sea alcaldesa. Por lo que han dicho otras voces del PSOE, parece que a cambio de que Ángel Gabilondo sea el presidente de la Comunidad de Madrid. ¿Cómo vería usted ese acuerdo?

A mí no me gusta un gobierno del PSOE con Ciudadanos, así que menos aún me gusta un gobierno de Ciudadanos con el PSOE. Lo que pasa es que la política no es elegir lo que a uno le gusta más, sino elegir entre lo posible. 

Elegir lo que ayuda a paliar más los daños, a intentar mejorar la vida de la gente o, en este caso, a que se empeore menos. Pase lo que pase, va a haber un retroceso en Madrid porque se ha votado que las derechas tengan mayoría. 

Pero nosotros no queremos ser una fuerza de izquierdas que se queja: queremos ser una fuerza progresista útil, que ponga lo que esté en su mano para paliar el retroceso, para salvar lo más posible de unas derechas que, ya lo hemos dicho en campaña, no vienen con ningún proyecto de hacer nada nuevo con Madrid.

 Vienen fundamentalmente para intentar convertir Madrid en una trinchera contra el Gobierno nacional y vienen a intentar retroceder en algunas de las conquistas cívicas en libertades y en derechos sociales de los últimos años. Vamos a intentar salvar lo posible. (...)

Ese Partido Popular no puede tener el Ayuntamiento y la Comunidad. Y creo que Ciudadanos no tendría que hacerse esa foto. Sería una torpeza estratégica para sus intereses y, además, que nadie lo entendería. No lo entiende el señor Valls en Barcelona. No lo entienden sus socios en Europa. Una fuerza política que se llama liberal no se puede hacer una foto con el partido más corrupto de Europa y con la extrema derecha.

En caso de que Ciudadanos apueste por un gobierno conservador, hay un nudo por deshacer: Ciudadanos quiere dejar fuera del Gobierno a Vox mientras que Vox quiere estar en el gobierno. ¿Quién cree usted que va a ceder? ¿Ciudadanos o Vox?

Vox no está en el Gobierno andaluz, pero le marca el paso al Gobierno andaluz. Vox es una fuerza extraordinariamente pequeña. Pese a todas sus bravatas, pese a todos sus gritos. Vox es una fuerza pequeñita. El problema de Vox es lo que ha hecho con el resto de fuerzas del centro derecha español, a las que ha arrastrado a sus posiciones. 

En Andalucía no están, pero han conseguido elaborar listas negras de quienes trabajan en el combate contra la violencia machista. En realidad me da igual que esté o no esté, si marca el paso del Gobierno. Un gobierno dependiente de Vox es un gobierno que nos hace retroceder en derechos y libertades. El problema no es tanto cómo se reparten los sillones.  (...)

Ese Partido Popular no puede tener el Ayuntamiento y la Comunidad. Y creo que Ciudadanos no tendría que hacerse esa foto. Sería una torpeza estratégica para sus intereses y, además, que nadie lo entendería. No lo entiende el señor Valls en Barcelona. No lo entienden sus socios en Europa. Una fuerza política que se llama liberal no se puede hacer una foto con el partido más corrupto de Europa y con la extrema derecha.

En caso de que Ciudadanos apueste por un gobierno conservador, hay un nudo por deshacer: Ciudadanos quiere dejar fuera del Gobierno a Vox mientras que Vox quiere estar en el gobierno. ¿Quién cree usted que va a ceder? ¿Ciudadanos o Vox?

Vox no está en el Gobierno andaluz, pero le marca el paso al Gobierno andaluz. Vox es una fuerza extraordinariamente pequeña. Pese a todas sus bravatas, pese a todos sus gritos. Vox es una fuerza pequeñita. El problema de Vox es lo que ha hecho con el resto de fuerzas del centro derecha español, a las que ha arrastrado a sus posiciones. 

En Andalucía no están, pero han conseguido elaborar listas negras de quienes trabajan en el combate contra la violencia machista. En realidad me da igual que esté o no esté, si marca el paso del Gobierno. Un gobierno dependiente de Vox es un gobierno que nos hace retroceder en derechos y libertades. El problema no es tanto cómo se reparten los sillones.  (...)

¿No cree que la división interna ha afectado al resultado?

Izquierda Unida y Podemos han acudido juntos a las elecciones europeas. Podemos tenía cinco eurodiputados e Izquierda Unida tenía seis. Se han juntado y ahora, en vez de once, tienen seis

En el caso de las elecciones europeas, Izquierda Unida y Podemos sumaban en 2014 un 18% de votos y ahora tienen un 10%.

Claro. Hace mucho tiempo insistimos en que dos más dos en política no son cuatro. La política son matemáticas complejas, más que matemáticas simples. Lo fundamental no es el número de papeletas o la sacrosanta unidad de la izquierda, sino ensanchar el espacio. Podemos está ocupando simbólicamente, y cada vez más electoralmente, el espacio tradicional de Izquierda Unida. Y donde hemos sido capaces de ofrecer una alternativa, el voto progresista ha crecido. 

Es que en Madrid el voto ha crecido: en las generales nos sacan diez puntos las derechas, en las autonómicas tres puntos. Me hubiera gustado que no nos sacaran ni uno, pero creo que nosotros hemos hecho nuestra parte, no sólo por lo que tiene que ver con nuestro crecimiento sino con ensanchar al bloque.

Creo que hay que recordarle al Partido Socialista que le tenía que haber puesto un poquito más de carne en el asador y un poquito más de ganas, porque ha ido a las elecciones arrastrando los pies. Y creo que en el Ayuntamiento de Madrid, si finalmente no conseguimos que Carmena sea alcaldesa, cuando pase un poquito de tiempo, nos vamos a dar cuenta de la enorme figura política que era Manuela Carmena para Madrid y para el conjunto de España, de la pérdida que significa que Manuela Carmena no sea alcaldesa y creo que todos vamos a lamentar no haberlo sabido defender mejor. Algunos más que otros.

¿Por qué cree que desde la izquierda no se ha defendido lo suficiente Carmena?

Yo creo que no se ha sido suficientemente responsable. Creo que aquí en Madrid ocurrió una excepción que nadie fue consciente de que ocurría. Que se consiguió el Ayuntamiento sin ganar las elecciones porque las ganó Esperanza Aguirre. El Partido Popular más enfangado en corrupción, aún así, ganó las elecciones y se consiguió sumar por un concejal un gobierno progresista. 

Creo que fueron 7000 votos. Es decir, fue una tremenda excepción. Cuando ocurre una excepción, uno se tiene que poner a pensar cómo protegerla, mimarla, regarla y fortalecerla hacia el futuro. Sólo si se entiende que aquello fue una tremenda excepción fruto más bien de la desmovilización del electorado de la derecha.

Si se mira la evolución de los votos en Madrid en las últimas décadas, se ve claramente que Carmena gana el Ayuntamiento en un momento de mínima participación de la derecha.

Se dan tres elementos para que Manuela sea alcaldesa de Madrid: mínima participación de la derecha, una ola muy positiva de cambio progresista en toda España y un liderazgo con una capacidad de persuadir y de llegar a gente mucho más allá de los caladeros tradicionales de la izquierda. Manuela nunca le ha hablado solo a los convencidos de la izquierda, y esa es la clave de su éxito.

 Esas tres cosas juntas operan casi un milagro político, una suerte de maravillosa carambola: que en una ciudad que siempre ha votado de manera muy conservadora haya una alcaldía progresista. 

Cuando eso sucede, en vez de ponerse a exigirle programas de máximos o asumir que lo que aquí ha habido es un vuelco cultural histórico, hay que gobernar con conciencia de la fragilidad, asumiendo que es una victoria frágil, que hay que cuidarla y que hay que mimarla. Manuela prácticamente ha repetido con Más Madrid los resultados de Ahora Madrid, prácticamente.

Ha obtenido quince mil votos menos, que es exactamente los que ha ganado Madrid en Pie. La suma de Más Madrid y Madrid en Pie en 2019 son apenas 500 votos menos que la suma de Ahora Madrid e Izquierda Unida del año 2015.

Han cambiado dos cosas: que las derechas se han movilizado un poquito más y han conseguido representación con todo. Lo que Vox no sacó en 2015 ahora ha entrado en el Ayuntamiento.

 Y, por otra parte, yo creo que ha habido una decisión profundamente irresponsable de apostar por una candidatura, a sabiendas de que esa candidatura no iba a entrar: la de Sánchez Mato. Quienes apostaron por ella ya sabían en la recta final que no iban a entrar.

¿Se refiere a las palabras de Pablo Iglesias, que apostó por Sánchez Mato en los últimos días de campaña?

Yo no las entendí. Si uno lo que quiere es que consiga representación, hace campaña con él un mes. Pero en los últimos días y en la jornada de reflexión, cuando ninguna encuesta daba que fuera posible que entrara, a mí me parecía que eso era tirar una moneda al aire. Y el Ayuntamiento progresista más grande de España, la capital de España, se merece algo más. (...)

Pero en el caso de Madrid en pie y de la candidatura Sánchez Mato, ¿no cree que Manuela Carmena pudo hacer algo más por integrarla en su lista?

Se intentó y al final no se pudo. Pero me parece que, cuando las encuestas empiezan a dar los resultados que empiezan a dar, hay un momento en el que uno tiene que pensar si está pensando más en el Ayuntamiento de Madrid o en su sede. Y si uno está pensando más en el Ayuntamiento de Madrid, estaba claro que ese Ayuntamiento era muy difícil de revalidar.

 De hecho yo lo quiero decir de forma muy nítida: es que ninguna encuesta, hasta que nos pusimos a hacer campaña, decía que fuera posible revalidarlo. En las generales todos salimos a celebrar una victoria progresista. Pero si los madrileños, en ciudad y en Comunidad, hubieran repetido el mismo voto de generales, la derrota del domingo habría sido enorme.

Hace un mes las derechas nos sacaban diez puntos. Hoy nos sacan tres. Me hubiera gustado que hubiera sido suficiente. Tengo la sensación de que, con un poquito de tiempo, habría sido más. Hemos sido de las únicas fuerzas políticas progresistas que hemos hecho una campaña ascendente.(...)

¿Por qué cree que hubiese conseguido un resultado peor con las siglas de Unidos Podemos?

Porque creo que Podemos ha ido ocupando paulatinamente el espacio de Izquierda Unida. El espacio simbólico, el espacio en el imaginario colectivo de Izquierda Unida. Eso fue una decisión ideológica, que se tomó hace dos años en Podemos y que lleva como consecuencia normal, lógica, ocupar el espacio electoral de Izquierda Unida.

 Lo que ha ocupado en la Comunidad de Madrid Podemos más Izquierda Unida es básicamente el espacio tradicional de Izquierda Unida, un poquito más pequeño. Y si uno lo mira por comunidades autónomas, me parece que se está encaminando en ese sentido. Y a mí me parece que es una pena, porque Podemos es el resultado del trabajo, de la ilusión y del esfuerzo de muchísima gente que levantó una herramienta política para hacer justicia social en España sin preguntarle a la gente qué había votado antes o qué carné tenía.

 Es decir, no para hablarle a los convencidos sino para hablar al conjunto del pueblo español. Hoy creo que Podemos tiene más dificultades para hacer eso, pero tendrá que hacer sus propios análisis y sacar sus propias conclusiones.

¿Qué le parece el análisis que ha hecho Pablo Iglesias del resultado electoral de Podemos?

Los análisis tienen que tener números encima de la mesa. En mi opinión, no se puede decir que el problema sea la división cuando en los sitios donde se va unido se cae, por mucho. Tienen que tener números encima de la mesa. Y en segundo lugar, los análisis tienen que ser honestos. No es un análisis buscar sistemáticamente culpables fuera. 

A los partidos a veces les pasa. Empiezan a encerrarse sobre sí mismos, y en lugar de generar creatividad, capacidad de innovación, de abrirse, de corregir errores, lo que hacen es fabricar permanentemente excusas y culpables. Humanamente yo lo entiendo, pero yo creo que eso no conduce a ningún sitio. En todo caso, mi máximo respeto a Podemos, les deseo aciertos y mano tendida para que nos entendamos cuando haga falta.  (...)

Lo digo de otra forma: la recomposición del espacio progresista, en España, tendrá que contar con Podemos sí o sí. Pero de Podemos no ha salido una iniciativa capaz de liderarla, de ampliarlo o de renovarlo en los últimos en los últimos años

. Y la prueba en Madrid ha sido clara. Cuando nosotros lanzamos la iniciativa de Más Madrid hubo quien nos decía que no hacía falta. Yo creo que hoy nadie puede negar con los datos en la mano que, si no hubiera existido esa iniciativa, el voto progresista en Madrid sería mucho menor.

Este domingo tras conocerse los resultados aseguró que ha nacido una izquierda diferente. ¿Esta izquierda se va a quedar solo en Madrid o quiere llegar al resto de España?

Creo que hemos hecho las cosas de manera diferente y que hemos obtenido un magnífico resultado y creo que Más Madrid tiene por delante una tarea apasionante y de muy largo recorrido, que es constituirse como una fuerza política madrileña en la que lo verde y el ecologismo político no es un complemento, sino que es el eje central de nuestra propuesta. Aprovechar la crisis ecológica y la transición ecológica para hacer justicia social y para democratizar nuestras sociedades. (...)

Me está hablando entonces de convertir Más Madrid, que es una candidatura, en un partido.

Más Madrid yo creo que se tiene que constituir en una fuerza política madrileña. Lo es ya.

Tiene entonces que construir unos órganos, unos estatutos...

Veremos a ver cómo. Yo ahí creo que hay que tener dos salvedades. No hay prisa. Por primera vez estamos en un ciclo político sin urgencias electorales, en el que se van a constituir gobiernos que es posible que sean más estables, así que no hay prisa. Esta vez no hay ninguna razón por la que repetir algunas de las prisas que tuvieron sus cosas buenas y sus cosas malas en el pasado, pero ahora este tiempo es más frío.

Hay más tiempo que cuando se fundó Podemos.

Claro. Ahora no hay que correr y atarnos los cordones a la vez. Ahora no hay que correr, así que uno se puede atar los cordones con mimo. Hay que coger una fuerza política cuidadosa, que recoja las mejores enseñanzas de lo bueno y también de lo no tan bueno del ciclo pasado. Que sea capaz de aprender y de mejorar cosas. 

Y eso hay que construirlo en los municipios de la Comunidad de Madrid y en la Comunidad de Madrid. Somos la primera fuerza en esta ciudad, y somos una fuerza que representa a medio millón de personas en la Comunidad con un 15%. Ese caudal electoral no se va a dispersar, y nosotros no le vamos a defraudar. Hay que decir claramente a toda la gente que confió en nosotros y que nos acompañó en la campaña que eso se tiene que convertir en un proyecto político. 

Un proyecto político diferente, que aprenda, verde, más cuidadoso, con una cultura política más republicana, no digo en el sentido de la memoria, sino en el sentido de cuidar las instituciones, empezando por las instituciones propias.

¿Pero es un proyecto político para la Comunidad de Madrid o para toda España?
No hay que extender Más Madrid. Más Madrid tendrá que entenderse con más fuerzas políticas.
¿Tendrá que aliarse con Compromís en Valencia, tal vez con los Comunes en Barcelona...?

El espacio progresista es un espacio muy amplio, hoy muy fragmentado, hoy en una situación un poco de duelo, que se tendrá que recomponer. Y nosotros nos tendremos que entender con todos, pero no hay que extender Más Madrid. Hay que tener la capacidad de llegar a entendimientos con diferentes fuerzas.

Hay una paradoja muy bonita, que nos puede ayudar en un sentido federal: el hecho de que haya nacido una fuerza política en Madrid que no tiene voluntad española. Que no confunde Madrid con España, que es lo que siempre se ha hecho en otros proyectos políticos por el centralismo de Madrid. Madrid y España no son la misma cosa. 

Nosotros somos una fuerza política que se tiene que construir en Madrid y que, con un gran espíritu federal, tendrá que saber hacer virtud de esa contradicción. Somos una fuerza madrileña que, para ser útiles en la recomposición del espacio progresista en España, tendremos que llegar a entendimientos federales, flexibles y generosos con muchísimas fuerzas. Pero nuestro papel fundamental es construir una fuerza política seria, sólida, que ofrezca garantías, que sea amplia que no sea sectarea, que sea moderna y útil.  (...)

¿Y quiénes son esas fuerzas políticas con las que se quieren entender?

Todo el espacio. Yo creo que por desgracia hemos visto casi una implosión, porque se han perdido muchas alcaldías importantes, en Galicia, en Zaragoza... Y se ha perdido peso en los parlamentos autonómicos. Hay una galaxia de fuerzas progresistas, más pequeñas o más grandes, en todo el Estado español. Yo no sé cómo será esa recomposición.

 Yo sé que nosotros formaremos parte y querremos formar parte. Queremos acompañarla y nuestra manera de hacerlo será hacer las cosas bien en Madrid. Creo que de los resultados en toda España, dentro de lo malo, los mejores resultados de las fuerzas políticas de izquierdas están en Madrid. Y en eso tenemos una parte de la responsabilidad. 

Creo que hemos hecho las cosas bien, con un magnífico resultado que aunque no ha sido suficiente, pues habrá que trabajar para que lo sea. Nuestra mejor contribución a esa recomposición española va a ser hacer las cosas bien en Madrid y trabajar bien en Madrid. Lo hemos visto en campaña electoral. (...)

¿Usted descarta presentarse al futuro Vistalegre III que se produzca en Podemos a más tardar en 2020? ¿Descarta optar a la secretaría general de Podemos?

Sí. Creo que no puedo. Nadie me ha comunicado nada, pero asumo que si me han echado de un grupo de Telegram eso supone que estoy expulsado de la formación política que fundé. Así que supongo que estatutariamente no podría. 

Pero no tengo demasiadas ganas, tampoco. Cuando uno sale de la vida de partido, de un partido que se ha ido endureciendo mucho hacia adentro, que ha ido privilegiando más la obediencia que las buenas ideas, más el prietas las filas que el talento político... Cuando uno sale de eso se respira muy bien y hay mucha vida fuera. Y ahí mucha gente con muchas ganas de hacer cosas fuera.

Yo les deseo suerte en el análisis de los resultados. Suerte en el trabajo en todas las instituciones donde esté. Creo que habrá que colaborar y aspiro a que en Madrid seamos un ejemplo de cómo se hacen las cosas.  (...)

Le traslado una pregunta de las redes sociales. Una que le hizo en Twitter, el domingo, Juan Carlos Monedero. "Las cloacas convencieron a Íñigo Errejón para que rompiera Podemos. La ambición ciega. Y metió en esa aventura a Manuela Carmena, con la que habíamos unido a toda la izquierda en Madrid. Conclusión: sube el Psoe y la derecha recupera Madrid. ¿Te ha merecido la pena, Íñigo?

Hace demasiado tiempo que yo creo que Juan Carlos no ha traído nada bueno para el espacio progresista en España. No aporta un solo voto. Una sola idea innovadora. Yo creo que ha elegido un camino que a mí me parece un poco folclórico y yo no quiero entrar en esas cosas. Es tan burdo. ¿Cómo se puede afirmar que me han convencido las cloacas? ¿Pero qué barbaridad es esa? Yo no diría eso de alguien con quien he hecho tránsito.

 Yo estoy muy en desacuerdo con muchas de las decisiones políticas o de las formas de comportarse o de las declaraciones que ha protagonizado Juan Carlos Monedero, pero no diría eso. Yo creo que esa forma de hacer política supongo que vale para que, en un espacio pequeño, pues uno se da golpes en el pecho, señalar culpables y sacar balones fuera. Pero no tengo ningún interés de enredarme en esa política.  (...)"                 (Entrevista a Íñigo Errejón, Ignacio Escolar, eldiario.es, 29/05/19)

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