"La violencia ejercida contra Rosita ha escalado hasta llegar a cortarle los suministros haciéndose pasar por técnicos eléctricos y cortando el cable neutro de los contadores, lo que provocó el pasado mes de diciembre que se quedara sin luz. Para esta anciana sin apoyos familiares, que necesita estar conectada a un respirador para dormir debido a sus problemas de salud, tener cortes de suministros constantes no sólo atenta contra su tranquilidad y seguridad sino, directamente, contra su vida.
“Han vandalizado sistemáticamente la instalación de la luz en el cuarto de contadores del edificio, robado diferenciales y arrancado cables para dejarla completamente a oscuras y sin calefacción en pleno invierno. La compañía de la luz se lava las manos y se niega a hacerse cargo de las reparaciones, alegando que las agresiones y sabotajes se producen después del diferencial, por lo que consideran que los daños son responsabilidad económica de Rosita. Lo que está sufriendo no es un corte por impago, es un ataque deliberado”, explican desde el Sindicato.
Debido a que Horus Desokupa tiene la llave del cuarto de contadores del edificio, pueden sabotear los suministros a placer y con total impunidad, ya que además ni las instituciones ni la propia Policía han actuado en todo este tiempo para defender a Rosita. Ya en noviembre de 2025 esta empresa trató de expulsar a una familia de su residencia en Bilbao a través de amenazas y extorsiones pero el músculo del tejido barrial logró impedirlo. En aquel momento un rentista había intentado echar a los inquilinos y, para acelerar el proceso de expulsión, contrato a estos ‘matones a sueldo’. Pero el caso de Rosita es algo más atípico porque se desconoce la identidad de la persona o empresa que ha contratado a Horus para ‘hacer el trabajo sucio’ a través de prácticas intimidatorias.
Se desconoce la identidad de quién contrató al grupo de desokupación
El Sindicato tan solo tiene constancia de que, en la última nota simple a la que han tenido acceso, aparece una empresa inmobiliaria a la que se le ha asignado la tramitación de la herencia. Se llama Wills & Laws gestion internacional de herencia SL (también firman como Grupo Hereda) pero ésta ha negado toda relación con el grupo fascista y ha reiterado su desvinculación respecto a ellos a través de emails intercambiados con las activistas.
Se trata de una entidad que gestiona herencias de descendencia desconocida, buscando a posibles herederos. Horus Desokupa dejó recientemente a Rosita una tarjeta de esta empresa en su casa. “Tenemos una llamada haciéndonos pasar por clientes en el que decíamos que teníamos una herencia en forma de inmueble, había un familiar pero que había una persona habitándolo. Dijeron que ellos llegados al punto se encargarían de contratar a una empresa de desokupación para expulsar al inquilino”, desliza Celia, activista y militante del Sindicato.
En las últimas notas simples del Registro de la Propiedad, tal y como ha podido comprobar este medio, la casa sigue a nombre de la propietaria original desde 1997 (es decir, la madre de su expareja). No hay constancia tampoco de que un familiar haya reclamado el inmueble en forma de herencia en los 16 años que lleva viviendo desde que falleció su expareja. “Unos supuestos herederos o terceros no identificados han contratado a esta empresa de matones sin tener título firme alguno sobre la vivienda, que sigue apareciendo en el registro a nombre de la propietaria original, fallecida hace más de 30 años”, expresan.
El Sindicato ha tenido que denunciar a la Horus por sus prácticas violentas y han ampliado la denuncia en varias ocasiones porque los ataques no paran de sucederse. Las actuaciones encajan, aseguran desde el Sindicato, en los delitos de coacciones (art. 172 CP), acoso inmobiliario (art. 173.1 CP), daños, amenazas y allanamiento, con el agravante de obrar contra una persona mayor y dependiente (art. 22.4 CP). “A un compañero le amenazaron con que le iban a disparar y le han puesto una orden de alejamiento, a Rosita la han amenazado también de muerte y la han acusado de haber asesinado a su ex pareja para hacerse con el piso, le han rayado la madera de la puerta llamándola peyorativamente ‘puta’. También han dicho que iban a tirarla por la ventana”, afirma el Sindicato.
La quiebra de las redes comunitarias allana el terreno para los ‘desokupas’
Grupos como Horus campan a sus anchas cada vez con más libertad a medida que se engrosa el negocio de la vivienda. Los barrios, que antes contaban con nutridas redes informales de apoyo mutuo, viven un proceso creciente de fragmentación de los tejidos comunitarios. Estas estructuras orgánicas servían en muchos casos de protección cuando una vecina se veía amenazada, pero con el paso de los años las dinámicas individualistas han ido ganando fuerza: “La impunidad de quienes acosan a Rosita hace unos años habría sido impensable porque el tejido de barrio era mucho más sólido. Nosotras hemos estado algún día gestionando porque le habían puesto silicona en la cerradura y había vecinos que salían a decirnos ‘qué coño estáis haciendo aquí, estáis haciendo mucho ruido’ en lugar de preguntar qué pasa o cómo pueden ayudar. Ahora cada uno está a lo suyo y no se preocupa por lo que le ocurre al de al lado”, lamenta Celia.
El auge de discursos de extrema derecha que
criminalizan a quienes resisten en sus viviendas ha sentado un marco
securitizante que legitima las agresiones de estos grupos. La seguridad
ciudadana se interpreta falsamente como un problema acuciante de los
barrios que sólo quienes ejercen el monopolio de la violencia pueden
solventar. Eso sí, tomándose la justicia por su mano y amedrentando a
personas como Rosita, cuya vulnerabilidad ha sido certificada por parte
de los servicios sociales. “Antes te encontrabas cuatro nazis en tu
puerta y reaccionabas, ahora parece que están haciendo su trabajo porque
se ha creado un falso relato de que hay inseguridad, y lo único que se
ha conseguido es más presencia policial en los barrios y una impunidad
absoluta hacia estos grupos”, destaca la activista.
Y así, mes a mes se multiplican los desahucios invisibles, los cuales ni figuran en las estadísticas oficiales ni cuentan con una respuesta institucional. Ante la acción violenta de estas entidades que siguen el modelo de Desokupa, desde Sistema 161 recomiendan crear grupos de afinidad cuando empiezan los primeros signos de hostigamiento, que puedan acudir rápidamente en caso de que las amenazas se incrementen, mantener una buena relación con otros inquilinos del mismo edificio, instalar un control de acceso en las zonas comunes (algo que precisa del permiso de la comunidad en las áreas compartidas) y disponer de grabaciones de todas las actuaciones ilegales."
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