Demis Rossas @trikimonamur
1 El "lawfare" no es una teoría de la conspiración: es un patrón documentado. Denuncia de un grupo ultra → admisión a trámite pese al fiscal en contra → desgaste mediático de meses o años → archivo. Un hilo con los casos más claros.
2 Alberto Rodríguez (Podemos). Condenado por una agresión a un policía, perdió su acta de diputado. El Tribunal Constitucional anuló después la decisión del Congreso por vulnerar sus derechos fundamentales. El daño a su carrera ya era irreversible.
3 Victoria Rosell (Podemos). Querella instrumental impulsada por el PP. El juez que la promovió, Salvador Alba, acabó condenado y en prisión por ello. Uno de los pocos casos con lawfare judicialmente reconocido y con culpable en prisión.
4 La "policía patriótica". Durante el Gobierno del PP, un grupo de agentes fabricaron informes sin respaldo judicial para alimentar causas y campañas mediáticas contra rivales. José Manuel Villarejo fue una pieza central de ese entramado.
5 Caso PISA: Villarejo filtró un informe falso que vinculaba a Podemos con financiación de Venezuela e Irán. El propio banco implicado certificó que el documento era falso. Aun así, ocupó portadas durante años.
6 Mónica Oltra (Compromís). Denunciada por Cristina Seguí (Vox) y un abogado de España 2000. Dimitió en 2022. Años después, la causa sigue sin sentencia firme. El daño político y personal ya estaba hecho antes de que la justicia dijera nada.
7 Podemos y el "caso Neurona". Una investigación de 3 años sobre las cuentas del partido, iniciada por la denuncia de un ex trabajador que acabó admitiendo que se basaba en "rumores". Con Vox como acusación popular. Resultado: archivo total en 2024.
8 Irene Montero e Isa Serra, investigadas en piezas derivadas de ese mismo caso, con un evidente sesgo de género en los argumentos usados. También archivadas.
9 Ada Colau. Imputada por una querella de un fondo buitre inmobiliario. La propia jueza reconoció que se la acusó "de mala fe". Meses de desgaste antes del archivo.
10 Pablo Iglesias. Más que un caso, una acumulación: querellas y denuncias que se fueron archivando una tras otra. La más mediática, el "caso Dina", con distintas fases judiciales y un impacto político desproporcionado al resultado final.
11 Juan Carlos Monedero. Varias investigaciones fiscales y judiciales abiertas contra él no prosperaron. El ruido mediático llegó mucho antes que cualquier resolución judicial, y se quedó ahí aunque los casos cayeran.
12 Alberto Garzón. Como ministro, encadenó denuncias y querellas por su actividad al frente del ministerio. Todas terminaron archivadas. Ninguna impidió el desgaste político previo.
13 Begoña Gómez. La causa nace de una denuncia de Manos Limpias basada en recortes de prensa, uno de ellos con información errónea ya rectificada. Años después, sigue el proceso, con la acusación popular pidiendo 20 años de cárcel.
14 El patrón se repite: no importa si la denuncia es sólida, importa el desgaste. Mientras se litiga durante años, la carrera política ya está dañada. Eso es lawfare: usar el tiempo judicial como arma política.
15 La mayoría de los jueces dicen que el lawfare no existe. Las encuestas dicen que el 65,4% de la ciudadanía cree que hay uso político de los tribunales. La pregunta no es si existe, es cuánto vamos a tardar en ponerle límites. Y ahora, unas risas.
" Fachatoga no me toques la pirola'... ¡Ah! Lo que cantaba Siniestro Total era 'Ayatollah no me toques la pirola'... Me empieza a fallar la memoria (Alfredo Díaz, InfoLibre, 23/04/26)
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