"Lisboa. Estudio de un ambiente, 600 euros como máximo. Piso
con una habitación, hasta 900 euros. Y de dos, hasta 1.150 euros. Así
es el nuevo "alquiler accesible" ideado por el Gobierno del socialista António Costa, que tras meses de bajo presión ha acabado alumbrando un plan no exento de polémica.
El Ejecutivo de Portugal ha divulgado una tabla que fija límites a los precios en seis escalones que dependen de la ubicación del inmueble utilizando como referencia la capital, epicentro de la gentrificación y el área más cara del país.
Los propietarios que se adhieran a este programa voluntario de alquiler accesible -por lo que serán compensados con beneficios fiscales-
en realidad tendrán precios similares a los que se encuentran en
portales especializados como Idealista. De hecho, una rápida búsqueda en
dicha página permite encontrar pisos de una habitación por 700 euros.
Un precio que para la mayoría representa una parte importante de su
sueldo.
“Yo pago 600 euros por un piso de una habitación de unos
30 metros cuadrados. Una suerte después de haber pasado dos meses
buscando piso y haber tenido que pedir días en el trabajo, porque te
interesabas por una oferta y tenías que salir corriendo o a las dos
horas o menos ya estaba cogido. Tenías que dedicarte a ello en exclusiva”, cuenta Paula Galán a El Confidencial.
Esta española que reside desde hace dos años en Lisboa se siente una
"privilegiada" porque destina "apenas" el 40% de su salario al alquiler.
Para los trabajadores, encontrar casa es una aventura desde que los
precios se dispararan hace unos tres años, cuando el país se puso de
moda para escapadas de fin de semana y Airbnb se expandió por Oporto y
Lisboa. En el centro de la capital, los pisos turísticos representan cuatro de cada diez viviendas disponibles, según cifras divulgadas el pasado diciembre. Seis meses después, pueden ser más.
Paula es extranjera, por lo que según las estadísticas su salario supera la media de los portugueses, que ronda los 830 euros de media si son indefinidos y
poco más de 700 euros si son temporales. Para ellos, irse a la
periferia no garantizará más accesibilidad, puesto que todo el término
municipal de Lisboa se encuentra dentro de ese escalón numero seis. De
nuevo: 600 euros por estudio, 900 por una habitación, 1.150 por tres. (...)
“No veo que cambie nada, seguirán alquilando zulos a precios desorbitados.
No se trata de que el Gobierno regule los alquileres, sino de que ponga
coto al alquiler ilegal. Porque se pueden establecer límites legales y
que no se cumplan”, zanja. (...)
En el legislativo, los socios de izquierda que apoyan a Costa, el
marxista Bloco de Esquerda y el Partido Comunista Portugués, han
presionado para que se pusiera coto a los precios. Los socialistas, que
gobiernan en minoría y no olvidan que necesitan su respaldo, han acabado
por presentar este plan que no convence ni a unos ni a otros.
La izquierda no cree vaya a tener un “impacto sustancial” en Lisboa y Oporto. “Debería haber ido bastante más lejos”,
han lamentado. Tampoco está satisfecha la Asociación Lisboeta de
Propietarios. “El Gobierno está en el camino equivocado”, han dicho,
porque este programa solo sirve “a familias con ingresos por encima de
la media”. (Lola Sánchez, El confidencial, 21/06/19)
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