17.3.26

Irán está ganando: No hay duda de que la población iraní está sufriendo la guerra mucho más que cualquiera de las otras implicadas, pero hay una diferencia en la capacidad de resistencia: ni los israelíes, ni los estadounidenses, ni los habitantes de los países del Golfo, aguantarían el nivel de destrucción de infraestructuras, hospitales, escuelas y centros administrativos, por no hablar de la eliminación de toda una línea de primeras figuras de la dirección política, militar y religiosa, sin experimentar un seísmo político y social. Irán asume todos esos daños que sus adversarios no pueden asumir... el derribo de los tres o cuatro aviones de Estados Unidos hasta ahora reportados y la destrucción de sus bases y radares en los países del Golfo representan una humillación para ese país... La abrumadora destrucción militar sufrida por Irán no es humillante. Todo eso sí lo es para Estados Unidos, y la experiencia histórica sugiere que la humillación militar de una superpotencia es letal para ésta... cada misil iraní o de Hezbolá que alcanza territorio israelí plantea preguntas críticas sobre la eficacia de la defensa de un país acostumbrado a agredir sin consecuencias... El consumidor americano puede convivir con la masacre de centenares de miles de seres humanos propiciada por su Gobierno en el otro extremo del mundo, pero no con el incremento de algunos dólares del precio de los combustibles... finalmente, todo el mundo percibe que esta guerra es un error de ese Nerón narcisista sospechoso de pedofilia, y todo el mundo se está dando cuenta de la magnitud del estropicio (Rafael Poch)

"No hay duda de que la población iraní está sufriendo la guerra mucho más que cualquiera de las otras implicadas, sea en Israel o en los países del Golfo, o Estados Unidos, donde no hay daño alguno. Pero a juzgar por lo visto, hay una diferencia en la capacidad de resistencia: ni los israelíes, ni los estadounidenses, ni los habitantes de los países del Golfo, aguantarían el nivel de destrucción de infraestructuras, hospitales, escuelas y centros administrativos, por no hablar de la eliminación de toda una línea de primeras figuras de la dirección política, militar y religiosa, sin experimentar un seísmo político y social. Irán asume todos esos daños que sus adversarios no pueden asumir.

Contemplado desde Israel, la diferencia de tamaño es importante. Irán es unas 75 veces mayor que Israel. Eso quiere decir que si se lanzan una cantidad semejante de misiles y bombas, Israel resulta más destruido por una cuestión de tamaño.

Otra diferencia de escala es que, aunque toda la marina de guerra de Irán haya sido destruida, excepto, al parecer, los submarinos y las temibles flotillas de lanchas rápidas lanzamisiles, todos esos barcos y recursos hundidos tendrían menos peso y consecuencias que el hundimiento de un solo barco de guerra de Estados Unidos.

El hundimiento de una sola nave americana o el derribo de los tres o cuatro aviones de Estados Unidos hasta ahora reportados representan una humillación para ese país. Lo mismo puede decirse de la destrucción de sus bases y radares en los países del Golfo. La abrumadora destrucción militar sufrida por Irán no es humillante. Todo eso sí lo es para Estados Unidos, y la experiencia histórica sugiere que la humillación militar de una superpotencia es letal para ésta.

Algo parecido puede decirse sobre los bombardeos y misiles lanzados que destruyen Irán o el Líbano y que matan a diario a centenares de civiles. Especialistas como el historiador Ervand Abrahamian estimaban en un 20% o 30% el nivel de apoyo de la sociedad iraní al gobierno de Teherán, pero la guerra suele inducir una unión de país más que un impulso de cambio de régimen. Parece que los adversarios del régimen en Irán no están entusiasmados ante la perspectiva de que su país se convierta en una nueva Libia, Irak o Siria. Por el contrario, cada misil iraní o de Hezbolá que alcanza territorio israelí plantea preguntas críticas sobre la eficacia de la defensa de un país acostumbrado a agredir sin consecuencias. En las bases del Golfo, las preguntas son sobre la conveniencia de una arquitectura de seguridad que no solo ya no les garantiza inmunidad sino que evidencia que las monarquías de la región van muy por detrás del régimen israelí en las prioridades de defensa de Washington.

Además de la reserva de misiles de la que disponga –y parece que son bastantes y que los más temibles apenas se están empezando a utilizar ahora– Irán dispone de un arma definitiva que es el cierre del estrecho de Ormuz. Hay consenso acerca de que la interrupción del suministro de gas y petróleo, si se prolonga, puede ocasionar importantes perjuicios a la economía occidental, incluida una recesión económica global. Aunque el manejo de este recurso no sea selectivo, y permita la circulación de buques con destino a países no hostiles a Irán, las consecuencias varían mucho de un país a otro. Rusia, por ejemplo, es inmune y podría beneficiarse por los aumentos de los precios del gas y el petróleo. China tiene reservas para suplir durante varios meses una interrupción del suministro del Golfo Pérsico, y además dispone del suministro ruso. Para India y los países europeos sería mucho más complicado, y para Japón y Taiwán sería dramático en un plazo muy breve.

Estados Unidos importa poco petróleo de la región afectada, pero la mera interrupción de esa pequeña cantidad está aumentando los precios de la gasolina y el diésel significativamente, con gran repercusión para el transporte y los precios en general. El consumidor americano puede convivir con la masacre de centenares de miles de seres humanos propiciada por su Gobierno en el otro extremo del mundo, pero no con el incremento de algunos dólares del precio de los combustibles.

Y, finalmente, todo el mundo percibe que esta guerra es un error de ese Nerón narcisista sospechoso de pedofilia. Cuando Trump solicita la ayuda militar de sus vasallos europeos para profundizar el desastre, todos se escaquean. Su propio aspecto, el lunes 16 de marzo, cuando se jactaba del martirio de Cuba, no era muy bueno. Tampoco lo es desde hace algunos días el de algunos propagandistas israelíes. Y es que Irán está ganando la guerra y todo el mundo se está dando cuenta de la magnitud del estropicio. Esta guerra es asimétrica porque la superioridad tecnológica y la capacidad militar de uno de los bandos es abrumadora, pero de momento Irán la está ganando." 

(Rafael Poch   , El Salto, 17/03/2026 )

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