"El extravagante juez Peinado nos acostumbró -con sus arbitrarias decisiones- a esperar espectáculos judiciales, coincidiendo con la celebración de eventos, especialmente internacionales, con participación del presidente del Gobierno. En mitad de la celebración en Madrid de la XXX Cumbre Iberoamericana, el juez Ismael Moreno ha tomado el relevo del ya jubilado Peinado, para autorizar una intervención/espectáculo de la UCO, abriendo una pieza separada, y por supuesto secreta, del Caso Koldo.
Al ser una pieza secreta, la sitúa al resguardo del escrutinio público, aunque no ha faltado la inmediata filtración de los nombres de seis detenidos (puestos en libertad el mismo día por la tarde, parece que sin cargos). Filtraciones que han venido siendo habituales en las actuaciones de la UCO, cuando tienen que ver con los entornos del Gobierno y del PSOE. La única diferencia esta vez es que quien informa de inmediato de la filtración no es El Confidencial, que ha venido siendo el medio de cabecera para tales menesteres.
No es de recibo que la UCO y la judicatura aparezcan en un contexto electoral haciendo malabarismos y posibles maniobras de distracción
Pero la casualidad que protagoniza el juez Ismael Moreno en este caso es múltiple. Porque no solamente está la Cumbre Iberoamericana. Se produce una coyuntura electoral, en la que, por prudencia, y por preservar el buen nombre del poder judicial, no parece el momento adecuado para este tipo de espectáculos, que pueden influir en la orientación de los electores. A no ser que haya una justificación muy urgente y muy grave, que no parece existir en este caso.
No parece existir, porque se repiten escenarios ya registrados minuciosamente por la misma UCO hace ya año y medio -como la casa de Ábalos en Valencia-. Y no parece que alguien que lleva meses en la cárcel pueda haber modificado las circunstancias del lugar. Se detiene a seis personas a las que se deja en libertad en la tarde del mismo día: poco habría de necesariedad en tal medida, si no es el mero golpe de efecto, como ha ocurrido ya en anteriores intervenciones de la UCO. Golpe de efecto y espectáculo/cortina de humo que se pone de manifiesto con el perentorio intento de poner en relación a uno de los detenidos con el propio presidente de Gobierno.
También coincide esta especie de sesión de fuegos artificiales con dos hechos muy recientes que el juez Ismael Moreno, y la propia UCO, deberían haber tenido en cuenta para no inducir a nadie a sospechas sobre una hipotética complicidad de judicatura y policía judicial con intentos de echar tinta de calamar sobre recientes comprobaciones y refuerzos de una revelación que intentó Koldo García en el mes de mayo ante un tribunal de la Sala Segunda del Supremo, y que el juez Martínez Arrieta cortó en seco.
Todos lo conocemos ya, pero los hechos que hay detrás (y ni siquiera digo presuntos, porque de uno hay una demostración palmaria) son de una chocante gravedad que implican a un bando contendiente en las elecciones inminentes; y que apuntan a la línea de flotación del buque insignia de ese bando, con el que están queriendo insistir en una campaña de fango contra Pedro Sánchez: el gran enemigo a abatir.
La abogada de Koldo García, que estaba, y está, siendo acusada de cobrar sus trabajos de defensa de su representado directamente del PSOE, acaba de presentar dos facturas, que suman 242.000 euros, cuyo concepto reza textualmente como “Asesoramiento legal y defensa de don Koldo García”. Caros honorarios que demuestra que los pagó el destinatario de la factura, que no es otro que la empresa de Eduardo Inda, editora de OK Diario. Periodista y medio digital que han destacado, desde su aparición en escena, por su acérrima enemistad contra el presidente del Gobierno y como adalides del “antisanchismo” y del apoyo a PP/Vox.
Y la supuesta casualidad (y ya van cuatro, lo cual disminuye las probabilidades de su carácter casual) coincide también con que Koldo García corrobora lo que Martínez Arrieta no le dejó decir ante el tribunal que le juzgaba, afirmando que el abogado del PP, Alberto Durán, en reuniones de las que señala el lugar de celebración, le garantizó el pago de un millón de euros a través de Eduardo Inda (que, por cierto, no da la cara ante las preguntas de otros medios) si desacreditaba -con verdad o con mentiras- a Pedro Sánchez, Begoña Gómez y Rodríguez Zapatero. Algo que el tal Koldo comenzó a hacer en una entrevista con OKDiario, por las fechas en que sitúa la negociación.
La cuarta parte de lo prometido ya consta que OKDiario la pagó. Lo cual da cierta fiabilidad a la versión. No sé si los ingresos de gestión de un medio como OKDiario dan para tanto dispendio, cuando parece acreditado que en los últimos seis años ha recibido subvenciones de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid y Canal de Isabel II (un brazo de la Comunidad de Madrid) de 3,5 millones de euros más IVA en los últimos cinco años.
No desacatamos ninguna disposición del juez Ismael Moreno si calificamos de inoportuna e imprudente su actuación en estas circunstancias -lo mismo que la de la UCO-, a no ser que hubieran sido actuaciones intencionadas. Y en ese caso tendríamos que subir el diapasón de la calificación. Eso se comprobará cuando deje de ser secreta la actuación y se vean los resultados judiciales que salen de ella. Pero eso ya lo sabremos mucho después de que se celebren las elecciones generales. Lo cual nos lleva a añadir a la de imprudente la calificación de presunta irresponsabilidad, y hasta de presunta parcialidad.
No. No es de recibo que la UCO y la judicatura aparezcan en un contexto electoral haciendo malabarismos y posibles maniobras de distracción. Y que aparezcan con una estructura desgraciadamente clásica: intervención sobreactuada, con detenciones aparentemente indiscriminadas, con visitas a Sociedades Públicas como Adif en un momento tan sensible de la misma, y para recabar datos que ya han sido auditados anteriormente sin que se tomara ninguna decisión judicial.
Parece además penoso que tanto el juez instructor como la UCO, dos años después de haber valorado en 5,5 millones las supuestas mordidas por adjudicaciones presuntamente delictivas, y sin haber encontrado el dinero que llevan buscando, sigan abriendo piezas secretas a través de intervenciones que parecen producir más ruidos que nueces. En un contexto en el que ya existen demasiados ruidos, y ante una sociedad que lo que necesita es sosiego para la reflexión, y no la vorágine de nuevas sospechas, que casi siempre se quedan en eso: una eterna cadena de sospechas que no llegan a puerto, y que lo único que generan son incertezas, inquietudes y más ruido.
Quedan otras inquietudes en todo este círculo vicioso que ha llamado nuestra atención. Como la de que el magistrado Martínez Arrieta tuviera tanta prisa en el mes de mayo en taparle la boca a Koldo García, cuando empezaba a denunciar. Y que la fiscalía no tomara nota -igual que la tomaron algunos periodistas- para investigar unas afirmaciones graves, que después se han revelado al menos en parte fundamentadas.
Tampoco el juez Pedraz, ni el fiscal anticorrupción Luzón -quien acusaba al PSOE de financiar la defensa de Koldo- han hecho que se modifique el esquema judicial en el caso Leire, cuando aparece el verdadero financiador (al menos material) de tal defensa. ¿Falta de pulso, o falta de interés en aceptar la realidad?
En fin: demasiadas casualidades, demasiadas coincidencias, demasiadas actuaciones poco claras, demasiado abandono ante indicios muy claros, y demasiados jueces y fiscales metiendo demasiadas veces, y no con mucho tino, sus manos en el mundo de la política. Y, una vez más, demasiado espectáculo de la UCO, convertida en este trienio en un perejil, muy poco claro, de muchas salsas que se cocinan en ese incierto filo entre lo judicial y lo político, o más bien partidista."
(José Luis Martín Palacín, Nueva Tribuna, 06/11/26)
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