"Continúa sin cesar, en un auténtico clímax desastroso, la propaganda rusófoba y belicista gestionada, organizada y difundida por Occidente bajo el dominio liberal-financiero. Ahora, la Unión Europea y la OTAN llegan incluso a afirmar que Rusia está a punto de atacar a Europa: lo presentan ya como una certeza ineludible, hasta tal punto que, según lo que nos llega a través de la prensa dominante, Francia y Polonia se están organizando para reaccionar ante el ataque que ya se considera inevitable.
Como decía antes, se trata del non plus ultra de la propaganda, útil únicamente para preparar a la opinión pública europea para una guerra que no es, desde luego, deseada por la Rusia de Putin, sino por la propia Europa, sierva necia de Washington y de su imperialismo sin fronteras: un imperialismo que, como bien sabemos, desde los años noventa aspira a neutralizar a la antigua potencia soviética y convertirla en una colonia más al servicio de Washington, encontrando, sin embargo, en Vladímir Putin un baluarte de resistencia y oposición.
Así debe explicarse, además, la guerra de Ucrania, que es el conflicto que el Occidente de las barras y estrellas ha desatado contra la Rusia de Putin, utilizando como arma de guerra al payaso de Kiev, el actor de la OTAN Zelensky, producto in vitro de Washington, si no de Hollywood.
La opinión pública europea es manipulada y mantenida bajo control constantemente, para que piense que es Rusia quien quiere la guerra. Sobre todo, en opinión de quien escribe, hay que mantener bajo vigilancia a Polonia, impulsada por una rusofobia atávica: podría ser ella el origen de un conflicto con Rusia que, lo reiteramos una vez más, es deseado por Bruselas y no por Moscú.
También Giorgia Meloni, en los últimos días, se ha atrevido a afirmar que la Rusia de Putin está provocando a Italia y a Europa, «pero nosotros no responderemos»: siempre la misma propaganda rusófoba de siempre, por supuesto, destinada a alimentar el miedo de los ciudadanos europeos y a prepararlos psicológicamente para la guerra como nueva normalidad, por retomar la expresión utilizada recientemente por la señora von der Leyen, sacerdotisa de los mercados apátridas."
(Diego Fusaro, blog, 20/09/26, traducción DEEPL)
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