23.9.26

El Golpe... Desde antes del verano, de hecho, les estoy describiendo posibles escenarios y, dentro de ellos, avances, cada vez más consolidados, para un golpe de Estado. La prensa conservadora de MAD, esa ciudad políticamente enferma, ya da por hecho ese golpe, el ingreso en prisión de Sánchez... El conflicto entre Justicia y Ejecutivo es tan agudo y avanzado que la Justicia ya trabaja –caso único en Europa– para hacer un lulazo... Los casos Leire, ZP, y Ceuta, de culminarse, todos tendrían su tercer acto en el TS y, muy probablemente, en la persona de Sánchez como acusado... Lo importante es entender ese golpe. Su existencia. Sus consecuencias. El carácter constituyente que ello supondría en la ya pocha democracia española. Eso debería modular los análisis no solo de la izquierda a la izquierda del PSOE, sino del propio PSOE. Si es verdad que hay en marcha un golpe –esta firma no solo lo cree, sino que lo describe– son precisas fórmulas de unidad sin precedentes, para un momento sin precedentes... Un golpe, su existencia, su descripción, debería cambiarlo todo. O apaga... (Guillem Martínez)

"(...)  12- El conflicto entre Justicia y Ejecutivo es tan agudo y avanzado que la Justicia ya trabaja –caso único en Europa– para hacer un lulazo. En otras ocasiones les he hablado de que hay dos posibilidades de lulazo –el rapidito, iniciado en el Legislativo, a través del voto del artículo 102 y culminado, al poco, por el TS; el lento, a través de las causas abiertas contra el suelo que pisa Sánchez: caso Begoña Gómez, caso ZP, caso Leire… caso ‘ley de nietos’, caso Ceuta–. Pero hay otras submodalidades de división para describir esos intentos: a saber, intentos organizados, serios, con cierta inteligencia en su tontería, e intentos caóticos. Veamos.

13- El a) caso del hermano de Sánchez –instruido y juzgado en pleno desorden, con más voluntad política que resultados; un intento tan caótico y sobreactuado que no ha afectado a Sánchez un ápice–, el b) caso instruido por Peinado –pura investigación prospectiva; además, mal hecha, mal redactada, realizada por un juez instructor de segunda; el caso podrá conducir a penas de prisión, pero, por todo ello, no al fin de Sánchez, sino antes a la visualización de un abuso–, el caso c) ‘ley de nietos’ –un intento directo de legislar por encima del Ejecutivo y el Legislativo y, con ello, someter a crisis, a paralización, a boicoteo al Gobierno; ha resultado tan sobreactuado, desproporcionado, de afectaciones tan profundas y tan pasadas de vueltas, que toda esta payasada ha sido desautorizada estéticamente por la JEC, institución en la que participa, recuerden, varios miembros del TS–, conforman una retahíla de casos que, simplemente, ilustran un compromiso cultural, no centralizado en un despacho o en una orden, para acabar con el Gobierno, en el que participa hasta el gato. Es decir, hasta la persona sin capacidad intelectual alguna para ello. Todos estos casos/despropósitos informan de un compromiso, un sobreesfuerzo no planificado ni calculado, para acceder a la prevaricación, a la política. Estos casos explican, simplemente, la cultura de la Justicia, de la mayoría de sus usuarios. Su voluntad política. Poco más.

14- Los casos a) Leire, b) ZP, c) Ceuta, son esfuerzos de lo mismo, pero sometidos a inteligencia interna. De culminarse, todos tendrían su tercer acto en el TS y, muy probablemente, en la persona de Sánchez como acusado. Y hay, para ello y para una condena de cárcel y/o inhabilitación –por, recordemos, los dos delitos culturales, no judiciales, explicados en el punto 11–, una metodología del abuso político, fundamentada en conceptos que Marchena –esto, me temo, es una descripción básica del marchenato– va elaborando paso a paso, con lentitud y efectividad, ya ensayada, con éxito –y con absoluto fracaso de la inteligencia, de la neutralidad, de la objetividad– en otros casos, como el pack procés, o el caso fiscal general.

Desde antes del verano les estoy describiendo posibles escenarios y, dentro de ellos, avances, cada vez más consolidados, para un golpe de Estado

15- Desde antes del verano, de hecho, les estoy describiendo posibles escenarios y, dentro de ellos, avances, cada vez más consolidados, para un golpe de Estado. La prensa conservadora de MAD, esa ciudad políticamente enferma, ya da por hecho ese golpe, el ingreso en prisión de Sánchez. El funcionamiento de la AN en el caso Ceuta, extraño, alejado de la cultura política europea, y respaldado –esa era, me temo, la gran aportación de la resolución del Parlamento Europeo – por el pack nueva extrema derecha/derecha clásica, solo confirma el asunto.

16- Un periodista trabaja jerarquizando. Explicando que una cosa es más importante que otra. Y que algunas, de las que hablan las portadas, no son importantes en absoluto. Pues bien, yo suelen explicarles en mis artículos el afuera, el contexto internacional para explicarles el adentro, lo que ocurre por aquí abajo. Y me veo en la tesitura de, una vez observado el afuera, esa jerarquía, la jerarquía del adentro consiste, básicamente, en ese golpe. 

17- Explicar, describir un golpe, informar de él no es anecdótico, sino categórico.

18- Y eso lo cambia todo. Por ejemplo, la propuesta de Irene Montero de encabezar una lista de izquierdas. Que les traduzco: de forma gris, híbrida, Podemos abandona, definitivamente, sus análisis de años –algo poco frecuente no solo en la política, sino hasta en el fútbol– y se suma a una lista única que, lo más probable, no liderará, precisamente por la falta de peso específico en sus análisis anteriores. Lo que da igual. El pack Podemos –el pack de todo aquello que fue Podemos, que nunca volverá a ser, que se perdió en un derroche absoluto de energía y de oportunidades, y que hoy sobrevive distribuido en varios partidos, todos con mucho jefe y poco indio– es hoy ya irrelevante. Lo importante es el golpe. Lo importante es entender ese golpe. Su existencia. Sus consecuencias. El carácter constituyente que ello supondría en la ya pocha democracia española. Eso debería modular los análisis no solo de la izquierda a la izquierda del PSOE, sino del propio PSOE. Si es verdad que hay en marcha un golpe –esta firma no solo lo cree, sino que lo describe– son precisas fórmulas de unidad sin precedentes, para un momento sin precedentes. Se trata de un cambio profundo, que ya está sucediendo, con cierto éxito, en EEUU –la apertura del Partido Demócrata a nuevos sectores y puntos de vista; su refundación, de hecho; algo aparentemente imposible en España; algo absolutamente imposible en EEUU hace tan solo unos meses–. 

19- Un golpe, su existencia, su descripción, debería cambiarlo todo. O apaga."

Guillem Martínez , CTXT, 18/09/26) 

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