22.9.26

Europa es una zona de transformación industrial con escasos recursos energéticos y mineros propios. Sin un abastecimiento externo, está condenada a convertirse en un país del tercer mundo... Este camino suicida es precisamente el que se ha tomado. ¿Por qué? Hay dos interpretaciones posibles... La primera es la sumisión total a EE. UU... La segunda es que la guerra en el frente ruso no solo no se toleró, sino que se planificó expresamente, con la perspectiva de devolver a Rusia la a la época de Yeltsin, como estación de reabastecimiento y tierra de conquista para empresarios sin escrúpulos... Pero sea cual sea la interpretación correcta, ambos escenarios conducen al mismo resultado... Cuanto más grave es la situación, cuanto mayor es el endeudamiento, cuanto más estrecho es el callejón sin salida en el que se han metido, tanto más imposible les resulta a los dirigentes europeos dar marcha atrás... la apuesta es la guerra, y su riesgo radica en que esta siga siendo una guerra de desgaste, un poco híbrida, un poco por poder, pero en cualquier caso convencional. En una guerra convencional de baja intensidad y larga duración, la UE y el Reino Unido esperan poder contar con mayores recursos humanos y económicos... ese escenario que parece descabellado, contrario a la intuición y, por lo tanto, aún inverosímil para muchos, el escenario de una guerra directa con Rusia, parece ser ya la única dirección hacia la que las oligarquías de la UE pueden conducirnos... La oligarquía solo puede conducirnos a la guerra (Andrea Zhok)

"Europa es una zona de transformación industrial con escasos recursos energéticos y mineros propios. Sin un abastecimiento externo, está condenada a convertirse en un país del tercer mundo.

Pero este camino suicida es precisamente el que se ha tomado. ¿Por qué? Hay dos interpretaciones posibles.

 La primera es la sumisión total a EE. UU. 

Un grupo de vendidos en las altas esferas de la UE y el Reino Unido habría consentido las provocaciones en el frente ruso que desembocaron en la guerra, el incendio provocado por Estados Unidos en Oriente Medio y la apropiación bandida de los recursos petroleros de Venezuela, sacrificando al viejo continente.

Los medios de comunicación a sueldo habrían endulzado la píldora entonando la típica cantinela sobre la «defensa de los derechos humanos» para justificar cualquier barbarie.

La segunda es que la guerra en el frente ruso no solo no se toleró, sino que se planificó expresamente, con la perspectiva de asestar un golpe a Rusia, desestabilizar su régimen y devolverla a la época de Yeltsin, como estación de reabastecimiento y tierra de conquista para empresarios sin escrúpulos. 

Un rápido colapso económico, provocado por las sanciones, habría transformado los ricos yacimientos rusos en recursos perennes e incondicionales.

Pero sea cual sea la interpretación correcta, ambos escenarios conducen al mismo resultado.

 Cuanto más grave es la situación, cuanto mayor es el endeudamiento, cuanto más estrecho es el callejón sin salida en el que se han metido, tanto más imposible les resulta a los dirigentes europeos dar marcha atrás. 

Al igual que el jugador empedernido que ya se ha jugado el coche, la casa y un riñón, abandonar el juego significaría simplemente la ruina y, por lo tanto, no le queda más remedio que jugarse también el otro riñón y, con ello, la vida, en una última apuesta a todo o nada. Y la apuesta es la guerra, y su riesgo radica en que esta siga siendo una guerra de desgaste, un poco híbrida, un poco por poder, pero en cualquier caso convencional. 

En una guerra convencional de baja intensidad y larga duración, la UE y el Reino Unido esperan poder contar con mayores recursos humanos y económicos.

Así pues, ese escenario que parece descabellado, contrario a la intuición y, por lo tanto, aún inverosímil para muchos —el escenario de una guerra directa con Rusia— parece ser ya la única dirección hacia la que las oligarquías de la UE pueden conducirnos." 

(Andrea Zhok, Facebook) 

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